Te cuento la película

La misteriosa mirada del flamenco

La misteriosa mirada del flamenco (2025) * Chile / Francia / España / Alemania / Bélgica

Duración: 110 min.

Música: Florencia Di Concilio

Fotografía: Angello Faccini

Guion y Dirección: Diego Céspedes

Intérpretes: : Tamara Cortés (Lidia), Matías Catalán (Flamenco), Paula Dinamarca (Mamá Boa), Pedro Muñoz (Yovani), Luis Tato Dubó (Clemente), Vicente Caballero (Julio), Bruna Ramírez (Leona), Sirena González (Estrella), Alexa Quijano (Águila), Francisco Díaz (Piraña), Claudia Cabezas (Isabel),.

Norte de Chile. Año 1982

Varios niños se bañan en una laguna y animan a Lidia, una niña a que lo haga también.

Pero cuando finalmente se decide, se abalanzan tres de los cuatro sobre ella y la sumergen y hacen que lo pase mal.

Julio, el único que no participó se sienta luego con ella y lamenta lo que le hicieron.

Luego Lidia sale corriendo a través del paisaje desértico del pueblo minero, hasta la cantina del pueblo, situada en un barracón de madera.

Allí, Flamenco, su madre, una travesti escupe sangre en un vaso y se queja de dolor de garganta.

En el local, regentado por Mamá Boa comentan que tras la muerte de varias de las travestis quedan cuatro infectadas, y que por cada maricón infectado en la cantina aparecen 20 mineros infectados en el pueblo.

Cuando Flamenco observa que Lidia tiene una herida en el cuello le pregunta si se lo hicieron los chicos, y ella le dice que es culpa de ella, que no la enseñó a pelear.

Flamenco les dice a sus amigas Águila, Chinchilla, Piraña y Leona lo que le pasó a la niña y deciden ir, junto con Mamá Boa hasta la laguna para darles un escarmiento y dejan entretanto a Mariposa a cargo del local.

Mientras caminan ve que la gente cambia la mirada y se tapan para no verlas, pues creen que no se puede mirar a los maricones para que no les peguen "la peste", aunque ellas tratan de llamar su atención y se ríen de ellos.

Como al llegar a la laguna no ven ya a nadie y aprovechan para bañarse algunas con Lidia mientras las observa Flamenco divertida, con la cabeza apoyada en Mamá Boa.

Mientras descansan ven que se acercan de nuevo los chicos.

Al más atrevido y que las insulta lo cogen entre varias y Flamenco le abre los ojos y lo mira fijamente muy de cerca y le dice "peste".

Tras eso salen todos corriendo y huyen.

Pero Lidia se muestra enfadada, aunque más tarde, y de regreso a la cantina Flamenco la hace reír y bailan juntas.

Le pregunta si tiene fiebre y la anima a acostarse, aunque Flamenco le asegura que no será nunca una desertora.

La niña le dice que ya sabe quién viene y le pide que no se ilusione con él.

Por la noche las chicas actúan para los clientes de la cantina y hacen representaciones para el concurso de Miss Alaska que ganó Flamenco durante siete años seguidos.

Cuando comienza ella su actuación, con un playback de "Ese hombre", de Rocío Jurado, se queda paralizada unos segundos al ver que entra un hombre.

Cuando se repone y continúa se ve interrumpida su actuación de nuevo debido a que el hombre se acerca al escenario y le arranca el micrófono.

Con aspecto enfermizo, dice que desea hacer una pregunta a la candidata.

Mamá Boa le dice al hombre, Yovani, que se marche, aunque él le advierte que lleva una pistola en el bolsillo y si no es el presentador o si alguien se mueve les disparará.

Flamenco le pide también que se vaya, pero, sin hacer caso alguno, comienza sus preguntas.

Le pregunta primero a Flamenco si es enamoradizo y si se enamoró de un hombre de 32 años como él, a lo que ella le responde que no, ante lo que Yovani le pregunta entonces por qué está él enfermo desde que ella lo miró y le ruega que le saque esa peste y comienza a rezar mientras lloriquea y le pide que lo mire, aunque ella le dice que esa enfermedad no se quita con nada.

Él se lanza contra ella y deben acudir los demás travestis a defenderla y lo golpean, incluida Lidia, indignada de que golpease a su madre.

Lidia se lleva a Flamenco dentro y la ayuda a cambiarse y luego Flamenco le pide que se acueste con ella.

Le pregunta si ha visto a todos los mineros que se meten a escondidas en las habitaciones de las travestis y le dice que para ellos es un secreto y ella no quiere irse de ese mundo siendo un secreto.

Lidia le dice que llegará otro, pues a todos les gustan sus piernas de modelo nórdica.

Flamenco le dice que cuando la dejaron abandonada en la puerta de la cantina juró que la iba a proteger como una mamá, pero que siempre que piensa en morirse piensa en morirse con ella, pues no soportaría estar en el infierno si no es con ella.

Esa noche Flamenco escucha cómo llaman a su ventana y al asomarse ve que se trata de Yovani, que le dice que quiere mear, aunque ella le pide que se vaya y él asegura que si no le abre hará que se despierten todos con los golpes.

Le abre para dejar que vaya al baño, aunque una vez dentro le dice que es mejor vayan a su lugar secreto.

Lidia simula dormir, pero los escucha.

Se van juntos junto a la laguna y hacen el amor, y mientras lo hacen ella le escupe en la boca.

Se bañan luego en la laguna, donde juguetean y se pelean, y finalmente Yovani le coge de la cabeza y la hunde sin permitirle que vuelva a salir.

Lidia se despierta al escuchar que alguien llama a la puerta y sale luego con todas las travestis en medio de la noche hacia la laguna.

Cuando ven que les adelanta un coche desde el que le dicen que la sacan y se van, Mamá Boa pide que sujeten a la niña mientras se acercan las demás a la laguna.

Pero cuando escucha los gritos de Mamá Boa forcejea y consigue soltarse y sale corriendo y ve a Flamenco muerta y con la cara llena de sangre y llorando sobre ella a Mamá Boa.

Leona improvisa una oración a los dioses y pide justicia.

Cuando regresan, Lidia trata de retener el olor de Flamenco, en su cama.

Leona la ve en la cocina buscando un cuchillo que ve que no se clava, y le indica que hay unas tijeras que le irán mejor y sale con ella.

En su casa, Yovani escucha "Ese hombre", la canción que cantaba Flamenco, con la pistola en la mano cuando escucha cómo llaman.

Se trata de Lidia, que ve que en la fachada de Yovani escribieron con letras rojas "apestado" y un vecino le dice que no hay nadie en la casa.

Con la pistola, Yovani escucha cómo rompen uno de los cristales.

La niña entra y lo busca, con las tijeras preparadas para atacarlo.

Tumbada en la cama ve que escribió arriba con un cuchillo: "Me perdí en tu mirada misteriosa".

El hombre que le dijo antes que no había nadie en la casa le explica que se llevó para la capital al apestado la señora elegante que lo cuidaba.

Baja luego hasta la laguna, ahora solitaria hasta que llega Julio, con el que se entretiene lanzando vainas al agua.

Ella le pregunta si sabe algo sobre la peste y el chico le pregunta si el Flamenco no le dijo nada sobre ello.

Julio le pide que cierre los ojos y le cuenta lo que sabe y le pide que ella se lo imagine.

Años atrás se celebraba, con gran afluencia de mineros, y no como en el último, el concurso de Miss Alaska, y Mamá Boa anuncia que la ganadora es Flamenco y entre los asistentes se fija en Yovani.

Cuenta que los mineros dicen que todo empieza cuando un cazador conoce a su una presa, y que el cazador es muy inteligente y la presa muy buena persona.

Tras el concurso Yovani le propuso conocerse mejor en privado, pero ella le dijo que estaba su bebé durmiendo allí y tendría que ser más lejos.

El cazador la llevo, engañada, a un lugar oscuro, fuera, junto a la laguna, dispuesto a enamorarla.

Yovani caminaba como un animal hacia Flamenco, y ella le lanzó desde sus ojos una especie de rayos hacia los de él y después todos se iban muriendo poco a poco.

Ella pregunta si pasa eso solo por enamorarse, y él le dice que eso es lo que dicen en el pueblo, pero que él no está seguro.

En una cueva con pinturas rupestres Julio le dice que el hombre se enamora pese a ser tan peligroso porque cazar y ser cazado es inevitable para todos los animales tal como se muestra en esas antiguas pinturas.

Un grupo de mineros jubilados que dicen que desean proteger el desierto se dirigen hacia la cantina y leen un escrito. Les dicen que están allí para proteger a los honrados hombres de la peste que está afectando a los hombres del pueblo y por ello restringirán las salidas de todas las personas que viven allí y varios de ellos los vigilarán y vendarán sus ojos.

Entras tras ello por la fuerza pese a que trataron de evitar su entrada y comienza una dura pelea cuando tratan de vendarles los ojos.

Pero solo lograrán someterlas cuando el hombre al mando de la expedición saca su pistola y dispara.

Una vez que les vendan los ojos los hombres se creen a salvo.

Solo Estrella consigue evitar que la venden debido a que el hombre que debía encargarse de ella es casi ciego y se burla de él y lo manda al desierto y advierte a Lidia, que llega con Julio de lo ocurrido.

Clemente, el hombre al mando de los que entraron se sienta apuntando con su arma a Mamá Boa que decide leérselas mientras los observan los demás.

Le dice que su vida ha estado marcada más por el sufrimiento que por la dicha y fue como una montaña rusa.

Le dice que por sus manos pasó mucho dinero, mujeres, placer y buena vida y también tiene un descendiente.

Él le dice que vive en la capital y que se llama Isabel y la quiere mucho.

Cuando se acerca a ellos Estrella y ve que no está vendada la amenaza con su pistola, pero Boa, pese a tener los ojos vendados se la arrebata y lo apunta a él y le dice que las reglas en esa casa las pone ella y luego ríe.

Poco después los hombres confraternizaron con los travestis y Julio comenta que ya se acabó la vigilancia.

Se masajean unos a los otros, ya sin vendas y Leona se lleva a uno de ellos atrás.

Lidia le pregunta luego a Leona por la peste y esta le cuenta que se escapó con un minero del que estaba enamorada, y que le llevaba flores cada noche a la cantina, un historiador de la antigua Grecia.

Y cuando iban llegar al coche, después de caminar kilómetros por el desierto aparecieron 8 mineros que le arrancaron el vestido y así comprendió que ese era el único amor que le iban a dar esos hombres, pidió ese don para todos los maricones, aunque enfermaron ellas como efecto secundario.

Le pregunta qué tenía de malo el Flamenco y ella le dice que le pregunte a su madre, pues si alguien sabe de amor y maricones es Mamá Boa.

Esta lleva a punta de pistola a Clemente a lo que llama su jardín secreto.

Un pequeño chamizo al que se va para estar sola y donde plantó cactus.

Baja su arma y le pide que la mire ya sin coacciones y luego comparten bebida y frutas sentados dentro en el suelo.

Le cuenta que ella es la que puso a las chicas el nombre de animales y el hombre ríe al escucharla y le dice que es muy chistosa.

Clemente trata de besarla, y ella le pide que vaya más despacito y le dice que nunca da besos antes del matrimonio, aunque lo invita a bailar con la música que tienen en su cabeza.

Julio lleva a Lidia en su moto por los caminos desérticos y le enseña cómo funciona.

Se tumban luego juntos bajo el sol.

Por la noche Mamá Boa le cuenta a Lidia por qué puso Flamenco a su madre. Le dice que cuando era pequeño era gordito y un día le preguntó si tenía las piernas gordas y ella le dijo que las tenía largas y bonitas como las de un flamenco.

Le pregunta por qué ella se puso Boa, pero le dice que nunca se lo contará.

Le enseña luego a pelear y a defenderse, para lo que se mete con ella y la insulta.

Le enseña a dar puñetazos y patadas en sus partes.

Mientras entrenan nota a Mamá Boa caliente y le pregunta si tiene fiebre, aunque ella dice que en cuanto beba se le pasa.

Le pregunta si tiene la peste, a lo que le responde que es el calor del desierto.

Le sigue mostrando, ahora cómo defenderse.

La niña se pregunta luego por qué Yovani le hizo eso a Flamenco a lo que le responde que porque es una bestia llena de miedo y con poco amor.

Mamá Boa le pregunta si alguna vez vio algo mal en sus ojos, a lo que le responde que no, y ella le dice que ella tampoco, tras lo que Lidia le pide a mamá Boa que la abrace.

Isabel y sus dos hijas van a visitar al abuelo Clemente, que las espera, acompañado por Mamá Boa y por Lidia.

Celebran tras ello la boda de Mamá Boa, que entra subida en una burra vestida de novia, y Estrella será la ceremoniante.

Acuden a la ceremonia también muchos de los mineros, que aplauden a la pareja.

Mamá Boa cuenta ante todos que durante todos esos meses Clemente es el único que la trató bien y se creyó que había sido patinadora de hielo.

Clemente llora nervioso y emocionado y no consigue hablar.

Cuando los declara marido y mujer se besan e Isabel y sus hijas aplauden, como el resto de invitados.

Bailan luego y se divierten con todos los amigos de ambos y luego les lanza el ramo, por el que se pelean varias de las travestis.

Luego Clemente le quita las medias con la boca y luego brindan con champán y reparten la tarta.

Escucha luego a Estrella, mientras toman la tarta que Yovani está a punto de morir y ella les pregunta si está en el pueblo y Águila le pregunta si se fue alguna vez.

Y mientras todos duermen tras beber sin parar y descansan, busca la pistola de Clemente y aunque Julio la ve no le dice nada y sonríe.

La lleva luego con la moto, que conduce ella ya de día.

Ve que Yovani está en la puerta de su casa fumando y ella saca su pistola y le apunta sin que él se mueva. Le apunta a la cabeza y acaba con él de un disparo.

Pero no era más que una ilusión, pues en realidad no estaba e n la puerta, y cuando entra a la casa ve que hay una mujer que le dice que es su madre, y tiene el cadáver de su hijo bajo la cama y ella le pide que le deje verlo y la mujer le dice que lo hará si le ayuda a limpiarlo.

Cuando le pregunta a la mujer si alguna vez le vio algo raro en los ojos, la mujer le dice que le parece lo suficientemente inteligente como para creer en esas tonterías y le cuenta que esa enfermedad se pega cuando los hombres se acuestan con otros hombres y dejan el semen dentro del ano, y lo demás son invenciones.

Lidia le pregunta si hay cura y le cuenta que ni en los países grandes la hay.

Al darle la vuelta ve su cuerpo lleno de llagas, pero sin disparos.

Un tiempo después

Mamá Boa tiene ya también muchas llagas en su cuerpo y está muy desmejorada, pero Clemente sigue junto a ella.

La mujer prepara la ropa de Lidia, que asegura que no se va a ir con Isabel y sus hijas y saca la ropa y la tira, aunque Mamá Boa le dice que es por su bien.

Lidia le dice luego, acostada junto a ella, que si las hubiera cuidado mejor Flamenco estaría todavía allí.

Mamá Boa le insiste en que se vaya y juegue con las niñas.

Sale con Julio en su moto por los páramos desérticos y se despiden juntando sus frentes.

Sube luego al coche, donde las niñas juegan con su pelo hasta que se queda dormida y todos los travestis van a verla y la acarician.

La última en hacerlo es Mamá Boa, a la que se le saltan las lágrimas.

Después de un rato en marcha el coche para en medio de la larguísima carretera, a cuyos dos lados, delante y detrás solo se ve un inmenso desierto y Lidia empieza a correr hacia atrás hasta que se cansa al no ver ante sí más que la inmensidad del desierto.

Recuerda entonces a Flamenco y corre hacia ella hasta que la alcanza y le dice "Te tengo".

Calificación: 7