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La trinchera infinita
La trinchera infinita

España / Francia (2019) *

Duración: 147 min.

Música: Pascal Gaigne

Fotografía: Javi Agirre Erauso

Guion: Jon Garaño, Jose Mari Goenaga y Aitor Arregi

Dirección: Jon Garaño, Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga

Intérpretes: Antonio de la Torre (Higinio), Belén Cuesta (Rosa), Vicente Vergara (Gonzalo), José Manuel Poga (Rodrigo), Emilio Palacios (Jaime), Adrián Fernández (Jaime niño), Nacho Fortes (Enrique), Marco Cáceres (Juan), Joaquín Gómez (Padre).

Andalucía. 1936

Campeada: correría, salida repentina, expedición súbita contra el enemigo en son de algarada

Rosa se despierta al escuchar golpes fuera. Ve que van llamando a todas las puertas y ella avisa a su marido y le hace salir corriendo, ocultándolo en un hueco bajo las tinajas.

Les dice a los falangistas que van a su casa que su marido se fue la noche anterior.

Pero Higinio, su marido está asustado y dice que se irá a un sitio seguro en la sierra, saliendo tras ello de la casa para tratar de huir, aunque tras él sale un vecino que lo atrapa y empieza a gritar que el Higino está allí, apareciendo dos falangistas, que lo suben junto con el resto de los hombres de la lista al camión.

Ve cómo sacan a otro vecino, saliendo su mujer para pedir explicaciones, recibiendo una bofetada, ante lo que el hombre se revuelve, y acaban dándole un tiro.

Marchan con el camión cargado, dirigiéndose uno de los retenidos a los falangistas que los escoltan, y al que abraza, pidiendo que no le hagan nada, momento de confusión que Higinio aprovecha para saltar del camión.

Le persiguen, disparándole, aunque consigue despistarlos y huir campo a través.

Ve a otros hombres que también tratan de huir mientras les persiguen y les tirotean, corriendo él a refugiarse en un pozo junto a otros dos que vio ir hasta allí.

Les dice a sus compañeros que eso se veía venir. Que no debieron tocar a los curas y a los caciques, aunque su vecino Fede le dice que no ha matado, a nadie, diciendo él que su gente sí y que él decía que había que matar.

El otro hombre es Damián, primo de Fede que llegó huyendo de la matanza de Carmona.

Fede le dice que hay grupos de apoyo esperándolos en la sierra y le invita a unirse a ellos, aunque él teme por Rosa.

Ven entonces cómo quitan las ramas que había sobre el pozo y comienzan a dispararles, consiguiendo Higinio ocultarse en un entrante y evita así morir, aunque una bala le hiere en la pierna, por lo que se hace un torniquete.

Por la noche decide salir del pozo, viendo una línea de fuego en el horizonte, viendo al llegar a su casa al vecino que le retuvo, Gonzalo, fumando en la puerta, no pudiendo llegar a su casa hasta que se mete adentro y él puede correr hasta la suya, donde Rosa se sorprende al verlo y se asusta al ver que está herido.

Le dice que se va a ir a la sierra con todo el dinero antes de que amanezcan, aunque ella le dice que no puede irse así, pues están por todo el pueblo.

Ella le anima a volverse a esconder en el boquete que hicieron hasta que se cure.

Esconder: retirar alguien o algo a un lugar o sitio secreto

Desde su escondite ve cómo Gonzalo le quita las cortinas, ya que, dice, todos los vecinos están obligados a quitarlas.

Oye que Rosa le dice que su marido no ha hecho mal a nadie como para estar en una lista y le pide que diga que ha sido una equivocación y quiten su nombre, diciendo él que la equivocación la tuvo él cuando se puso a quemar lo que no debía, la ermita de las Barcenillas y la de las Carmelitas Descalzas y San Felipe Neri, algo que ella niega que sea verdad.

Llega entonces Isabel, la mujer de Gonzalo que dice que aunque era concejal no hizo ni dijo nada cuando mataron al hermano de Gonzalo y que estuvieron toda la semana encerrados asustados por si les hacían algo.

Ella dice que sintieron mucho lo de su hermano y que Higinio fue a decírselo.

Al día siguiente Rosa sale a comprar y le cuenta casos de personas que se cambiaron de bando, por lo que no se fía ya de nadie, escuchando cómo Gonzalo da nombres.

En un rincón se besan y hacen el amor.

Un día le cuenta que detuvieron al hombre que les iba a pasar a Portugal.

Detención: privación provisional de libertad, ordenada por una autoridad competente

Desde su escondite escucha cómo vuelven a preguntar a su mujer si sabe algo de él, preguntándole el guardia si no sabe nada por qué anda pidiendo por todo el pueblo que lo borren de la lista y le dice que la vieron en el lavadero lavando una camisa de hombre, respondiéndoles ella que era de su marido, pero que se la encontró a la semana de irse él debajo de la cama y la lavó.

Le dicen también que antes tenía la puerta de la casa siempre abierta y ahora siempre la tiene cerrada, acabando por llevársela al cuartelillo pese a que ella dice no saber nada para hacerle más preguntas.

Ve como entran luego varios guardias civiles, acompañados por Gonzalo, que les dice que escucha ruidos, por lo que les pide que miren en las tinajas, que ven vacías, aunque tiran el aceite de una de ellas que él trata de recoger con sus manos.

Su puerta permanece abierta al día siguiente, cuando se despierta, saliendo con precaución de su escondite, encontrando la casa llena de cosas rotas, viendo cómo un perro se come los restos de un puchero, debiendo espantarlo, para luego, comer él esos restos, aunque ya no tiene agua para beber.

Por fin una noche regresa Rosa, con un ojo morado y calvas en la cabeza y llora al verlo, pues le habían contado que lo cogieron, aunque ella no dijo nada.

Él dice entonces que se entregará para que se lo hagan a él, pues no quiere estar allí si no es capaz de cuidarla, pero ella lo abraza fuerte y no le deja moverse, y hace luego el amor con él en su escondite.

Le cuenta luego que le dijeron que tenía que ir cada día al cuartelillo y que debe dejar la puerta de su casa abierta, haciéndole jurar que no saldrá mientras ella no esté allí y lamenta no haber dejado que el padre de él les pagara el viaje de novios, pues así podrían haber visto el mar, diciéndole él que cuando puedan pagárselo ellos lo disfrutarán más.

Se escriben notas declarándose su amor y en ocasiones él sale y escucha a la gente, pudiendo ver a uno que pensaba que estaba luchando en el frente con los nacionales, por lo que le pregunta a su mujer si ya acabó todo, diciendo ella que han fusilado a todos los concejales que cogieron y ofrecen 60.000 pesetas a quien lo entregue a él, por lo que, le asegura, no acabó.

Al escucharla, Higinio se pregunta qué ha hecho él que valga eso, diciendo ella que cuentan que ha hecho cosas horribles, pues los que están volviendo del frente culpan a los que no volvieron para exculparse ellos.

Peligro: riesgo o contingencia inminente de que suceda algún mal

Una noche escucha a unos guardias diciendo que deben interrogarla y sacarle lo que puedan, haciendo lo que haga falta y luego se irán y no los verá nadie.

En realidad es solo una pesadilla y se despierta gritando.

Rosa, debe decirle a su vecino que está cenando con el padre de Higinio, contándole a este que, desde que acabó la guerra, Gonzalo está más obsesionado aún.

Oye a su padre preguntar si él está bien, diciéndole ella que está bien, pero está empezando a gritar en sueños y unos días atrás hicieron otro registro, preguntando el padre asombrado si Higinio está allí, contándole que está bajo las tinajas, quedándose sorprendido de que lleve metido allí tres años.

El hombre puede ver así a su hijo después de ese tiempo, sorprendiéndole que no le dijeran nada, diciéndole ella que es mejor así.

Higinio le dice que necesitan su ayuda, pidiéndole que levante un falso muro en la pared del aparador del taller de su madre, abriendo un hueco tras el aparador.

Le pregunta si quiere empardarse allí, diciendo él que sí, pues su casa es más segura, y Rosa le dice que se mudaría con él y dirán que está muy mal de dinero y que se va a hacer cargo del taller de su mujer.

Aprovechan una procesión de Semana Santa para salir, haciéndolo vestido de mujer, con un pañuelo en la cabeza.

Se topa con dos guardias civiles, y, asustado, echa a correr, consiguiendo despistarlos.

Entonces sale al campo y vuelve a ver el cielo y a sentirse, por unos momentos, libre, antes de ir a casa de su padre, que le esperaba ya, asustado por su tardanza.

Encerrar: meter a una persona o un animal en un lugar del que no puede salir

Cuando poco tiempo después muere su padre, ve desde su escondite el funeral y las mujeres rezando por él, escuchando comentarios de que murió con la pena de no poder despedirse de su hijo, pudiendo ver también tras un espejo cómo se lo llevan para enterrarlo, llorando al no poder acudir a su entierro.

Comienza a abrir un túnel desde el escondite, calculando que en un año podrá llegar a la arboleda, pudiendo huir si pasa algo.

Un día, Rosa le dice que quiere tener un hijo, diciéndole él que cuando los aliados ganen la guerra, preguntándole ella si eso no será cuando ella ya no pueda tenerlo.

Ella prevé irse a Granada con sus primas cuando se le empiece a notar la tripa y luego dirá que es su sobrino, del que se tiene que hacer cargo.

Él pregunta cómo sobrevivirá, diciéndole ella que le dejará comida y todo lo que haga falta.

Él le dice que es muy peligroso, que de momento deben ahorrar, proponiéndole él ayudarla con la ropa, empezando, en efecto a coser, como ella.

Consigue escuchar por la radio el desembarco de Normandía.

Rosa cose, siendo uno de sus mejores clientes, Rodrigo, un guardia civil, que la piropea, viendo Higinio cómo Rodrigo le habla de sus preocupaciones por su mujer, que parece siempre triste y le dice que se precipitó casándose con ella, lanzándose a besarla, por lo que se ve ella obligada ella a echarlo.

Dice luego en voz alta a Higinio que sabe que está mirando y le dice que siga ahí como un cobarde, como si no estuviera. Le dice que no está ni como hombre, ni como marido, ni como padre. Que está sola.

Rodrigo regresa para excusarse y le dice además que quiere recuperar su relación profesional, llevándole un abrigo para que lo cosa.

Pero pese a sus supuestas buenas intenciones, al ver que ella rechaza sus nuevos requerimientos, la abofetea y se abalanza sobre ella.

Higinio, al escucharlo, corre para tratar de auxiliarla, tirando, al hacerlo su lámpara que cae sobre el colchón y provoca un incendio, por lo que debe apagarlo, llegando hasta la habitación, donde Rodrigo está violando a su mujer, y, con una cuerda lo coge por el cuello y comienza a ahogarlo, clavándola Rosa unas tijeras y acabando con él.

Llora desesperada diciendo que se quiere ir.

Lo ocultan en el agujero que él estaba excavando en el zulo.

Unos días más tarde llega Gonzalo, su antiguo vecino, para llevar a una mujer, Mari Carmen, que preguntaba por ellos.

Ella le cuenta que es la mujer de Rodrigo, el guardia civil desaparecido y que le dice que está visitando los sitios que frecuentaba su marido por si alguien sabe algo y le dijeron que era el encargado de llevar los uniformes de sus compañeros para que los cosiera.

La mujer rompe a llorar. Le dice que sabe que ella también perdió a su marido y a lo mejor puede decirle qué debe hacer, pues se encuentra perdida.

La mujer ve el abrigo, que Rosa dice se le olvidó por lo sucedido.

Un día Rosa le cuenta a Higinio que ha visto al Caudillo en el No-Do y no tiene voz de jefe. Que en la radio le da respeto, pero al verlo le parece una señora disfrazada.

Un día ella le ofrece una copa y él le pregunta qué celebran, diciendo ella que está embarazada, mostrándose tajante con la idea de tenerlo pese a las dudas de él.

Aliado: dicho de un estado, de un país, de un ejército, etc. que está ligado con otro para fines comunes

De vez en cuando llegan cartas o postales que Rosa escribe haciéndose pasar por una prima.

Y de pronto, un día, cuando va al corral para tirar el contenido del orinal, ve que alguien trata de entrar y se cuela en la casa.

Desde su escondite ve que es Enrique, el cartero, que va con otro chico a esa casa, supuestamente vacía para sus encuentros sexuales clandestinos, hasta que un día Higinio sale de su escondite y les pide que se vistan.

Asustados, le preguntan si va a denunciarlos, diciéndoles que no se lo contará ni siquiera a Rosa, aunque, hasta que ella vuelva deberán llevarlo un buen puchero dos veces por semana, ya que come todo enlatado y le echarán en el buzón un periódico para poder enterarse de cómo van las cosas con los aliados.

Habla en esas ocasiones con Enrique, al que le dice que aun con todos los problemas hubo cosas que se hicieron bien en la República, como alfabetizar a la gente, o legislar para repartir las tierra, o la atención sanitaria, aunque Enrique le dice que no le interesa la política, diciendo él que eso es lo que ha conseguido el Régimen.

Enrique le pregunta qué pasaría, si, como él dice ganan los aliados, y le dice que saldría a celebrarlo, preguntando el chico si contaría lo suyo y le dice que no, diciendo el joven que le seguiría mirando con mala cara, y eso no lo cambian los aliados.

Cuando llega Rosa, pueden por fin abrazarse, diciendo ella que le ve mejor de lo que esperaba, y conoce también a su hijo, Jaime, diciéndole ella que van a tener un problema, pues es igual que él.

Finalmente termina la guerra mundial y se muestra feliz pensando que todo terminará.

Pero pasan los años y Jaime crece y hace amigos y él sigue encerrado.

Década: periodo de diez años

Ve que España entra en la ONU sin que cambie nada.

Su mujer le cuenta un día que Enrique, el cartero se va a casar pese a que todos pensaban que se iba a quedar soltero.

Gonzalo lleva un pantalón para que se lo arregle Rosa, tomándole Jaime los datos, ya que ella no está, preguntándole el hombre si le trata bien su tía, contándole que sus tíos eran vecinos suyos y se lo hicieron pasar mal, y le pregunta también si echa de menos a sus padres.

Higinio comienza a perder vista, por lo que debe valerse de una lupa.

Apartado: retirado, distante, remoto

Escucha en la radio la visita de Eisenhower.

Rosa le cuenta que en la parroquia están organizando excursiones y los amigos de Jaime van con los padres, y la siguiente será a Marbella a la playa, preguntando él si no era ese su viaje de novios, decidiendo ella no ir finalmente.

Él observa con detenimiento todas las fotografías para ver a la gente del exterior y observa la calle sirviéndose de unos prismáticos, viendo a su mujer con la de Rodrigo, acusándola luego de estar poniéndolo todo en peligro y le dice que es una impostora, y que de puertas para fuera es de una manera y dentro de otra.

Ella le pregunta si quiere que no tenga vida, diciendo él que es su marido y quiere que lo comparta con él, diciéndole ella que está harta de esa vida y de tener que mentir a todo el mundo, recordándole que él lleva 20 años encerrado y que solo tiene vida para ella y para un niño que no sabe si es suyo y le acusa de haberlo encerrado ella.

Enfadada por lo escuchado le pregunta si quiere salir, dirigiéndose a la puerta y diciéndole que no lo soporta ya, pues no es capaz ni de cruzar una puerta.

Recuerda que hicieron todo para estar juntos y están así.

Cuando Jaime regresa les explica cómo es el mar.

Cambiar: modificarse la apariencia, condición o comportamiento

Un día llega Jaime con Juan, un amigo, al que le contó que su padre estaba allí, no pudiendo creer Higinio que después de 25 años escondido y en silencio lo haya hecho, pero le dice que su amigo necesita estar escondido dos días por motivos políticos.

Juan le cuenta que encontraron en Segovia a un hombre que llevaba 20 años escondido, pero que no hay ninguna patrulla dedicada a ellos y que él vio otro lugar, debajo de una escalera donde estuvo escondido otro hombre.

Anima a Juan a que se olvide de los pasquines y de las reuniones clandestinas y que salga con una mujer y tenga chiquillos y que juegue con ellos en la calle.

Franco: sencillo, sincero, ingenuo y leal en su trato

Compran un televisor, donde Higinio ve el discurso navideño de Franco.

Desenterrar: 1. Exhumar, sacar lo que está bajo tierra.
2. Traer a la memoria lo olvidado y sepultado en el silencio.

Gonzalo vuelve por un encargo y le dice a Rosa que le ha ido muy bien para poderse comprar un televisor, diciendo ella que tres años estuvo pagándolo.

Le dice luego que entró un matrimonio de fuera a vivir en su antigua casa, no estando ya María Ángeles, que se fue porque su madre se puso mala y los nuevos inquilinos le contaron que había en la cocina un agujero donde cabría una persona y había una manta vieja.

Ella dice que no sabía nada, pues heredó la casa de su tío y la vendió.

A partir de ese momento Higinio se fija en que Gonzalo lleva varias semanas en un bar que hay frente a su casa, diciéndole Rosa que debe estar allí porque se aburre desde que se murió su mujer, pero él cree que está obsesionado, por lo que decide desenterrar el cuerpo del guardia civil quemar los huesos para evitar que lo encuentren.

Empieza a temer que Gonzalo lo descubra y no quiere quedarse solo, y de hecho, un día, mientras ella sale para hacer la compra escucha golpes en la puerta, viendo luego a Gonzalo en la ventana, intentando encontrar algún sitio por el que entrar, por lo que debe correr a esconderse con los huesos que le quedan por quemar.

Escucha cómo rompen cristales y oye pasos, viendo cómo lo busca por la casa, golpeando las paredes buscando hueco y arrastra muebles, hasta llegar a la pared tras la que está, diciéndole que sabe que está ahí, tratando él de sujetar la puerta.

Llega entonces Jaime y lo descubre y le pide que se vaya de su casa, diciendo él que sabe que lo tienen allí y que se lo dirá a todo el mundo.

Llegan entonces dos guardias civiles a los que Gonzalo les cuenta que tienen encerrado allí a Higinio Blanco.

Pero el guardia le dice que les llamaron porque rompieron una puerta, corroborando otro guardia que la puerta de atrás está rota, diciendo Jaime que encontró a ese hombre borracho allí y cree que iba a robar.

Y aunque él insiste en que allí hay escondido un criminal de guerra, los guardias observan que, en efecto huele a alcohol y se los lleva al cuartel a él y a Jaime.

Cuando regresa Jaime, su padre espera que vaya con los guardias, para buscarle, pero en realidad solo le pusieron una multa y le obligaron a pagar la puerta y una indemnización.

Le dice luego a su padre que está harto, y que si tiene que mentir y protegerle se merece saber qué hizo, pues no cree que después de 30 años siga encerrado si no hizo nada y se queja de haber vivido asustado desde que era niño midiendo cada gesto y mirada y mintiendo a todo el pueblo.

Le dice que es como los cobardes que se encerraban mientras otros salían al frente a luchar, mientras que la vida sigue adelante para los demás.

Asegura además que los vecinos saben que está allí, pues años atrás Luisa le dijo que le escuchaba gritar en sueños, pero creen que está mal de la cabeza por haber pasado tanto tiempo escondido.

Lo llama tras ello gallina, abofeteándolo su madre por hablarle así.

Él le dice que fuera no hay nadie esperándolo para comérselo vivo y está seguro que ni a la guardia civil le importa.

Ella se pregunta si el niño lleva razón y a lo mejor no le pasaría nada por salir, pero él no cree que le dejaran estar fuera.

Tiene una nueva pesadilla, esta vez con Rodrigo, al que ve salir del lugar donde lo enterraron y comparten tabaco. El guardia civil le dice que ha sido valiente para no haberse quitado la vida, pues pocos podrían haber soportado una situación así.

Amnistía: olvido legal de delitos que extingue la responsabilidad de sus autores

Un día escucha un boletín extraordinario de noticias en que se señala que con motivo del 30 aniversario del final de la guerra, el Consejo de Ministros acordó una prescripción general y total de las responsabilidades penales de cualquier hecho relacionado con la guerra, por lo que todos los delitos cometidos con anterioridad al 1 de abril de 1939 quedarán prescritos a partir del 1 de abril de 1969.

Buscan su ropa antigua para poder salir, aunque como ya no le vale se la debe arreglar su mujer, aunque él no se fía. Dice que no es lo mismo lo que dicen en Madrid que si un vecino te busca, y le dice que tampoco se está tan mal allí.

Al escucharle, Rosa hace su maleta y le dice que se va a la costa para ver el mar. Que el autobús sale a las 11, y lo sabe porque ha mirado los horarios cada semana, y si quiere ir con ella le comprará allí un traje de baño.

Él le dice que ella sabe que no puede ir, pero ella está decidida y sale con la maleta, viéndola él alejarse aunque se siente atrapado por su miedo y no se atreve a salir.

Se viste y se arregla, costándole atravesar el ventanuco.

Salir: pasar de dentro a fuera

Se ve frente a la puerta que le aterra y finalmente decide abrirla, ya pasadas las 11, dañándole el sol a la vista hasta que los ojos se le hacen a esa plaza que lleva tantos años viendo a través de los visillos.

Comienza a andar por las calles del pueblo sin que nadie parezca fijarse en él hasta que ve a Rosa con su maleta regresando a casa.

Cuando va a abrir la puerta él la llama a su espalda y le dice que no cogió el autobús. Pero llora emocionada al ver que por fin se decidió a salir.

Él le dice que tiene que hacerse el carnet.

Van juntos a su antigua casa y se quedan mirándola.

Se acerca a casa de Gonzalo, que es ahora quien lo ve a él tras los visillos.

A partir de la publicación del Decreto Ley de 1969 salieron a la luz numerosos casos de gente que había permanecido escondida en su propia casa por miedo a represalias.

Estas personas recibieron el sobrenombre de "topos". En algunos casos su encierro llegó a prolongarse durante más de 30 años.

Calificación: 3
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