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Nuevo orden
Nuevo orden

México / Francia (2020) *

Duración: 88 min.

Música: Dmitri Shostakovichr

Fotografía: Yves Cape

Guion y Dirección: Michel Franco

Intérpretes: Naian González Norvind (Marianne), Diego Boneta (Daniel), Mónica del Carmen (Marta), Fernando Cuautle (Cristian), Darío Yazbek Bernal (Alan), Eligio Meléndez (Rolando), Lisa Owen (Rebeca), Patricia Bernal (Pilar), Gustavo Sánchez Parra (General Oribe), Roberto Medina (Iván Novello), Juana Arias (Karla).

Rolando dormita en el hospital junto a la cama de su mujer, cuando irrumpe un grupo de personas y son evacuados, pues hay muchos heridos, muchos de ellos manchados con pintura verde.

Rolando habla con el médico que le dice que la operación puede salir por 200.000 pesos, aunque él no les cobrará nada por hacerla.

Fuera se amontonan los muertos.

En otro punto de la ciudad, en el barrio del Pedregal, y como si se tratara de otro mundo, una pareja se besa amorosamente, elegantemente vestidos sin importarles el resto de los invitados a su boda, que va a celebrarse allí.

Solo la llegada con retraso de algunos invitados debido al caos de la ciudad y algún coche con manchas de pintura verde dejan entrever lo que está ocurriendo en la ciudad, preocupándoles especialmente el retraso de la jueza, que lleva a proponer algunos aplazarla al día siguiente y que todos se queden allí a dormir, aunque lo rechazan.

Rebeca, la madre de Marianne, la novia, se ocupa de ir guardando en la caja fuerte de la casa los sobres que les van entregando a los novios con el dinero.

Se inquieta al abrir el grifo y ver que sale el agua verde, por lo que va a avisar a su marido, aunque cuando llega este sale ya normal, pese a lo cual sigue convencida de que algún invitado introdujo pintura verde y busca en el guardarropa pruebas.

Marianne no puede evitar enfadarse, pues observa que su boda está siendo aprovechada por su padre para cerrar negocios, aunque su madre le dice, respecto de uno de los invitados, que le caerá mejor cuando vea lo que les ha dado de regalo, preguntando ella si llegará al 1% de las mordidas que le pagó su padre a él.

Poco después, suena fuera la marcha nupcial, seguida de música moderna, volviendo a bailar la joven pareja.

Llega entonces un hombre, Rolando, antiguo empleado de la casa, que es el que cuidaba de su mujer en el hospital cuando los desalojaron, que pregunta por Rebeca.

Le cuenta que iban a operar de urgencia a Elisa, su mujer, para cambiarle una válvula del corazón, y que iban a hacerlo ese mismo día hasta que un grupo de manifestantes heridos los desalojaron y deben hacerlo por ello en una clínica privada, aunque para hacerlo deben pagar por adelantado, y, aunque el doctor no cobrará, tendrá que pagar los gastos del hospital, por 200.000 pesos.

Ella le pregunta desde cuándo no trabajan allí, diciéndole él que desde hace 8 años, preguntándole ella por el negocio que iban a abrir. Diciéndole él que abrieron una fonda con su cuñado, pero les fue mal y le recuerda que trabajaron mucho tiempo para ellos.

Ella le dice que es un día complicado, asegurando él que si le presta el dinero se lo pagará en cuanto pueda.

Ella entra y le pide 10.000 pesos a su marido y 5.000 más a Alan, el novio de Marianne.

Entretanto Felipe, uno de los encargados de la seguridad le dice al hombre que debía haberse puesto un traje y llevado un regalo para la niña.

Rebeca le entrega 35.000 pesos y le dice que no puede darle más, aunque el hombre le dice que necesita al menos 200.00, diciéndole ella que si va al día siguiente hablarán con los contactos de Iván y conseguir más ayuda.

Rolando se acerca y felicita a Marianne, que le pregunta por Elisa, contándole que van a operarla y fue a pedir ayuda a sus padres, pero apenas tiene 50.000 pesos.

Marianne va a hablar con su hermano Daniel y le cuenta el problema, pues prefiere no hablar con su padre, saliendo Daniel, que le da 3.500 pesos más que, le dice, no es necesario que le devuelva, pero le pide que se marche o pedirá que le echen.

Marianne lo escucha y pide a Rolando que le espere, yendo hasta la caja fuerte, aunque salta la alarma cuando trata de abrirla, por lo que le va a preguntar a su padre por la combinación, diciéndole que la cambió su madre y que no es su problema y que tenga en cuenta que el dinero no es solo de ella, que también es de Alan.

Ella se lo cuenta a Alan, aunque ya se lo contó todo Daniel, que le pide que lo olvide, aunque ella se enfada con su hermano y le dice que es una mierda cuando le dice que se olvide del problema, pues es su boda, diciéndole Alan que harán lo que ella quiera y vuelven a besarse amorosamente.

Ella le pregunta si piden la combinación de la caja, diciendo Alan que antes le pregunte a su padre, volviendo ella a enfadarse. Va a buscar su bolso y vuelve a salir, aunque cuando lo hace le dicen que Rolando se marchó ya.

Le pregunta a Cristian, su chófer y sobrino de Rolando dónde está Elisa, diciéndole este que la llevó a su casa mientras esperan al hospital, pidiéndole ella que la lleve allí.

Justo cuando ella se va llega la jueza, que se retrasó por culpa de los bloqueos y que tiene prisa, pues tiene luego otra boda.

Empiezan a buscar a Marianne, y les dicen que se fue con Cristian.

Marta, la madre de Cristian, empleada también en casa de los Novello llama a su hijo para pedirle que vuelvan, contándole Marianne que cogió su tarjeta de crédito para llevar a Elisa al hospital, aunque entonces se topan con un control policial y les dicen que deben regresar, pues no pueden pasar, por lo que Cristian le indica una alternativa, escuchando en la radio información de que los manifestantes colapsaron las calles y es todo caótico en la ciudad.

Entretanto, en la fiesta, ven cómo un grupo de personas saltan la valla de la finca entrando por la puerta varios tipos más, armados, disparando uno de ellos al padre de la novia, que llamaba a Felipe para que se hiciera cargo de la situación.

Este aparece, pero en vez de expulsar a los asaltantes dispara en el pie a un hombre que le pedía que actuara, y les indica a los invitados que deben entrar en la casa, tras lo que coge a Rebeca y la lleva hasta la caja fuerte, obligándole a abrirla mientras otra de las criadas llena una bolsa con las joyas, rogando Rebeca que no la mate, aunque se escucha de inmediato un disparo.

Marta llama a Cristian y le advierte de que no regresen a la casa.

De pronto estalla en su parabrisas una botella de pintura verde, poniéndose Cristian a conducir, mientras Marianne se oculta en la parte de atrás agachándose.

En la casa desvalijan a todos los invitados, participando activamente buena parte de los empleados de la familia, habiendo varios muertos por la casa.

En una habitación apuntan a un hombre que les dice que no sabe hacer transferencias desde el celular, disparando el asaltante a su mujer hiriéndola, y consiguiendo así que le obedezcan.

Cristian consigue atravesar el caos, con calles llenas de gente que aprovecha la confusión para asaltar tiendas y efectuar robos, llegando a su casa, abriéndoles Rolando para poder entrar en su garaje.

Ve a Elisa en cama, y le dice que la van a llevar al hospital, viendo que está muy débil, mientras fuera escuchan helicópteros y sirenas.

Cristian le indica a Marianne que mejor van a su casa, en el piso de arriba, pudiendo escuchar en la radio cómo, después de varias horas de caos y destrozos, Defensa tomó el control de varias zonas de la ciudad.

Marta consigue salir cuando se calma la situación, en la casa de los Novello, ya por la mañana, habiendo fuera varias ambulancias recogiendo a los heridos, mientras los soldados comienzan a patrullar las calles.

Pero teléfonos y redes de comunicación están colapsados.

Marianne, muy asustada, dice que quiere irse a su casa, saliendo Cristian a ver cómo está la situación, viendo que ya está todo despejado, aunque es retenido por un grupo de soldados a los que les explica que quiere ayudar a una mujer.

Los lleva hasta Marianne, que les dice que vive en el Pedregal, diciéndole los soldados que la llevarán hasta su casa, pidiéndole a Cristian que él no vuelva a salir.

La suben a un vehículo militar, pidiéndole una de las militares que la custodian, anillo, reloj, pendientes y teléfono.

Atraviesan el caos de la ciudad, donde suenan las sirenas sin parar, estando todo ocupado por los militares que retiran los cadáveres de la calle, mientras hay mucha gente que debe vivir en improvisados campamentos.

Marta consigue llegar, aunque agotada, a su casa, contándole su hijo que unos soldados se llevaron a Marianne a su casa.

Pero no es cierto. En realidad la llevan a una prisión que vigilan ellos mismos con otros numerosos presos de clase alta.

Cuando llega allí e hacen quitarse los zapatos y la encierran en una celda tras pintarle un número en la frente, pasando cada uno de los detenidos un primer interrogatorio en el que les piden sus datos personales, los de su familia y su domicilio.

Entretanto, en su casa inician los trámites para el funeral de su madre y el de la mujer de su hermano, que no puede parar de llorar.

Mientras se empieza a hablar de un nuevo orden, el mejor amigo de la familia les pone en contacto con el General Oribe, que les asegura que encontrarán a Marianne.

Algunos de los soldados abusan sexualmente de las mujeres a las que tienen retenidas, obligando un soldado a Marianne a que le haga una felación.

Su familia acude al funeral de la madre, que se celebra a la vez que muchos otros entierros.

Rolando por su parte cuida de su esposa, y escucha cómo informan de que a partir de ese momento permitirán a los ciudadanos que salgan durante dos horas a la vía pública, aprovechando Rolando ese momento para ir al hospital, aunque en los controles militares le impiden que llegue al mismo.

En cambio, Iván Novello es llevado por una ambulancia a su casa, donde será atendido por una enfermera.

La madre de Alan le pregunta a este qué van a hacer si no aparece Marianne, pues pasó ya casi un mes.

Los secuestradores graban con ella un video rogando a sus familiares que envíen lo que les pidan.

Desesperado al ver a Elisa muy mal, Rolando decide salir a buscar un doctor pese a que es la hora del toque de queda, aunque en cuanto le ven los soldados le piden que regrese a su casa, no escuchando sus peticiones de que lleven a su esposa al hospital, pues está muriéndose. Y, como pese a las advertencias continúa avanzando, recibe un disparo.

Al día siguiente Cristian y su madre acuden a una misa por la muerte de Rolando y Elisa.

Mientras cuida de su padre, Daniel recibe una llamada. Le envían el video que le grabaron y les piden 10 millones, advirtiéndoles que no deben hablar con la policía y que esperen instrucciones.

Todos los secuestrados reciben un baño desnudos, cuando les pasan una manguera.

Una de las soldados que la retuvo le asegura que la ayudará a salir de allí.

Con su compañero van a casa de Cristian y le dicen que tienen secuestrada a Marianne y tienen que conseguir 800.000 pesos si quieren volver a verla viva.

Ellos preguntan de dónde pueden sacar ese dinero, diciéndole que trabajan en su casa, aunque Cristian les recuerda que no se puede salir ni llamar, diciéndole la soldado que están dando permisos de trabajo, por lo que debe conseguir uno.

A pesar de la dificultad para obtenerlos, consigue permisos de trabajo para él y para su madre.

Entretanto, Víctor, el amigo de Iván acude a su casa con Oribe y le muestran el video, preguntando el militar por qué no les informaron con la primera llamada, diciendo que por miedo, pues amenazaron con matarla si denunciaban.

Con el permiso obtenido, que deben llevar siempre visible, Cristian y Marta consiguen acceder a los barrios ricos tras coger varios autobuses, aunque finalmente consiguen llegar a la casa de los Novello, donde son recibidos por la madre de Alan, encantada de disponer de alguien para la limpieza, ya que la enfermera se negó a compatibilizar su trabajo con esas labores como quería la mujer.

Cristian sube a ver a Daniel y le cuenta que los dos soldados que se llevaron a Marianne de su casa le buscaron para negociar. Decidiendo Iván entregar los 800.000 pesos sin recurrir a Víctor, pese a que ni él ni Alan están convencidos de hacerlo.

En la prisión cunde el desánimo cuando ven que, tras llegar el dinero del primero de los retenidos, y, aunque le dicen que puede marcharse, escuchan poco después un disparo.

Cuando esa noche Cristian y su madre regresan a su casa, les están esperando los soldados que les pidieron el dinero, aunque, tras entregárselo, ellos les dicen que eso es solo un adelanto y que para el día siguiente quieren un millón.

Por ello, cuando al día siguiente regresan a casa de los Novello, y le cuentan a Daniel las nuevas exigencias, Daniel decide llamar a Víctor, al que le dicen que Cristian y Marta secuestraron a Marianne y les están exigiendo dinero para liberarla.

La llamada hace que se movilice el general y detienen a los militares corruptos, llevándose a Cristian y a su madre.

Los militares intervienen el lugar del secuestro y se llevan a Marianne, que escucha los disparos con que ejecutan a los secuestradores uno a uno.

Y después de darles un tiro en la nuca, los rocían con gasolina y les prenden fuego, borrando así cualquier rastro.

Marianne, que puede borrarse ya el número de la frente es llevada a la casa de Cristian.

Este escucha un disparo con el que acaban con Marianne, tras lo que le obligan a coger el arma del crimen y luego le dispara en la cabeza.

Víctor llama tras ello a Daniel, que va a casa de su empleado para recoger el cuerpo de su hermana.

Iván asiste en primera fila, junto al general y su amigo Víctor, a la ejecución de Marta, que muere ahorcada junto con otras personas.

Calificación: 3
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