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La vida era eso

España / Bélgica (2020) *

Duración: 109 min.

Fotografía: Santiago Racaj

Guion y Dirección: David Martín de los Santos

Intérpretes: Petra Martínez (María), Anna Castillo (Verónica), Florin Piersic Jr. (Luca), Ramón Barea (José), Daniel Morilla (Juan), María Isabel Díaz Lago (Iloveny), Pilar Gómez (Conchi), Annick Weerts (Elisa), Christophe Miraval (Pedro), Maarten Dannenberg (Julio), Alina Nastase (Cristina).

María se siente mal y llama a urgencias, pues, señala, sufre del corazón y piensa que está teniendo un infarto.

Cuando la operan se queda con ella su marido, pero luego pasa mucho tiempo sola.

Al día siguiente le ponen una compañera joven a la que pide que no abra la ventana y luego, cuando enciende una barrita de incienso, que la apague, y, aunque a raíz de ello se da cuenta de que es española, María no muestra ningún entusiasmo.

Esa noche escucha los jadeos de su vecina de habitación mientras se masturba.

Al día siguiente le pregunta a la mujer por su enfermedad, contándole que debido a un infarto, contando Verónica que ella se desmayó y le están haciendo pruebas.

Por la noche la escucha jadear de nuevo

Su marido sigue visitándola, pero apenas habla, por lo que cuando sale al banco le dice que no hace falta que regrese, pasando cada vez más horas sola.

María intenta lavarse el pelo, pero no pude ni desea que se lo hagan las enfermeras, por lo que acaba lavándoselo Verónica.

Hablan entretanto, y María le cuenta que ella es de un pueblo de León que ahora está bajo un pantano, diciéndole Verónica que ella es de Almería, pero estuvo mucho tiempo en Tarragona y en Barcelona y que fue a Bélgica para la campaña de recogida de fruta, pero quiere quedarse y buscar algún trabajo de fotografía.

Por su parte María le cuenta que lleva casada 48 años.

Le ayuda también con la espalda cuando se lava y ve sus cicatrices, contándole que fue por un bypass, y que ahora le han puesto un stent.

Salen también juntas al jardín, y luego le hace fotografías haciéndola posar y diciéndole cómo debe hacerlo.

Al día siguiente, María recibe la visita de su hijo, su nuera y su nieto.

Al día siguiente le hacen pruebas a Verónica, observando María que no tiene ganas de comer, contándole que tras las últimas pruebas le dijeron que tenía una cardiopatía idiopática y es posible que necesite un trasplante.

A María le dan el alta y le deja su número de teléfono a Verónica por si necesita algo.

Vuelve a casa, donde todo sigue igual, pues José apenas le habla ni le hace caso en la cama.

La llaman del hospital y le cuentan que Verónica tiene una cardiopatía aguda y está en estado crítico, preguntando ella por qué la llamaron a ella, diciéndole que porque dio su teléfono.

Le cuentan que para ser candidata al trasplante debe tener una vida equilibrada.

Va a verla y le pregunta si tiene novia, diciéndole ella que tuvo novio, pero cuando se fue se enfadó y no quiso ir con ella.

Le dice que no hace falta que se quede, que le pidieron un teléfono y les dio el suyo, aunque luego le pide que le pinte las uñas.

Pero va empeorando cada día y María sigue yendo, y, aunque la chica ya no se entera ella sigue yendo y la cuida y le da crema de aloe por todo el cuerpo.

Pero una noche, mientras duerme a los pies de la cama, el monitor empieza a pitar y acuden de urgencia a atenderla, tratando de reanimarla.

María llama desde su casa a los servicios sociales.

Habla tras ello con su marido, y le cuenta que no encuentran a nadie, ni familiares ni amigos de Verónica y si nadie se hace cargo la incineran y tirarán sus cenizas a la basura, y le dice que podrían hacer ellos algo aunque el marido le dice que ellos no pintan nada y que ya encontrarán a alguien.

En su casa examina las cosas que Verónica llevaba en su mochila, con sus cosas. Su cuaderno con sus notas y sus fotografías.

Acude al banco para sacar 3.000 Euros y asiste luego a la incineración de Verónica.

Deja una nota en su casa pidiendo que rieguen las plantas, diciendo que volverá pronto, partiendo tras ello de viaje en autobús hacia España.

Paran en un área de servicio y le pregunta a un muchacho si sabe cómo funciona la cámara, pudiendo ver durante el viaje las fotografías de Verónica, entre otras las que le hizo a ella, no atendiendo las llamadas de teléfono.

Va hasta las Salinas, en Almería, y va a la casa de Verónica, aunque no hay nadie, y cuando se hace de noche va hasta el bar y pregunta si hay algún sitio donde pueda pasar la noche, indicándole que hay una vecina que alquila una casa.

Vuelve al día siguiente a la casa de Verónica, pero la mujer que vive allí no conoce ni a la madre ni a Verónica, dándole la dirección de la dueña de la casa, una mujer que tiene una peluquería en el pueblo.

Debe caminar un kilómetro hasta la peluquería. Allí, mientras la dueña de la casa le lava el pelo le cuenta que Fátima, la madre, está desaparecida. Que un día se marchó y nadie supo a dónde fue e incluso la policía la estuvo buscando y que no tiene ningún familiar allí, pues, le dicen, era medio mora y medio francesa.

Allí le dan la dirección de Juan, el antiguo novio de Verónica, y va a verlo, aunque tampoco él puede darle ningún dato útil.

Descansa luego en la playa, tras lo que acude al cementerio y deja allí la urna con las cenizas. en un pequeño columbario vacío, pero regresa y las coge de nuevo.

Se fuma uno de sus porros y, después de todo el día sin comer va al bar, pero el dueño discutió con la cocinera y no tiene nada, por lo que acaba haciendo ella una tortilla.

Luca, el dueño del bar cena y bebe luego con ella, proponiéndole que trabaje con él, pues necesita una cocinera para el domingo. Pues tiene una reserva para 20 personas, aunque ella lo rechaza.

Él le propone llevarla en su moto, pero ella no se atreve, viéndole cómo se cae con la moto debido a su estado de embriaguez, por lo que debe ayudarlo y llevarlo a su casa, pidiéndole él que se quede junto a él en la cama, aunque con recelos ella lo hace, pero él se queda dormido, y ella a su lado.

Al día siguiente recoge sus cosas para marcharse, y, huyendo de Luca acaba andando sin rumbo en una zona de invernaderos, consiguiendo que la lleve una furgoneta hasta la parada del autobús, aunque este no pasa, decidiendo ir a casa de Juan, al que le pregunta si conoce a alguien que pueda llevarla, pues el autobús no llega.

Dado que hasta el lunes no hay autobús decide regresar a la casa alquilada, a la que le lleva Juan en su moto.

Fuman juntos un cigarrillo tras ello, y ya sola, tira las cenizas bajo un árbol frente a la que fue su casa.

Acaba cocinando el domingo para el dueño del bar, ayudándola Juan.

Después de comer el chico le pregunta de qué conoce a Fátima y acaba confesándole lo de Verónica.

Más tarde hay una fiesta y toca una orquesta en la plaza, y al ver bailar a Luca, ella sale a bailar con él.

Al día la lleva con su moto hasta la playa, y, tras compartir un porro, él decide bañarse y trata de animarla a ella para que entre también en el agua, a lo que ella se opone, aunque finalmente accede a hacerlo y se mete en ropa interior.

Regresa a Bélgica y acude a su revisión médica y el fin de semana comen con los hijos, hablándole la nuera, de un psicólogo al que piensa que debe ver tras lo sucedido, aunque ella no parece decidida. No se siente cómoda y se va pronto a su casa pretextando estar cansada.

En la cama, por la noche, sola, se masturba, como escuchó a Verónica en el hospital.

Calificación: 3
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