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La familia perfecta

España (2021) *

Duración: 110 min.

Música: Pascal Gaigne

Fotografía: Pilar Sánchez Díaz

Guion: Olatz Arroyo

Dirección: Arantxa Echevarría

Intérpretes: Belén Rueda (Lucía), José Coronado (Miguel), Gonzalo de Castro (Ernesto), Pepa Aniorte (Amparo), Carolina Yuste (Sara), Gonzalo Ramos (Pablo), Lalo Tenorio (Toni), Jesús Vidal (Don Custodio), María Hervás (Olmedo), Huichi Chiu (Trini).

Pablo ensaya cómo contarle a su madre la noticia de que se ha prometido con Sara.

Lucía, su madre, le cuenta a una amiga por teléfono que Pablo les quiere dar una sorpresa, pensando que le quiere presentar a alguien, especulando con que puede ser una abogada de su despacho.

Hace luego varias gestiones para Ernesto, su marido, alquilando una limusina para unos días más tarde para cinco mujeres de científicos importantes, uno de los cuales es Premio Nobel, debiendo ayudar además a Ernesto con la corbata.

Cuando salen, elegantemente vestidos, les espera abajo su hijo Pablo, que les advierte que les había dicho que era algo casual.

Ya en el coche les dice que van a casa de Sara, que recuerda, se la presentó un par de semanas antes.

Salen de su selecto portal en el centro con su gran cochazo, observando los padres cómo dejan atrás el centro para internarse en un suburbio, empezándose a sentirse Lucía inquieta y temerosa, pues, nunca había estado en un barrio tan al sur, donde al llegar, llama, inevitablemente, la atención, recibiendo por su indumentaria los apelativos de Barbie o Pantera Rosa.

Ya en casa de Sara, se siente intimidada por su enorme perro, al que llaman Sandunguero, porque les encanta el reguetón.

Observan que ni Sara, ni su familia tienen nada que ver con su estilo. Ni su indumentaria ni la forma de pintarse, aunque enseguida les llama la atención la confianza de su hijo con Miguel, el padre de la chica.

Sara, por su parte afirma que tenía muchas ganas de conocer a su "suegri", sentándose en el brazo de su sofá a su lado.

Solo Amparo, la madre nota la distancia y se siente molesta de que su hija no la advirtiera de que eran tan pijos, aunque ella solo sabía que era un ama de casa y que, según Pablo, eran gente muy normalita.

Toni, el hermano de Sara, se sienta junto a Ernesto y le dice que mola ser astrólogo, aclarándole él que en realidad es astrónomo, diciéndole el muchacho que tienen mucho en común, pues él pincha en la Space, y le coloca unos cascos con su música.

Lucía se fija en una foto de la familia de Sara, todos vestidos de elfos en Navidad.

Miguel dice que Pablo es para ellos como un hijo y es un placer conocer a sus padres.

Ellos preguntan cómo se conocieron, diciendo Sara que en el curro, preguntando Ernesto si también es abogada, contando ella que lo suyo es el campo de la salud, pues trabaja en un gimnasio.

La madre de Sara, Amparo, les cuenta que ella fue la primera mujer en conducir un autobús de 14 metros, viendo cómo se besa con su marido delante de ellos.

Finalmente Pablo y Sara les dicen que les han juntado para darles una noticia, preguntando Amparo si la van a hacer abuela, diciendo ellos que no, que se van a casar.

Los padres de ella se ponen muy contentos, mientras los de él se quedan boquiabiertos, mientras Toni los rodea con sus brazos, también feliz.

Cuando Pablo sale más tarde con ellos para despedirlos, le pregunta a su madre si está contenta, respondiendo ella que está contenta si lo está él.

Pero cuando se marchan Sara le dice a Pablo que cree que no le gustó a su madre, aunque Pablo le asegura que le encantó.

Pero en realidad ella, está en el coche en ese momento diciéndole a su marido que la odia y que no quiere que sea su nuera, y que no puede pensar que vaya a tener su hijo esa suegra tan cutre y ese padre, y todo lleno de babas de perro y comienza a imaginarse la Navidad con ellos.

De hecho, cuando se reúne con sus amigas no cuenta nada hasta que le preguntan si les presentó por fin a la abogada, diciendo ella que les presentó a una chica, pero que no cree que llegue muy lejos, no pudiendo evitar la envidia al ver a la nuera de una de sus amigas, una chica como la que soñaba para su hijo.

Cuando este llega unas noches después a casa encuentra a su madre desvelada y le pregunta si de verdad va a casarse, recordándole él que siempre cumplió con todo lo que le pidieron, que hizo su carrera, un máster y estuvo varios años en el extranjero, pero Sara es diferente y se toma la vida de otro modo, como si fuera una aventura y tiene pasión por todo lo que hace y que lo comparta con él le hace feliz y está convencido de que ella quiere que sea feliz, lo que ella no puede negar.

Le cuenta que ese fin de semana van a Soria, al pueblo de su padre porque quiere enseñarle la iglesia donde van a celebrar la boda a principios de enero porque es una tradición familiar y le pide que les acompañe.

Ella, pese a que se siente horrorizada de una boda en un pueblo, y además en invierno, los acompaña, dejando antes preparada comida para su marido que él debe solo calentar, aunque Ernesto no sabe ni lo que es ni cómo funciona el microondas, descubriendo ese día de hecho dónde estaba la nevera.

Durante el viaje Lucía se siente incómoda con el perrazo respirándole encima, y ve que además se apuntó Miguel al viaje, porque a Amparo no le gusta el pueblo.

Paran en un bosque para que el perro haga sus necesidades y allí Sara le comenta que si todo sale bien en dos años será gerente del gimnasio, y en cuatro socia y le pregunta a Lucía si ella trabaja, diciéndole que ayuda a Ernesto con el papeleo, aunque, recuerda que antes de tener a Pablo era directora de un instituto, preguntando Sara si de belleza, aclarándole que de BUP, pero que lo dejó por ayudar a su marido y cuidar de su hijo, aclarándole Sara que a partir de ese momento Pablo se tiene que cuidar solito.

Llegan a la casa del pueblo, saltándole a Lucía una gallina a la cara.

Van luego a la iglesia y Lucía debe ponerse un frío muy feo de Amparo, preguntándose Sara qué dirá si Don Custodio le pregunta si es creyente, sorprendiéndose Lucía de que no lo sea, pues la chica asegura que le va más la numerología.

Pablo le dice que si le cuenta eso al cura, a lo mejor no quiere casarlos, pero Lucía, que ve la posibilidad de que así sea, le dice que no debe avergonzarse de sus creencias.

Cuando le cuenta al cura que tiene sus propias creencias, este le pregunta si está enamorada, y al decir que sí, el sacerdote le dice que eso supone que tiene fe.

Lucía trata de desanimar a Sara diciéndole que debe pensar en su carrera y en su futuro y para organizar una boda se necesita mucho tiempo libre, viéndola pensativa.

Ya de regreso la casa parece otra, limpia e iluminada y les sirve ternera con robellones que fue a coger el propio Miguel.

Durante la cena, Sara le dice que con su trabajo y el ascenso y todo lo que supone lo único que pueden hacer es…, y remata Lucía, "aplazarla", diciendo Sara que no, que ha pensado que se ocupe ella de todo.

Lucía ve cómo los chicos se besan apasionadamente, sintiéndose incómoda, viendo cómo estos suben a la habitación mientras ella se queda tomando vino con Miguel, que le dice que su única función en ese viaje, es conseguir que ella disfrute, mientras escuchan a los chicos arriba haciendo el amor de forma escandalosa.

Al llegar a la habitación recibe una llamada de Ernesto, que no sabe ni abrir la puerta del microondas.

Esa noche hay una terrible tormenta y la ventana de la habitación de Lucía se abre, y ella se cae al ir a cerrarla, apareciendo Miguel, que la recoge en sus brazos y la devuelve a la cama, asegurándole, tras fijar la ventana, que no se volverá a abrir más.

A la mañana siguiente Miguel parte troncos con el hacha, aunque espera para hacerlo que Lucía lo vea, porque, de hecho, tras hacerlo casi no puede respirar.

Ese día parece más contenta e incluso le gustan los lametones de Sandun.

De regreso a Madrid lleva a su casa fruta que cogieron del campo, aunque a Ernesto le extraña que no cuente nada del viaje, diciendo Pablo que se ha enamorado, sintiéndose Lucía turbada, antes de que Pablo aclare, que de Sara.

En efecto sintió cierta atracción por Miguel, y por ello, cuando su hijo le recuerda que deben ir a elegir las flores y le dice que también irá Miguel, le pide a Ernesto que la acompañe, lo que este declina.

Empieza a pensar en qué vestido ponerse, colocándose el más sexi.

Pablo le dice que Sara quiere llenar la iglesia de tomillo porque es típico de Soria, diciéndole su madre que también los torreznos y no van a servirlos.

Se sorprende al ver que va Amparo también, indicando ella que le pillaba de paso, teniendo, de hecho, el autobús aparcado fuera, aprovechando Lucía para preguntarle si no cree que los chicos se están precipitando con la boda, recordando que ella a su edad ya tenía a dos hijos, diciéndole que, además, así podrán estar de nuevo solos en casa.

Luego, en casa, se pone insinuante con Ernesto, pero él no le hace caso alguno.

Acompaña también a los novios a una elegante sastrería para elegir el vestido de la novia, aprovechando también para encargar un chaqué para Miguel, pese a que este le dijo que pensaba ponerse el traje de su boda.

Beben champán mientras se prueba la hija el traje y van a la prueba de la comida.

Miguel le confiesa que cuando está cerca de ella siente una gran atracción, tras lo que se besan, aunque ella luego se arrepiente y le dice que no pueden.

Cuando vuelven los chicos la encuentran muy roja y se preocupan.

Ella niega luego que surgiera nada, diciendo que es muy feliz y tiene una vida perfecta.

Tiene una comida con investigadores, como su marido, pero está ausente.

Llegado el día de la boda, y tras un tiempo sin verse, Miguel le dice en voz baja a Lucía en la iglesia que la ha echado de menos y que piensa en ella a todas horas y que la casona está vacía y pueden verse en ella esa noche.

Tiene lugar la celebración al aire libre, tras la que Miguel da un discurso.

Ernesto se siente mal todo el rato porque se puso una camiseta térmica y no aguanta, por lo que después de un rato decide ir al servicio para quitársela.

Mientras lo espera fuera, las amigas de Lucía le preguntan a esta si eligieron ese pueblo en concreto por algo, contando ella que es porque es el pueblo de la familia de Sara y que si son capaces de mirar un poco más allá, verán cosas muy interesantes.

Cuando se van, sale Miguel, que le dice que él también la estaba buscando y se la lleva hasta un lugar donde no pueden escucharle, donde le dice que está enamorado y que si ella le dice que no siente lo mismo no volverá a molestarla más.

Al besarse tiran el photocall de los hijos, encontrándolos tirados en el suelo Amparo, diciéndole Lucía que tiene una explicación, diciendo Miguel que se han enamorado.

Amparo se marcha enfadada y Lucía la sigue, aunque la detiene Sara para darle las gracias, pues todo salió perfecto pese a que, le confiesa que al principio pensó que era una pija estirada y creía que le caía mal.

Entretanto Amparo le cuenta a Toni lo que pasó y le coge el micrófono, escuchándose por los altavoces, mientras Sara le decía a Lucía que era muy buena y detallista, a Amparo gritando que es una hija de puta y su marido un cabrón, que esperó a la boda de su hija para ponerle los cuernos.

Cuando llega Ernesto se sorprende, y más al enterarse de que, con quien le ha puesto los cuernos Miguel es con su mujer.

Lucia, avergonzada, se aleja, siguiéndola Ernesto, que le pide que suba al coche, explicándole ella que solo se dieron un beso, aunque Ernesto le pregunta cómo se le ocurrió hacerlo delante de sus colegas y de sus amigos, diciendo ella que en la siguiente ocasión será más discreta, pues parece que lo único que le importa es el qué dirán.

Dice que no sabe qué ha ocurrido. Que quizá solo fuera un grito de socorro o una llamada de atención, diciendo Ernesto que entonces lo ha conseguido, diciendo ella que habla de su atención, pues a veces parece que no existe para él, aunque él se defiende diciendo que hace todo lo que ella dice.

Ella se queja, pues, le dice, es su mujer, no su madre, y está cansada de cuidar y organizar todo, y le recuerda que él no la toca, diciendo él que no sabía que quería que la tocara, sintiéndose sorprendido, pues, dice, lleva años intentándolo, pero no respondía, preguntando ella porque no dijo nada, diciendo que ella tampoco decía nada.

Le pregunta si se ha acostado con Miguel, insistiendo ella en que fue solo un beso.

Empieza a tronar y a llover y Ernesto le propone ir a un médico para que la ayude, pues puede ser una subida de estrógenos, pero ella al ver su actitud se enfada más y se marcha, sin hacerle caso.

Al llegar a la casa empapada y le abre Miguel y le dice que, ya que todos creen que lo han hecho, deben hacerlo, haciéndolo allí mismo, en la alfombra, y junto al fuego.

Cuando se despierta por la mañana ve de pronto que está todo lleno de gallinas y se dice a sí misma que no puede ser y se pregunta qué ha hecho.

Cuando llega Miguel con su desayuno ella le dice que acaban de cometer el error más grande de su vida, aunque Miguel le responde que Ernesto y Amparo deben entender que se han enamorado.

Pero ella le dice que la noche anterior arruinaron la boda de sus hijos y que debe intentar algo que no tiene que ver con él, marchándose, aún con el vestido de la boda.

Acude a una agencia inmobiliaria, aunque dado que no tiene un gran presupuesto, ni nómina ni aval, el único piso al que puede aspirar es uno que está para reformar y sucio.

Debe reprimir las arcadas al limpiarlo, aunque finalmente lo deja habitable, aunque debe soportar el reguetón que suena a todas horas.

Mientras Ernesto se siente perdido en su casa, Amparo tampoco lo lleva bien, lo que le lleva a una discusión con un tipo que le gritó que mujer tenía que ser, ante lo que ella le dice que se levanta a las 4 para conducir y ayuda a su marido con la contabilidad del taller y lo prepara todo en casa, pese a lo cual su marido le engañó, y le dice que sí, que mujer tenía que ser, porque solo una mujer es capaz de aguantar a tanto gilipollas, aplaudiéndola al escucharla, todos los pasajeros del autobús.

Lucía trata de escribir a Amparo diciéndole que no quería romper una familia, y lo intenta también con Sara, aunque también rompe la carta, como la de su hijo, decidiendo escribirse finalmente a sí misma.

Sale a comprar por su nuevo barrio y a relacionarse con sus nuevos vecinos, muchos de ellos inmigrantes, siéndolo de hecho su nueva peluquera, que le hace un corte de pelo para cambiar su imagen.

Acude luego al instituto que dirigió años atrás, hablando con la nueva directora, Olmedo, a la que recuerda como su alumna más rebelde, que le dice que tienen libre el de jefa de estudios.

Comienza a pintar su piso, y a disfrutar de la música del barrio en el que ya se encuentra totalmente integrada.

Miguel trata de hacerse perdonar y le lleva a Amparo al autobús una rosa hecha por él en madera.

Lucía debe elegir en el instituto a un nuevo profesor de educación física debiendo entrevistar a 60 candidatos, ninguno de los cuales le satisface, llegando una última candidata, que no es otra que Sara, contándole Olmedo a Lucía que la despidieron de su trabajo por quedarse embarazada, iluminándosele la cara a Lucía al escucharla.

Pero Sara, al ver que es ella quien debe entrevistarla se marcha, saliendo ella a buscarla para decirle que ha pasado mucho desde la boda y deben hablar, logrando darle la enhorabuena por el embarazo

Sara recuerda que triplicó los clientes del gimnasio en un año y pese a ello la despidieron, aunque Lucía la corrige y le dice que en realidad los duplicó.

Sara dice que es trabajadora y que no puede quedarse en casa cambiando pañales y haciéndole la cena a su hijo, pues es independiente, diciendo Lucía que puede ayudarle.

Y, aunque Sara se aleja, Lucía se siente ilusionada.

Pablo y Sara visitan a Ernesto, al que ven muy dejado y al que le dicen que debe arreglarse y salir.

Sara acepta finalmente el trabajo de profesora, aunque le pide a Lucía que su madre no se entere de que trabajan juntas, diciéndole que son solo colegas de trabajo.

Lucía encuentra en una web de citas a Ernesto, que dice que valora la fidelidad.

Llaman entonces a la puerta, pensando ella que es el del butano, aunque al abrir encuentra a Pablo.

Mientras su madre le prepara un té, él lee la carta que esta se escribió a sí misma, donde se dice que siente no haberse escuchado ni querido y haberse convertido en lo que los demás esperaban de ella sin pensar en lo que realmente quería, y que se ha fallado a sí misma y a los suyos.

Pablo le dice que han pasado muchas cosas y la echa mucho de menos.

Miguel sigue tratando de conseguir el perón de Amparo, dejándole flores en la puerta de la casa, y pidiéndole perdón en una nota.

En Noche Buena, Pablo y Sara, vestidos con trajes navideños, esperan junto a Ernesto, ahora ya casi un experto en la cocina, y Don Custodio a Amparo, nerviosos.

Llega Lucía, y tratando de que no se entere de que esta trabaja con Sara, esconden una postal navideña en que aparecen ambas junto con el resto del colegio, aunque, cuando Don Custodio encuentra la foto en un cajón al buscar el abrebotellas, decide sacarla.

Llega Miguel, vestido de elfo y esperanzado, pues, le comenta a su hija que su madre le envió la noche anterior un mensaje de buenas noches.

Llega Amparo, también vestida de elfo.

Empiezan a cenar sorbiendo todos las cigalas muy incómodos.

Miguel pide que se comporten pues los chicos han hecho un esfuerzo, diciendo Amparo que es ella la que ha hecho el esfuerzo de estar allí con su ex, diciendo Ernesto que es su ex, y que, además solo se están dando un tiempo, lo que Lucía desmiente.

Miguel hace un discurso de unión, aunque nadie le escucha, pues Pablo, Sara y Lucía repararon en la foto y están nerviosos tratando de que Ernesto, que está sirviendo les entienda y la quite, comenzando a pasarse la foto de unos a otros, pues nadie quiere guardarla, metiéndola finalmente Toni en el bolso de su madre, que se lo lleva al baño cuando va a limpiarse una mancha que se hizo.

Tratando de evitar que vea la foto, Lucía acude tras ella, aunque cuando logra hacerse con ella, Amparo cree que lo que quería era dársela, contando Toni, al ver que la tiene que Sara y Lucía trabajan juntas, aunque Amparo ni había mirado aún la foto.

Se da cuenta así Amparo de que lo sabían todos y se enfada con Lucía, aunque Sara dice que solo lo hizo por ayudar.

Amparo vuelve a recordarles su infidelidad, diciendo Lucía que fue lo mejor que les pudo pasar a todos, incluyendo a Ernesto, al que recuerda que cuando tuvieron a Pablo su vida no cambió y él siguió como si nada mientras que la suya cambió del todo.

Durante años fue la mujer perfecta y se lo creyó, pero desapareció. Dejó su trabajo, pese a que le encantaba, y por eso no se arrepiente de lo que pasó, porque se descubrió, y no quiere volver a estar desaparecida.

Decide marcharse para evitar el conflicto, saliendo Sara tras ella para pedirle que no se marche.

Ella dice que siente haberles hecho daño, y mientras hablan, Sara se pone de parto.

Se marchan todos al hospital, dejando solo a Don Custodio, feliz comiendo cigalas.

Esperan nerviosos el parto, excepto Ernesto y Toni, que se quedan dormidos.

Finalmente Pablo les dice que pueden pasar a ver a la niña, que se pasan de los brazos de unos a otros felices, reconciliándose allí Amparo y Miguel.

Se hacen una foto todos juntos.

Lucía disfruta de su nueva vida, ayudando ahora a su hijo y a su nuera, cuidando de su nieta.

Calificación: 2
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