Te cuento la película

La conversación

The Conversation (1974) * USA

Género: Drama / Suspense

Duración: 113 min.

Música: David Shire

Fotografía: Bill Butler

Guion y Dirección: Francis Ford Coppola

Intérpretes: Gene Hackman (Harry Caul), John Cazale (Stan), Allen Garfield (William P. Moran / "Bernie"), Frederic Forrest (Mark), Cindy Williams (Ann), Michael Higgins (Paul), Elizabeth MacRae (Meredith), Teri Garr (Amy Fredericks), Harrison Ford (Martin Stett), Robert Duvall (Director).

Durante la hora de pausa de la comida Union Square, en San Francisco es un lugar muy concurrido. Una orquesta anima a la gente y un mimo imita a algunos viandantes.

Sigue durante un rato a un hombre de mediana edad, Harry Caul que va tomando café.

Bajo el cartel del "Ciudad de París", en lo alto de un edificio, un hombre apunta con un teleobjetivo que termina en un micrófono hacia una pareja, Ann y Mark.

Harry se coloca cerca de la pareja mientras simula observar a los músicos. También se acerca otro hombre que lleva auriculares y que carga con una bolsa con dispositivos de grabación.

La pareja camina casi sin parar perseguida por el hombre de la bolsa y escuchan cómo el hombre le dice a la mujer que quiere ir a su casa para estar con ella.

Tras echar dinero a los músicos la pareja se aleja, seguida por el hombre de la bolsa.

Harry se acerca a una furgoneta con un cartel de una empresa cristalera en que, rodeado de sofisticados aparatos, y también con auriculares Stanley lo graba todo.

Llaman al hombre de la terraza que dice que captó un 40% de la conversación y luego a otro hombre que graba con otro dispositivo desde la ventana de un edificio, y grabó también parte de la conversación, aunque hay trozos en los que no se escucha nada.

Y, de pronto Ann le dice a Mark que se fije en el hombre del audífono, al que piden que se retire, pues fue descubierto.

La mujer comenta que lleva un rato siguiéndolos desde muy cerca, aunque él no cree que haya nada, pese a lo cual se acercan a los músicos y se hablan casi al oído.

Paul, el hombre de la bolsa entra en la furgoneta y dice que tiene partes con un 25% y Harry le dice que para ser policía no es malo.

Se pregunta luego a quién interesa esa pareja, aunque Harry asegura que a él le da igual de qué hablen, que solo desea una buena grabación.

Ann besa a Mark y se marcha mientras él se queda allí todavía un rato.

Termina con ello el seguimiento y Harry se baja de la furgoneta y regresa a su casa.

Abre tres cerraduras y suena una alarma. Observa que hay una botella de vino envuelta.

Llama a su casera, la señora Evangelista para decirle que encontró su regalo, aunque le pregunta cómo lo metió en el piso, por la alarma, y le dice que ignoraba que no tenía él la única llave y que le gustaría que no tuviera nadie una copia.

Le pregunta luego cómo sabía que era su 44 cumpleaños, pues no recordaba habérselo dicho y comprende que leyó el correo de felicitación de su banco, por lo que le indica que a partir de ese día su correspondencia irá a un apartado de correos con combinación y sin llaves.

Toca luego el saxo siguiendo el ritmo de un disco de jazz que colocó en su tocadiscos.

Al día siguiente acude a su oficina, situada en un almacén tras las vías, donde está ya Stan, que le muestra una revista donde hay un artículo que anuncia la próxima convención de profesionales de la vigilancia, donde mencionan al propio Caul como una eminencia.

Harry comienza a examinar las fotografías del día anterior y luego combina las grabaciones desde tres magnetófonos. La unidad A, que son las grabaciones de Paul, la B, con la parabólica, y la C, la de la azotea y las sincroniza.

Escuchan que ella dice que aún no compró su regalo y no sabe qué puede comprarle, pues tiene de todo, ni qué le va a regalar a él, y hablaban mientras caminaban.

Harry acude a una cabina telefónica y pide que le pasen con el despacho del director, pues ya tiene el material y desea una cita, aunque le dicen que el director ya se fue y que le llamarán, aunque les dice que está en una cabina y no tiene teléfono en casa, por lo que le piden que vaya a las 14'30 del día siguiente.

Acude luego a casa de Amy, su amante, con la botella de vino que le regalaron y él le miente y le dice que cumple 42 años.

Ella le pide que le hable de él y de sus secretos.

Harry se tumba junto a ella en la cama, sin quitarse la gabardina y le dice que no tiene secretos, aunque ella le dice que sabe que los tiene, pues a veces va a verla sin avisar y una vez lo vio en las escaleras escondido durante una hora, y le pregunta si cree que la va a pillar en algo e incluso hay algo en su forma de abrir la puerta que hace que sepa cuando sucede que es él y tiene la impresión de que en ocasiones la escucha cuando habla por teléfono.

De pronto ella comienza a cantar y él le pregunta por qué la canta, pues es la misma que estaban cantando el día anterior en la plaza.

Mientras la besa, ella le pregunta dónde trabaja, y él le dice que en sitios diferentes, pues es como un músico, y luego ella le pregunta dónde vive y por qué no puede llamarlo allí, a lo que le responde que porque no tiene teléfono.

Le pregunta luego si vive solo y él le dice que por qué le hace tantas preguntas a lo que le responde que porque quiere conocerlo, aunque él le dice que no le apetece contestar más preguntas y se levanta dispuesto a marcharse.

Le deja en la cocina algo de dinero para que pague el alquiler.

Amy le dice que se alegró cuando vio que llegaba, pero que no volverá a esperarlo más.

Al día siguiente acude a su cita con la documentación y es recibido por Martin Stett, el secretario del director, que lo lleva al piso superior y le entrega un sobre con 15.000 dólares y coge las cintas, aunque Harry le dice que acordó con el director que se las daría personalmente, ante lo que Stett le dice que el director está en el extranjero, ante lo que él decide devolver el dinero y llevarse las cintas y le dice que puede esperar.

Stett trata de evitarlo, pero él se las arranca de las manos a pesar de que el hombre le pide que no se meta, pues las cintas son peligrosas y alguien puede salir dañado.

Y, de pronto ve, al salir a Mark, el hombre al que estaban vigilando, y más tarde el ascensor para en otro piso y sube Ann, con la que llega a quedarse a solas varios pisos.

Las palabras de Stett le inquietan y decide por ello volver a escuchar las cintas.

Escucha cómo ella le pide que finja que le contó un chiste y sonría y le pregunta a él si cree que pueden hacerlo.

Él le dice que está cansado de pensar y de casi todo, y ella le pregunta si también de ella, a lo que responde negativamente.

Stan no entiende tanta concentración, y Harry le dice que se está descuidando en el trabajo por preocuparse más de lo que hablan que de la calidad de la grabación.

Les escucha que deciden hacerlo el domingo y le da el nombre de un hotel, el Jack Tar a las 3 en la habitación 773, pero sigue rebobinando y tratando de escuchar limpio el trozo de grabación que no se escucha y que hablaron junto a los músicos, aunque no consigue oírlos.

Pero tras varias pruebas y con diferentes aparatos escucha que ella le dice que le quiere y él dice que les mataría si tuviese la oportunidad.

Acude a una iglesia donde se confiesa sobre su trabajo, y le dice al confesor que piensa que este servirá para hacer daño a dos jóvenes, algo que ya le ocurrió en el pasado y que teme que vuelva a pasar, aunque dice que no tiene la culpa.

Acude a la convención donde se presentan todos los avances en temas de seguridad, aunque él dice a quienes le interpelan que él fabrica sus propios equipos.

Examinando una cámara de seguridad descubre a Stett.

Se reencuentra allí con Paul, que le presenta a William P. Moran, "Bernie", que le dice, es un competidor que acaba de llegar de Detroit y que le dice a Harry que hacía tiempo que quería conocerlo y que hace una demostración de un micrófono que se instala en un teléfono sin necesidad de hacerlo sonar, con hacer sonar una armónica antes de marcar el último número y que les regala un bolígrafo a Harry y otro a Paul.

Ve a Stanley en el Stand de Bernie con una chaqueta con el emblema de Moran.

Le pregunta desde cuando trabaja para Moran, y le dice que desde el día anterior y le dice que lo que tuvieron fue una discusión sin importancia, aunque Stan le dice que pensó que era hora de cambiar de empleo.

Harry le dice que no quiere que le cuente sus secretos profesionales a Moran, pues no es ético, a lo que Stan le responde que no compartió muchos secretos con él, por lo que es muy poco lo que le podría contar.

Harry le promete que le confiará más cosas y parte del material, aunque Stan le dice que sabe que no lo hará, pues se guarda todo para él, aunque le insiste y le pide que regrese, y le cuenta que lo están siguiendo por el trabajo que han hecho.

Stan finalmente decide regresar con él.

Harry se acerca a un teléfono público para hacer una llamada, aunque ve que el número fue desconectado, por lo que llama a información para que le den el nuevo número de Amy Fredericks y le dicen que no hay ningún número a ese nombre.

Cuando cuelga ve, sentado frente a él a Stett, que le dice que desea darle un mensaje.

Le pregunta por qué le sigue, y él le dice que no le sigue, que le buscaba y sabía que estaría allí porque es una convención de técnicos en vigilancia.

Le recuerda que le dijo que solo entregaría las grabaciones al director y él le dice que fue para pedirle que entregue las cintas el domingo a la 1, que estará el director.

Terminada la jornada Bernie, Meredith, Stanley, Lurleen, Millard, Harry y Paul van en el coche de este último para hacer una fiesta en la oficina de Harry.

Ven un coche amarillo que derrapa y va a toda velocidad, por lo que comienzan a seguirlo y Paul llama a la central con los datos de la matrícula.

Lo persiguen y cuando llegan a su altura en un semáforo, Paul le grita al conductor su nombre y dirección para que vea que sabe quién es.

Llegan al despacho cargados con bebidas y Bernie propone un brindis por Harry, el mejor espía de la costa Oeste, y por él mismo, el mejor de la costa Este.

Bernie dice que es raro que trabajen en lo mismo y que no coincidieran nunca en Nueva York.

Meredith saca a bailar con ella a Harry y lo lleva a un lugar apartado y le pide que le cuenta cosas de él mientras ella le habla de cómo empezó de recepcionista y luego de secretaria, acompañante y ayudante especial del jefe hasta que se casó con él, aunque ya no está con él y acabó en San Francisco y sin trabajo.

Ella le dice, al ver que no le cuenta nada que ya ve que no le gusta mucho, pues no quiere hablar con ella y le gustaría que lo hiciera y que fueran amigos.

Él le pregunta si le gustaría estar con alguien sin saber nada de él ni de cuándo va a ir a verla y ser paciente, y ella le pregunta cómo iba a saber que la quería y él le dice que no habría manera de saberlo.

Baila con ella mientras Stan los ronda con su moto.

Bernie le cuenta que 12 años atrás grabó todas las llamadas de un candidato a la presidencia y perdió las elecciones.

Stan pide a Harry que cuente que en una ocasión puso un micrófono a un periquito, aunque Bernie está más interesado por cómo consiguió lo de los camioneros en el 68 cuando Harry trabajaba para el fiscal del Estado y Harry se sorprende de que conozca ese dato.

El caso fue el del presidente del sindicato de camioneros que creó un fondo fraudulento y solo lo sabían el propio presidente y su contable y solo hablaban de ello cuando iban de pesca en un barco privado a prueba de micrófonos, pese a lo cual Harry lo grabó todo y fue un escándalo, pues mataron a tres personas.

El presidente pensó que había sido el contable, que apareció muerto junto con su mujer y su hijo desnudos y atados en su casa y las cabezas por separado.

Tras ello Harry se marchó de Nueva York.

Stan pone tras ello la grabación del trabajo de esa semana que dice, es lo mejor que ha hecho nunca, aunque Harry lo apaga.

Pero Stan, muy orgulloso de su trabajo les explica cómo grabaron en una plaza al mediodía, cuando más gente hay y debían seguir a dos personas que se movían en círculos dentro y fuera del grupo y que se sentían seguros porque había mucha gente y no paraban de moverse.

Bernie dice que deberían utilizar varios sistemas, como poner un micro en su ropa, que descartaron por ignorar qué se pondrían, por lo que sugiere que alguien chocara con ellos y les pusiera un micro, o leerles los labios con unos prismáticos, lo que no puede ser porque el cliente quería las voces.

Bernie dice que harían falta cuatro fuentes, aunque Harry lo hizo con tres. Dos micrófonos direccionables con un amplificador de diseño propio y un 20% con Paul siguiéndolos.

Llevó además varias cámaras de informativos. Cogieron las mirillas del telescopio y las apuntaron a sus bocas.

Bernie le dice que deberían ser socios, pues juntos serían los mejores y que le gustaría echar un vistazo a sus aparatos y sus planos, pues él tiene las plantas de fabricación y ganarían una fortuna vendiéndoselos al ejército, aunque Harry le asegura que no necesita a nadie.

Bernie les sorprende entonces al poner la grabación del momento en que habló antes con Meredith y se da cuenta de que el bolígrafo que le regaló llevaba un micrófono.

Harry se enfada y le pide que se vaya, aunque Bernie le dice que era solo una broma y le dice que ese dispositivo cuesta 1.500 dólares, pero que a él se lo regala, aunque Harry rompe el bolígrafo y se van todos menos Meredith.

Harry rebobina de nuevo las cintas y las escucha mientras Meredith le pide que lo deje ya y que le haga caso, aunque él sigue escuchando la conversación y nota a Ann asustada, aunque Meredith le insiste en que no se tome tan en serio su trabajo, pues es solo eso y no debería sentir nada y lo besa mientras sigue sonando la conversación y logra llevárselo aunque la conversación sigue sonando.

Lo tumba en su pequeño camastro y apaga la luz, aunque la cinta sigue sonando.

Luego ella se desnuda y se tumba junto a él, siempre con las cintas de fondo, y mientras ella lo besa él dice que debe destruir las cintas, pues no puede ocurrir de nuevo y le cuenta que a una familia la asesinaron por su culpa, y puede oírles aún.

Meredith le dice que ella le perdona.

Se quedan dormidos tras hacer el amor y Harry sueña con Ann a la que le cuenta algo sobre él. Que fue un niño enfermizo y no podía mover el brazo ni la pierna izquierdos y no pudo andar durante 6 meses, e incluso le dijeron que a lo mejor no podría andar y su madre lo metía en un baño caliente y un día ella fue a abrir la puerta y él se hundió en la bañera y cuando despertó le habían dado el óleo bendito.

Le cuenta luego que a los 5 años su padre le presentó a un amigo y sin motivos le pegó en el estómago y murió al año siguiente.

Le dice luego una de las frases de la cinta. Que él la matará si tiene oportunidad.

Sueña luego que va a la habitación 773 y ve cómo la mujer es asesinada.

Se despierta finalmente y observa que ya no está Meredith, y, aunque la llama no contesta y ve entonces que no están ya sus cintas

Y de pronto se da cuenta de que no está la cinta que grabó y dice: "¡Zorra!".

Vuelve a llamar a la empresa para hablar con Stett, pero le dicen que le llamarán sin darle tiempo a decir que no tiene teléfono.

Escucha que suena el teléfono en su casa pese a que lo tiene guardado en un cajón, y ve que se trata, en efecto, de Stett, al que pregunta cómo tienen su número y le dicen que tienen informes sobre todos los que contactan con el director, lo que significa que le han estado observando y le dice que tienen las cintas, pues el director tenía muchas ganas de escucharlas y como le vieron preocupado no querían arriesgarse a que las destruyera, aunque le invita a que acuda a entregarles las fotografías y le pagarán.

Acude en efecto a las oficinas, y ve cómo están escuchando sus cintas, y cuando acaban, Stett le pregunta al director si desea escucharlas de nuevo y este enfadado le dice que parece que él quiere que sea cierto, aunque Stett le dice que solo desea que sepa lo que pasa.

Le dicen que su dinero está en la mesa y él se sienta para contarlo, aunque el director le pide que lo cuente fuera, y él le deja las fotos y le pregunta qué le van a hacer, aunque no le contesta. Luego Stett le dice que ya lo verán.

Va hasta el hotel Jack Tar y pide la habitación 773 que le dicen está ocupada, por lo que pide una contigua y ve al subir en la 773 el cartel de "No molestar"

Entra en la contratada por él y pega el oído a la pared, pero no escucha nada.

Sale luego a la terraza y trata de asomarse a la de la habitación contigua, pero tampoco escucha nada, ni por el conducto de ventilación.

Busca el lugar con mejor acústica, que ve está en el servicio, bajo el lavabo.

Allí hace un fino agujero en la pared por el que pasa un pequeño cable y luego se coloca unos auriculares similares a un estetoscopio conectados a un aparato electrónico, y se queda sentado bajo el lavabo.

Puede escuchar desde allí al hombre que lo contrató, el director, que dice a la mujer que está cansado de tanta mentira y escucha luego cómo le pone a Ann la conversación que él grabó entre ella y Mark y tras el momento en que ella le dice a él "te quiero" escucha un fuerte golpe.

Escucha también gritos y más golpes y se sienta sin saber cómo actuar.

Sale a la terraza y ve cómo Ann grita y una pelea de la pareja y una mano ensangrentada sobre el cristal que la separa de la terraza de él.

Regresa a la habitación, cierra las cortinas y pone la televisión muy alta y se tapa los oídos con las manos.

Pasa así bastante tiempo sin atreverse a moverse y se queda dormido

Cuando finalmente despierta es ya de noche y en televisión emiten los Picapiedra

Apaga la televisión y ve que ya no se escucha nada.

Se acerca a la habitación 773 y llama sin que nadie abra, por lo que utiliza una ganzúa para abrir la puerta y se cuela en la habitación.

Observa que las camas están impolutas y todo limpio, preparado para otros clientes.

Va al baño, donde está todo sin signo alguno de algo turbio.

Finalmente abre el inodoro y tira de la cadena para ver que este estaba atascado y comienza a salir sangre que va cayendo al suelo junto con trozos de papel higiénico que habían obstruido las cañerías.

Sale corriendo y sube al trolebús que le lleva a las oficinas del director, aunque le dicen que ese día no fue y dos guardias de seguridad le impiden el paso.

Cuando sale, ve en la calle una limusina, y cuando se acerca a la misma, y, a través del cristal observa que está en ella Ann, a la que él creía muerta y solo entonces comprende que no eran ellos los amenazados, sino los verdugos.

Lee el titular del periódico en que informan de la muerte de un ejecutivo en accidente de coche.

Los periodistas se arremolinan y tratan de hablar con la viuda, a la que preguntan si sospechan que el accidente pudo ser provocado y le comentan que ahora tendrá el control de la empresa gracias a sus acciones.

Revive ahora su visita a aquella habitación, donde ve las manchas de sangre mientras escucha las cintas que grabó y el cuerpo de él cubierto por un plástico sobre la cama tras ser sorprendido por Mark que le cubrió la cabeza desde detrás, con un plástico

Revive todo el episodio mientras los periodistas especulan y Stett lo observa.

En su apartamento, Harry toca de nuevo su saxofón y sigue el ritmo de un disco de jazz.

Suena entonces el teléfono, pero no le responde nadie y vuelve a su saxo hasta que suena de nuevo.

Comprueba que se trata de Stett, que le dice que saben que él lo sabe y le pide, que, por su propio bien, no se involucre más y le dice que le estarán escuchando y escucha una grabación de él tocando el saxo en su casa.

Escanea con un dispositivo las paredes para ver si detecta dónde hay micrófonos.

Desmonta luego las llaves de la luz y el aparato de aire acondicionado.

Mira luego en las cortinas y en todas las figuritas que tiene y rompe una de una virgen, aunque no encuentra nada.

Desmonta luego las lámparas y el propio teléfono y quita las persianas, para continuar arrancando el papel pintado, los marcos de las puertas y las tablas del parqué.

Se sienta tras ello, y con la casa totalmente destrozada, a tocar el saxofón en un rincón, ahora sin el tocadiscos.

Calificación: 4