Te cuento la película

Los destellos

España (2024) *

Duración: 101 min.

Música: Vicente Ortiz Gimeno

Fotografía: Daniela Cajías

Guion: Pilar Palomero (Relato: Eider Rodríguez)

Dirección: Pilar Palomero

Intérpretes: Patricia López Arnaiz (Isabel), Antonio de la Torre (Ramón), Julián López (Nacho), Marina Guerola (Madalen).

Isabel y Nacho buscan muebles antiguos para su maset, y se llevan un viejo juego de la rana.

Con él acuden a la estación, donde van a recoger a Madalen, la hija de ella, que llega desde Valencia, donde estudia.

La animan a pasar el fin de semana en el maset, pero Madalen dice que en realidad fue para estar con su padre, aunque les acompañará a ver la finca.

Allí le explican sus planes. Esperan comenzar las obras en varias semanas, por lo que aprovechan que están los tres para sacar cosas.

Y, aunque no le preguntó por él, Madalen le dice que su padre está muy mal.

Isabel le dice que son fases, pero Madalen le cuenta que le cuesta incluso ir al baño o cocinar, por lo que se va a vivir con él una temporada.

Le llevan a la estación y se despiden hasta el siguiente fin de semana.

Tras su charla con Madalen, Isabel va a casa de Ramón para echar una mano.

Escucha solo los ronquidos de Ramón pese a los lloros de Oso, su perro que se hace sus necesidades en el piso, por lo que lo saca a la calle.

Le habla luego a Ramón a través de la puerta, pues le pide que no abra, y le dice que está bien.

Ella le explica que Madalen le pidió que se pasara una vez a la semana, aunque él dice que no hace falta y que se apaña solo, pero ella decide llevarse a Oso a su maset.

El fin de semana vuelve a recoger a Madalen en la estación de autobuses y la ayuda en su huerto.

Le cuenta a su madre que el viernes siguiente su padre tiene cardiólogo, pero Isabel le dice que no puede acompañarlo porque tiene que preparar la farigola para el día siguiente, ante lo que Madalen le dice que irá ella, y le pregunta si faltará a clase cada vez que tenga una cita médica y le dice que es muy incómodo para ella, pues cada vez que va, él se mete en su cuarto, pero no quiere que ella pierda el curso.

Como Nacho se entiende muy bien con Madalen y la hace reír deja que la saque para tomar algo y llegan tarde.

A la vuelta Nacho le dice a Isabel que intentó convencerla para ese fin de semana vuelva a Valencia, pero sabe que volverá en cuanto Ramón se ponga mal y que la necesita.

Sigue yendo por ello a casa de Ramón y le lleva comida.

Un día, escucha ruidos, y como no le responde decide abrir y ve que está intentado ponerse el calcetín y no lo consigue, por lo que lo ayuda y ve que respira muy mal, por lo que lo lleva al hospital.

Llegan más tarde Madalen y Nacho.

Alquilan la casa, aun sin terminar, como casa rural, sin televisión ni microondas, pues tienen poca potencia con las placas solares.

Mientras Ramón está en el hospital Madalen le pide que pase por su casa para recoger un par de cosas.

A solas, revisa sus libros y sus notas y algunas fotos del pasado.

Le lleva luego las cosas al hospital, y, aunque se resiste a entrar en la habitación, su hija le insiste para que lo haga.

Entre las cosas que le llevó está el libro "Platero y yo", y Madalen le lee un poco.

Recibe el alta y vuelve a casa con oxígeno, y Madalen le masajea pacientemente las manos.

Reciben a un equipo de cuidadores y cuidadoras que van a conocerlo.

Madalen les cuenta que estudia en Valencia para Ingeniera Agrónoma, pero que va todos los fines de semana e Isabel pasa de vez en cuando a echar una mano.

Ramón les cuenta que ha trabajado de albañil, de seguridad o en hostelería y que también ha escrito, pero su hija les dice que es escritor, y él les aclara que ha escrito mucho, pero vendido poco.

Le hacen un examen e informes que complementan con los del hospital.

Le preguntan cómo afronta su futuro e indica que lo que más pena le da es no ver cómo le irá a Madalen, pero lo asume.

A la salida le preguntan a Isabel cómo está y le dicen que debe cuidarse ella y le pregunta si tiene alguien que la cuide, pues es importante, y ella le dice que lo tiene.

Un día, cuando va a casa de Ramón ve que tiene la visita de dos antiguos amigos, Leo y Gustavo y Carlos por lo que se une a ellos, brindan juntos y recuerdan el pasado.

Un día, al marcharse, le indica que huele mal y le pregunta cuánto tiempo hace que no se ha duchado y le obliga a hacerlo.

Otro día lo saca a pasear y a tomar el sol a una cantera cercana.

Allí él es feliz buscando fósiles o formas curiosas en las piedras y respirando aire puro.

Caminan luego, ya anocheciendo por entre los árboles, antes de regresar.

Cuando lo hacen llueve y él está ya agotado.

Cuando llegan a casa le pone el respirador, y él le pide que se quede, y ella le dice que se quedará hasta que se duerma.

Él le pregunta por el maset y si no va a volver a Vitoria, y ella le dice que eso tenía sentido 10 años antes.

Le cuenta que Nacho sacó la plaza y está en el Instituto de Valderrobres

Ella le pregunta por Candelaria, y él le cuenta que regresó a México.

El fin de semana vuelve a buscar a su hija a la estación de autobuses.

Se quedan juntas con él y ven fotos antiguas y se queda dormida allí.

Entretanto sigue cuidando de su huerto y escucha a Nacho que ensaya con su trompa.

Le propone a Nacho que vaya con ella a casa de Ramón y llevan a Oso.

Pregunta a Nacho por el instituto, y le dice que le va bien, pero que le gusta más tocar o componer.

Le pregunta luego cómo se conocieron, porque dice que Isabel siempre rehúye la pregunta.

Luego brindan todos juntos y tararean "A tu vera" de Lola Flores, e incluso Madalen saca a bailar a su padre.

Ramón les da las gracias por haber llevado a Oso.

Isabel y Nacho duermen en el salón y Madalen al lado de Ramón en el sillón.

Isabel se despierta a medianoche y pregunta a su hija cómo está. Y le dice que está dormido, aunque unos minutos más tarde le dice que no está dormido sino muerto.

Se llevan el cadáver y ellas deben recoger todo del piso.

Llega David, el que vende cosas antiguas al que le ofrecen que se lleve todo lo que desee, pues no desean quedarse con nada, solo se queda Isabel una piedrecita que recogió el día que salieron juntos y que dijo que parecía una foquita.

Mientras lleva a Madalen al autobús le cuenta que los chicos de la biblioteca sacaron decenas de cajas de libros, pues lo guardaba todo, incluidas bastantes carpetas con dibujos de ella.

Ya desde el autobús le dice a su madre algo que no entiende, por lo que le envía un mensaje de voz

Le recuerda que coja el limonero que su padre tenía en su casa para trasplantarlo juntas, y además le da las gracias por todo lo que hizo.

Desde el maset Isabel observa los destellos que provoca el sol sobre las hojas mientras escucha en la distancia unas campanas como las que le contó el trabajador social que sonaban en su pueblo cuando alguien moría.

Calificación: 3