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La criada

Hanyo (2010) * Corea del Sur / Francia

Duración: 106 min.

Música: Kim Hong-jip

Fotografía: Lee Hyung-deok

Guion: Im Sang-soo (Basado en la película de Kim Ki-young)

Dirección: Im Sang-soo

Intérpretes: Jeon Do-yeon (Lee Eun-yi), Lee Jung-jae (as Goh Hoon), Seo Woo (Hae-ra), Youn Yuh-jung (Cho Byeong-sik), Ahn Seo-hyun (Nami), Park Ji-young (Mi-hee).

Una muchacha se asoma desde lo alto de una cornisa a las bulliciosas calles de la ciudad, y se lanza al vacío frente al restaurante en que trabaja Eun-yi.

Cuando terminan su turno, la compañera la lleva en la moto hasta el lugar donde ocurrió todo, observando la silueta de la suicida dibujada con tiza en el suelo.

Duerme junto a su compañera y cuando se despierta sale a la terraza, llegando a visitarla una mujer, la señora Cho Byung-sik, con la que se ve más tarde en una cafetería, diciéndole que vio su currículum y sus referencias, pero le gusta ver personalmente cómo viven las personas que trabajarán con ella.

Comienza a trabajar al día siguiente para una mujer de clase alta, Hae-ra, que está a punto de dar a luz gemelos y que necesita ayuda para que cuide a su hija mayor, Nami.

Cuando se presenta a la niña, esta la recibe fríamente, aunque ella sigue esforzándose para tratar de conectar con ella, gastándole bromas y siendo amable.

Cuando llega por la noche el marido de Hae-ra, el señor Goh Hoon, se la presentan, explicándole la mujer que la chica estudió educación preescolar y que parece un poco infantil, comentando el señor que eso es bueno, pues se llevará bien con los niños.

Esa noche, cuando Eun-yi consigue irse a descansar a la cama la llama Nami, que le pide que deje la puerta entreabierta.

Por la mañana, cuando sirve el desayuno ve que el señor está tocando el piano.

Ayuda, una vez que se marcha el señor, a duchar a la señora y le pinta luego las uñas de los pies, fijándose luego el señor Hoon, mientras limpia la bañera, en sus piernas.

Hae-ra hace el amor con su marido, aunque como no desea que la penetración sea muy profunda por el embarazo debe terminar con una felación.

Le dice luego que hace mucho ejercicio porque no quiere tener una cesárea porque quiere tener cuatro o cinco hijos, pues tener menos es para la gente que no se lo puede permitir.

Poco después, y cuando está ya en la cama, Eun-yi recibe la visita del señor, que le da una copa de vino, pidiéndole luego que se quite la sábana y le deje verla.

El hombre comienza a tocarla, sin que ella se atreva a hacer ni a decir nada, participando luego activamente, desnudándolo a él y haciéndole una felación.

Está contenta con la niña, pues no es temperamental y la trata con respeto.

Al día siguiente Hoon va a ver a su hija y a darle un beso y va luego a la habitación de Eun-yi, que está tumbada desnuda.

La señora Cho ve que el hombre no está en su cama y le escucha haciendo el amor con la criada.

Al día siguiente, y mientras él ensaya en el piano, ella le pone el desayuno, indicándole él que coja un cheque que dejó para ella.

Sigue cuidando pese a todo de la señora con entusiasmo, masajeando su tripa y notando las patadas de los niños.

La señora Cho le dice que sus trabajos son asquerosos, nauseabundos, feos y penosos, pero que no les queda más remedio que aguantar y lamenta no poder ser más cálida con ella.

Lamenta también el haber malgastado su vida allí, preguntándole a Eun-yi cuánto tiempo se quedará, respondiéndole que le gusta ese trabajo.

Le pregunta si sale con alguien, diciendo que no conoce a nadie que merezca la pena.

La señora Cho se reúne con Mi-hee, la madre de Hae-ra y le cuenta que ha observado que ya no prueba el kimchi, que le encantaba ni otras cosas pesadas y que sus pechos parecen más abultados y le preguntó si tenía novio y le dijo que no, ignorando que está embarazada de Hoon, no creyendo que haga ninguna locura cuando se entere, pues tiene buen corazón.

Felicita luego a la criada, la señora Cho, porque consiguieron que nombraran fiscal de distrito a su hijo.

Eun-yi habla con su amiga a la que le cuenta lo ocurrido, que su jefe entró desnudo y ella no se resistió, contando ella que también estaba desnuda esperándolo y le enseña el cheque que le dio.

La amiga le pregunta si seguirá trabajando en esa casa, pues debe ser incómodo, diciendo ella que seguirá, pues es como si nada hubiera pasado.

La amiga la acompaña a llevar un ramo de flores a un lugar donde hay un pequeño montículo de paja y dice, "Adiós mamá".

Un día, Mi-hee va a ver a su hija.

Eun-yi limpia la lámpara subida en una escalera, a gran altura.

Madre e hija bajan por la escalera y al llegar abajo, y tratando de esquivar el robot aspirador, se agarra a la escalera en que está Eun-yi, derribándola, quedándose Eun-yi colgando de la lámpara a gran altura sin que nadie haga nada para ayudarla, por lo que acaba cayendo y recibiendo un gran golpe.

Hae-ra le dice a su madre que está loca, pero esta le dice que debe saber algo.

Hacen un escáner a Eun-yi y ven que solo tiene una pequeña contusión, pero también dolor de pelvis, por lo que le harán una prueba.

Mi-hee le cuenta a su hija entonces que la criada estaba embarazada de su marido, pese a lo cual Hae-ra no puede creer que hiciera eso enfrente de Nami.

La madre le dice luego fríamente a su hija que si tiene un marido rico, las infidelidades van incluidas en el paquete.

La señora Cho las llama para decir que el doctor no mencionó nada del embarazo y que no sangró.

Le lleva luego a Eun-yi a la habitación del hospital una espectacular cesta de flores y le dice que se las manda la madre de Hae-ra como disculpa, entregándole además un sobre con dinero como compensación y le dice esa familia soluciona así todos los problemas.

De regreso, Hae-ra abronca a la señora Cho por hablar de las cosas de su marido con extraños, protestando su madre y preguntando si la ve como una extraña.

Cuando llega el marido le pregunta por la criada, y le dicen que está en el hospital

La señora Cho va a acostarse borracha y se queja de lo feo y asqueroso que es todo.

Al día siguiente, la doctora informa a Eun-yi que vieron que está embarazada de 4 semanas.

La visita su amiga, que al enterarse le dice que gastará todos sus ahorros para dar a luz y criar a su bebé y que le aconseja salir de la casa, con aborto o sin él.

Allí esperan saber cómo reaccionará y qué les pedirá, aunque a Hae-ra le preocupa más saber qué vio su marido en esa perra barata.

Cuando le dan el alta, regresa a la casa acompañada por su amiga, viendo que la reciben con cariño y le piden que tome una bebida y se acueste.

Pero Hae-ra no para de dar vueltas a la infidelidad de su marido, preguntándose qué vio en esa mujer, diciéndole su madre que desde niño tuvo siempre lo que quiso y debe dejarle que se divierta para poder vivir ella como una reina.

Por la noche, Hae-ra va hasta la habitación de su criada con un palo de golf mientras duerme, aunque no se atreve a hacer nada, observándolo todo la señora Cho.

Al día siguiente le dice a la señora Cho que esa casa por las noches es un poco tenebrosa y cree que dejará de trabajar allí, animándola esta a marcharse, y, cuando Eun-yi dice que deben encontrar a alguien que la sustituya, la señora Cho le asegura que a nadie le importa que se vaya.

Pero la madre de Hae-ra se plantea que algún día puede aparecer con el bebé y se pregunta si unos millones resolverán el problema, diciéndole la madre que le estorbará toda la vida y será un problema para Nami y los gemelos, por lo que debe hacer que lo pierda cuanto antes.

Hae-ra llama a su criada la abofetea repetidamente sin que la muchacha entienda nada, diciéndole la señora que la trató amable y humanamente, comprendiendo ella que lo sabe todo y se disculpa, aunque la mujer la golpea de nuevo.

Luego, Mi-hee le entrega un sobre y le dice que van a financiar el aborto y luego le darán el dinero de ese sobre y todos estarán en paz, viendo que es un cheque de 100.000 dólares, preguntando ella cómo lo sabían, ya que ella se acaba de enterar.

Pero Hae-ra cree que ella no cambiará su bebé por todo el dinero del mundo.

Eun-yi le dice luego a la señora Cho que hizo algo horrible y debió pensar en la señora, diciéndole la mujer que es el marido quien debió pensar en la señora.

Ella le pregunta si el hospital les informó del embarazo.

La señora Cho le dice que si pide más dinero se lo darán, pero debe olvidar al bebé y le pregunta luego por qué se quedó parada y dejó que le pegaran.

Nami va a verla y le dice que esa noche debe dormirse ella primero y ella la cuidará, tras lo que le dice que lo siente, pues la abuela empujó la escalera a propósito y ella lo vio, aunque Eun-yi le dice que fue un accidente por la aspiradora, asegurando la niña que no fue así y le dice que se siente mal, pues ella es una buena persona.

Hae-ra acude a un herbolario.

Hace luego que Eun-yi se mude a otro cuarto, preguntándole Nami por qué se cambió, a lo que la chica le responde que irá una nueva niñera, preguntando la niña si está mala, contándole a la niña que ella está también embarazada, como su madre.

Hae-ra sale para el hospital donde dará a luz, mientras la señora Cho, al quedarse sola proclama su alivio y liberación.

Eun-yi la encuentra poco después sentada en el diván leyendo un libro, con una copa, frente a la chimenea, y le dice que ha decidido tener al bebé, diciéndole la mujer que adelante.

Trata de huir, pero los ayudantes de Hoon la devuelven a la casa, diciéndole la señora Cho que esa gente es peligrosa y teme que podría pasarle algo desagradable.

Nacen los gemelos, haciéndose los padres su primera fotografía con ellos, aunque Hoon ve que su mujer se comporta extrañamente al besarlo, mordiéndolo y no dejándole que se separe.

Entretanto Eun-yi toma sus sobres de vitaminas como cada día sin saber que en ellos pusieron las hierbas venenosas, por lo que empieza a notar, tras tomarlos, fuertes dolores en su vientre.

Hoon la encuentra, al llegar a su casa, en la bañera del matrimonio, no entendiendo tanto descaro, contándole entonces ella que está embarazada y que las señoras de la casa lo descubrieron, la golpearon y le ofrecieron 100.000 dólares por abortar, aunque, le asegura, va a tener al bebé, y, que, aunque sabe que ni siquiera la ve como un ser humano, es suyo.

Empieza entonces a tener náuseas y tras nuevos dolores de la tripa, se tiñe el agua de sangre.

La señora Cho descubre las hierbas.

Eun-yi dice que solo quiere tener a su bebé. Que desaparecerá y que no quiere dinero, aunque para calmarla Hoon le dice que tendrán el bebé.

La muchacha es atendida por una ambulancia y la llevan al hospital.

Cumplido su objetivo, Mi-hee pide a la señora Cho que prepare su maleta de la criada y la echen, advirtiéndole la mujer que el señor quiere hablar con ella.

Cuando lo hacen, él le pregunta si el bebé murió, diciéndole la suegra que la chica se acostó con otro y se quedó embarazada y que sí, que el bebé murió, diciendo él que ella le contó que el bebé era suyo, a lo que su suegra responde diciendo que la chica se inventaría cualquier cosa por dinero.

Él pregunta por qué se tomaron tantas molestias si el bebé no era suyo, tras lo que le pregunta si le dieron algún veneno, a lo que la suegra responde que no fue ella, y cuando él pregunta si fue su hija ella se retracta y se acusa a sí misma.

Hoon le pregunta cómo pudo hacer algo así, pues aunque no fuera de su hija, era su hijo asegurando ella que no.

Eun-yi es intervenida de urgencia, acompañada solo por la señora Cho, que llora.

Cuando sale de la operación, le dice a la muchacha que probablemente lo hizo Hae-ra, pues es gente peligrosa y que por eso son tan ricos.

Eun-yi le cuenta que Nami le dijo que vio que su abuela la empujaba a propósito, diciendo la señora Cho que los niños no mienten, aunque Eun-yi sigue recelosa, pues, insiste en que ni ella misma sabía que estaba embarazada, diciéndole la señora Cho que ella sí lo sabía, pues en esa casa no pasa nada sin que ella se entere.

Eun-yi la abofetea, diciéndole la señora Cho que cuando regresó del hospital la suerte de su bebé ya estaba decidida, volviéndola Eun-yi a abofetearla, diciendo la mujer que lo siente y que se avergüenza, pero que lo lleva en los huesos.

Le entrega tras ello dinero y le dice que busque a alguien agradable y estará bien, pues tiene buen corazón, aunque Eun-yi le dice que va a vengarse. Que debe hacer algo por pequeño que sea.

Duerme junto a su amiga y recuerda que Nami sí era agradable con ella, pidiéndole su amiga que olvide lo que pasó.

Ya de regreso a su casa, Hoon le dice a su mujer que hace tiempo que no lo hacen, diciéndole ella que está sucio, pidiéndole él que le diga cuándo estará lista para tener sus siguientes hijos.

Un día Eun-yi regresa a la casa y la señora Cho le permite que entre.

Hoon la descubre con los gemelos tratando de amamantarlos, pidiéndole que se marche, y diciéndole que está loca.

Preguntan luego a la señora Cho cómo logró entrar esa mujerzuela, diciéndoles la criada que renuncia y se va de esa casa, aunque le piden que eche a esa mujer antes de irse, volviendo ella a repetir que renuncia y que, si quieren hacer algo, tendrán que hacerlo ellos mismos, y les pregunta si quieren seguir viviendo así, lanzando su pañuelo, algo que los escandaliza, diciendo el hombre que así es la gentuza.

Ven entonces Eun-yi en el piso de arriba, preguntándole a Nami cómo está y le dice que debe estar feliz por tener dos hermanos tan lindos.

La niña le pregunta por el bebé de su vientre, contándole la muchacha que murió.

La señora Cho le pide que no lo haga, que salga de allí con ella, pero Eun-yi le dice que no puede sacar de su cabeza lo ocurrido allí y no puede soportarlo.

Hoon se disculpa por lo sucedido y le dice que se arreglará con ella según le parezca necesario, aunque ella le rechaza.

Le dice a Nami que se disculpa con ella y con los gemelos mientras ata una cuerda a su cuello y le pide que no la olvide, tras lo que lanza la cuerda a la lámpara y salta al vacío con la cuerda al cuello, tras lo que se prende fuego, balanceándose colgada de la lámpara mientras arde, para horror de todos, contemplándola Nami mientras todos salen del salón.

Algún tiempo después celebran el cumpleaños de Nami fuera, entre la nieve, hablando todo en inglés, teniendo la familia nuevas asistentas, que observan todo el ceremonial, en que Hae-ra canta a su hija el cumpleaños feliz en inglés, brindando todos, incluida la niña, con champán.

Calificación: 3
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