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Old boy
Old boy

Oldeuboi (2003) * Corea del Sur

          También conocida como:
                    - "Oldboy: Cinco días para vengarse" (Argentina / México)

Duración: 120 min.

Música: Jo Yeong-wook

Fotografía: Chung Chung-hoon

Guion: Park Chan-wook, Hwang Jo-yoon, Lim Joon-hyung (Cómic: Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi)

Dirección: Park Chan-wook

Intérpretes: Choi Min-sik (Oh Dae-su), Yoo Ji-tae (Lee Woo-jin), Kang Hye-jung (Mi-do), Ji Dae-han (No Joo-hwan), Oh Dal-su (Park Cheol-woong), Yoon Jin-seo (Lee Soo-ah), Kim Byung-ok (Mr. Han), Lee Seung-shin (Yoo Hyung-ja).

Un hombre está a punto de caer desde lo alto de un edificio, evitándolo otro hombre, Oh Dae-su, que lo sujeta por la corbata, preguntándole el hombre quién es y qué desea.

El propio Oh Dae-su, pero con un aspecto diferente, más dejado y con más peso, está en comisaría detenido, y tan borracho, que incluso hace pis en una esquina y no para de montar follón y de protestar.

Cuenta también que es el cumpleaños de su hija y muestra el regalo que le ha comprado, unas alas que se cuelgan en la espalda y acaba quitándose la camisa sin hacer ningún caso a los agentes.

Finalmente su amigo Joo-hwan aparece para hacerse cargo de él, que asegura antes de marcharse, a los policías, que les volverá a visitar, aunque los agentes le dicen que prefieren que no vaya, tras lo que les llama gilipollas, antes de salir corriendo.

Una vez fuera, llama desde una cabina a su hija para felicitarla, haciéndolo también Joo-hwan, que le dice a su mujer que le llevará a casa, aunque cuando se da la vuelta para decirle que su mujer quiere hablar con él, ve que ha desaparecido.

Cuando vuelve en sí está en lo que parece la habitación de un hotel de donde no puede salir, y donde le pasan la comida por debajo de una trampilla.

Tiene televisión y un cuadro donde figura la frase: "Ríe y el mundo reirá contigo, llora y llorarás solo".

Tras dos meses encerrado sin dejar de quejarse y sin entender por qué está allí y quién lo ha llevado a esa situación.

Se plantea si, de haber sabido que iba a estar encerrado allí durante 15 años le habría sido más fácil de sobrellevar.

Por la noche, cuando sonaba la música, le soltaban el mismo gas que los rusos utilizaron contra los terroristas chechenos.

Una vez dormido cogen objetos suyos, como el vaso en que bebió, le cortan el pelo, le cambian de ropa y le sacan sangre.

Viendo la televisión, se entera del asesinato de Kim Ja-hyun, su esposa, que apareció con una puñalada en el cuello, aunque no se llevaron ningún objeto de valor.

Indican que fue un asesinato a sangre fría, por lo que sospechan que el móvil fue pasional, apuntando todos los indicios a su marido, el desaparecido desde un año atrás, Oh Dae-su, señalando los vecinos que este bebía a menudo y se les escuchaba discutir con frecuencia. Además encontraron en el lugar del crimen sangre coincidente con la de Oh Dae-su, habiendo encontrado sus huellas dactilares en un vaso y además se llevaron el álbum familiar de fotos.

Escuchar todo esto hace que por un momento se vuelva loco. Le parece que las hormigas cubren todo su cuerpo y rompe un espejo, haciendo que sus manos sangren.

A los tres años ve que le salieron muchas arrugas, aunque está también más delgado y pasa su tiempo viendo películas o programas de cocina, siendo la televisión su reloj, su calendario, su escuela, su iglesia, su amiga o su amante, pues viéndola se masturba.

Dae-su hizo una lista de todas las personas a las que había pegado, molestado o herido y comenzó a hacer un diario de prisión. La autobiografía de sus malas acciones.

Creía que había llevado una vida corriente, pero al rememorarla, se dio cuenta de que había cometido demasiados pecados.

Soñaba con hacer pedazos al tipo que lo había encarcelado y por ello comienza a entrenar y a practicar boxeo, golpeando la figura de un hombre dibujada en la pared.

Empezó a tatuarse una raya en la mano por cada año y comienza a hacer un agujero en la pared con un palillo que se va desgastando con los años.

Estos van pasando y sigue a través de la televisión los acontecimientos que van cambiando el mundo, consiguiendo al llegar a los 15 años a terminar un pequeño agujero en la pared por el que puede sacar su mano y sentir la lluvia, que lame.

Piensa que en un mes estará fuera y necesitará dinero, por lo que tendrá que robar, y se plantea qué comerá.

Ni siquiera sabe dónde está, aunque por los bocinazos piensa que debe ser en una gran ciudad. Tampoco sabe en qué planta está, y piensa que si atraviesa la pared y es un piso muy elevado será peligroso, pese a lo cual piensa que saldrá aunque se estrelle.

Pero antes de que logre escapar llega una hipnotizadora a su habitación y le hace pensar que está en una pradera.

En medio de esta aparece una maleta que se tambalea y cuando cae sale de ella Dae-su, que, después de tantos años sin ver el sol se ve deslumbrado, observando cuando consigue que se adapten a la luz que no está en un prado, sino en la azotea de un edificio, donde hay un hombre con un perrito, con evidente intención de suicidarse y que le pide que no lo detenga.

Tras años sin ver a ningún otro ser humano, se acerca a él y lo huele y acaricia, diciéndole el hombre que es solo una bestia y no tiene derecho a vivir, repitiendo él sus palabras, aunque de pronto el hombre se deja caer hacia atrás para tirarse, consiguiendo él sujetarlo cogiéndolo por la corbata.

Mira a su alrededor y recuerda que el callejón con la cabina telefónica de la que desapareció 15 años antes estaba justamente allí, pero ahora hay un enorme edificio de apartamentos, y por eso le dejaron tirado en la azotea.

Le dice al hombre que quiere contarle su historia y le pide que retrase su muerte, aunque cuando termina su historia y el hombre pretende que le corresponda, escuchando las razones para querer morir, él se marcha sin hacerle caso.

Baja en un ascensor, donde coincide con una mujer. Tras tanto tiempo sin ver a una se pone a gritar, provocando el pánico en la mujer, a la que le quita sus gafas de sol.

Mientras la mujer le pide al conserje a gritos que detenga al loco y él se aleja, cae, sobre el único coche que había aparcado, el suicida.

Se plantea qué hacer, pues su casa ha desaparecido y no puede llamar a sus amigos ni a su familia, porque le acusaron de asesinar a su esposa y es un fugitivo.

Le quita un cigarrillo a un grupo de chicos, que lo patean por ello, quedándose tirado en la calle, mientras escucha cómo lo llaman capullo de mierda, pensando que es un insulto nuevo, y que la televisión, su única ventana al mundo, no enseña palabrotas.

Se incorpora y se dirige al grupo de chicos mientras se pregunta si puede aprovechar que ha entrenado imaginariamente durante 15 años, cuando uno de los muchachos se acerca a él para volver a pegarle, esquivando él con gran agilidad sus puñetazos y los golpea, acabando con ellos uno tras otro.

Se queda luego parado frente a un acuario, recordando lo que vio en los documentales durante tantos años, cuando de pronto se le acerca un hombre que le entrega una cartera con dinero y un móvil, aunque le pide que no le haga ninguna pregunta.

Entra tras ello en el restaurante, donde es atendido por una bella y joven muchacha que al verlo le dice que cree conocerle de algo, pidiéndole él, mientras recuerda también el programa de cocina, algo vivo.

Suena de pronto el móvil que le entregaron y él pregunta quién es y por qué le encerró, preguntando su interlocutor quién cree que es, diciendo él varios nombres, aunque le responden que se equivoca, que es solo una especie de estudiante y que su asignatura es él, Dae-su, habiéndose convertido en un experto en él y que, terminada la escuela, debe hacer los deberes y le recuerda que tanto una piedra como un grano de arena se hunden igual en el agua.

Le pregunta si le hipnotizaron dentro y qué le hicieron, aunque solo le dicen que vaya hasta él.

La camarera le muestra un pulpo vivo antes de preparárselo, aunque Dae-su lo coge y se lo come vivo.

La chica ríe al verlo y le dice que ella sí tiene las manos frías - él había dicho que las mujeres no pueden hacer sushi porque tienen las manos calientes - y al colocarlas sobre las de Dae-su para demostrarlo, este pierde el conocimiento.

Cuando vuelve en sí está en casa de ella, que está sorprendida y admirada leyendo su diario, y que le pregunta si es cierto todo eso, no entendiendo cómo se desmayó si se había preparado tanto, diciendo él que por la falta de luz solar le faltaban Vitaminas A y E, y no es inmune a la gripe.

Observa a su lado una caja de supositorios, diciendo ella que no podía darle las medicinas de otro modo, al estar inconsciente.

Cuando ella va al baño le advierte que si entra aprovechando que la puerta está rota le clavará el cuchillo que lleva con ella, pero tras 15 años encerrado la tentación es demasiado fuerte y corre al baño, donde ella lo golpea con el mango del cuchillo, comprendiendo él que no puede aprovecharse de ella por muy necesitado que esté.

Ella le dice que entiende que se enfadara, pues lo rechazó después de llevarlo a su casa, diciéndole que en realidad le llevó allí porque él también le gusta, pero todavía no está preparada, aunque cuando lo esté lo hará y se lo hará saber cantando la canción que le excitaba y que indica en su diario, "El rostro que añoro".

Haciéndose pasar por periodista, Mi-do, la muchacha, acude a una relojería para hablar con una pariente de la hija de Dae-su, diciéndole la mujer que unos años atrás recibieron una llamada de la hija preguntando si su padre había aparecido, ignorando ella que fue él quien acabó con su madre, pero que vive en Suecia y sus padres adoptivos suecos son médicos y le da su dirección y un plano para llegar a la tumba de su esposa, aunque prefiere centrar sus esfuerzos en buscar a su captor.

Trata para ello de localizar el restaurante chino que le servía las empanadillas durante su cautiverio, aunque sin éxito.

Mi-do chatea con un hombre que le pregunta por el "Conde de Montecristo", acercándose Dae-su al ordenador, preguntándole el desconocido cómo le va en una cárcel más grande, preguntando él quién es él, diciendo él que el solitario príncipe en la torre alta, preguntándole, al ver que le conoce, quién es, diciendo él que el príncipe solitario en la torre alta, preguntándole a Mi-do de qué le conoce, diciéndole ella que solo chatea con él a veces de sushi.

Él se marcha y le dice que no puede confiar en ella.

Mi-do observa que arrancó una página de la guía telefónica donde figura el nombre de un restaurante con el nombre de Dragón azul Mágico, dando finalmente con las empanadillas que buscaba, por lo que persigue a un repartidor hasta llegar al edificio, viendo que en el ascensor pulsa a la vez los botones del séptimo y el octavo piso.

Cuando se abre el ascensor sorprende a un vigilante al que amenaza con un martillo.

Consigue así que le lleve hasta una sala de control donde un tipo controla decenas de pantallas colocadas en cuartos como el que fue su prisión durante 15 años, y desde donde controlan a tipos que están también encerrados allí.

El hombre que lleva el control, el señor Park, habla con un hombre interesado por sus servicios, al que le dice que ellos solo se encargan de gente de poca monta.

Dae-su le pregunta por qué lo encerró, respondiéndole que es su negocio y que la información de sus clientes es secreta.

Pero Dae-su no se conforma con esa respuesta y lo ata con cinta americana obligándole a mantener abierta la boca mientras le asegura que va a pagar por los 15 años.

Que le arrancará los dientes, haciéndole envejecer un año por cada uno de ellos, consiguiendo que le confiese el nombre de su captor, diciéndole Park que no sabe quién le contrató, pues no le vio la cara, pero que lo grabó todo, viendo cintas con su nombre.

Entrega luego a Park a su ejército de hombres, pues perdió mucha sangre, tras lo cual estos lo atacan, y pese a que se trata de una veintena de personas, armados con barras y navajas, y, aunque en principio consigue deshacerse de ellos con su habilidad y armado solo con el martillo, finalmente consiguen dominarlo, clavándole un cuchillo en la espalda, aunque cuando ya le creen muerto, vuelve a levantarse y les domina y los va derribando uno a uno.

Y cuando logra levantarse y va casi sin fuerzas, vuelve a abrirse el ascensor con otros 7 tipos armados también con barras metálicas, acabando con todos ellos también.

Camina por la calle ensangrentado y tambaleándose y convertido en un monstruo, y se pregunta si cuando haya cumplido su venganza volverá a ser el antiguo Dae-su.

Se encuentra tan débil que acaba cayéndose en medio de la calle, auxiliándolo un hombre que lo mete en un taxi y le da su dirección al conductor, diciéndole tras ello: "Hasta la vista, Oh Dae-su".

Despierta vendado, viendo dormida a su lado a Mi-do.

Coloca la cinta, mientras desde fuera le fotografían, escuchando el momento de contratación del servicio, viendo que le preocupaba que se volviera loco por estar mucho tiempo encerrado, proponiéndole Park drogarle en la bebida, indicando el captor que desea tenerle encerrado durante 15 años y cuándo Park le pregunta qué ha hecho, él dice que hablar demasiado.

Él que le observa le indica que al día siguiente va a ver a Joo-hwan, lo que en efecto hace, yendo al local donde trabaja, una ciber sala, emocionándose su amigo al verlo.

Le pone la cinta para ver si reconoce la voz del que ordenó que le encerraran, aunque no consigue reconocerla, preguntándole Dae-su si es cierto que hablaba demasiado.

Joo-hwan le abre una cuenta para chatear, poniéndose el nombre de Monstruo, viendo cómo Mi-do entra de inmediato, buscando luego Evergreen, que chatea con ellos.

Le da la enhorabuena por el sobreseimiento de su caso. Va escribiendo el colaborador de su captor lo que este le va dictando, mientras él va formando un álbum con fotos de Dae-su con Mi-do.

Cuando regresa a casa, le pregunta violentamente a Mi-do quién es, pues no se fía de ella, y le dice que decidió que cuando saliera no confiaría en nadie, y si alguien le resulta sospechoso le dice un secreto que solo ambos sepan y que se inventó el nombre de Monstruo que se inventó para atraparla, y no es normal que se llevara a un desconocido a su casa, y le pregunta quién es y quién es Evergreen.

Joo-hwan le llama para decirle que averiguó que Evergreen se llama Su Dae-oh y le da la dirección, corriendo hasta esta, descubriendo que es un apartamento abandonado y en muy mal estado, donde le esperan dos hombres, el que le auxilió en la calle y su guardaespaldas, diciéndole el hombre que debe averiguar quién es y por qué y si lo averigua debe ir a verlo, dándole plazo hasta el 5 de julio, para el que faltan solo 5 días y si lo consigue se quitará la vida y no matará a Mi-do, confesándole que su plan es matar a todas las mujeres que ama hasta que muera.

Dae-su se lanza a por él, aunque su contrincante le dice que si le mata no podrá saber qué le pasó y desperdiciará 15 años de curiosidad.

Dae-su piensa en sonsacarle su secreto con la tortura de los dientes, aunque Evergreen le muestra su pecho. Lleva un marcapasos y cuando se lo pusieron pidió al doctor un mando a distancia para apagarlo a su antojo y poder suicidarse cuando desee, por lo que debe decidir si prefiere vengarse o saber la verdad.

Le cuenta que lo vigiló durante 15 años y que así hizo su vida más entretenida.

Y antes de marcharse le advierte que se dejó la puerta del apartamento abierta y a Mi-do atada.

Regresa a toda prisa y la encuentra atada y medio desnuda a merced de una docena de hombres al mando de Park, que le muestra su dentadura reconstruida y que decide pagarle a Dae-su con la misma moneda, aunque Oh Dae-su en vez de parecer atemorizado comienza a reír, provocando la perplejidad de Park, que recibe entonces una llamada, apareciendo de inmediato el tipo que acompañaba a Evergreen con una maleta llena de dinero, quejándose el señor Park, ya que fue él quien le dio la dirección y todavía no empezó, debiendo soltar a Dae-su, que le reta a luchar, ya que escondía un cuchillo en la manga, aunque solo consigue que lo golpeen antes de marcharse, asegurando él que se vengará por haber tocado los pechos de Mi-do.

Cuando se van Mi-do se queja de que siga sin confiar en ella.

Se marchan luego en el coche y ella le canta la canción que esperaba como señal.

Evergreen es examinado por un médico, informándole su guardaespaldas al que llama Han, de que Mi-do y Dae-su se fueron en un coche alquilado tras recoger sus cosas y que Mi-do se despidió del restaurante, preguntándole Evergreen si cree que Mi-do se ha enamorado tan pronto de Dae-su.

Esa noche, en el hotel, Dae-su y Mi-do hacen finalmente el amor. Ella en un principio le dice que le duele mucho, pero que aguanta por amor. Luego comienza a disfrutar.

Él la ayuda luego cariñosamente a secarse el pelo mientras piensa que quizá el haber estado 15 años encerrado ha hecho que la quiera más.

Luego, mientras duermen, comienza a entrar humo por debajo de su puerta, entrando Evergreen en la habitación con una máscara y se acuesta con ellos y al lado de Mi-do a la que acaricia su cuerpo con uno de sus dedos, observando ellos cuando se despiertan una caja de regalo, en la que descubren la mano que, por la sortija, reconocen como de Park, desmayándose ella al verla.

Como él amenazó con cortársela, su captor solo puede saberlo si le colocó un micrófono, por lo que acude a ver a un técnico, que le encuentra en el zapato, mientras Mi-do aventura que quizá le permitió salir para divertirse viéndolo buscar venganza.

Mi-do trata de ayudarle a investigar quién es Evergreen, habiendo numerosos páginas, desde empresas hasta la página web de antiguos alumnos del instituto Sangnok, que es la que llama la atención de Dae-su y Joo-hwan que estudiaron allí.

Se personan allí, solicitando Mi-do los archivos de la promoción del 79, donde encuentran las fotos de un alumno en el que reconocen a Evergreen, que en realidad se llama Lee Woo-jin, por lo que llama a Joo-hwan para preguntarle si se acuerda de él, que se fue a América a estudiar, aunque su amigo no le recuerda.

Encuentran entre la documentación el anuncio de la peluquería Manostijeras. Encuentra también información de que tenía una hermana, Lee Soo-ah, que estaba en su curso, a la que Joo-hwan sí recuerda, pues estaba en su clase, y le cuenta que murió después de que él se fuera. Que fue sola a la presa Habchun y se tiró al río y encontraron su cuerpo hinchado una semana después.

Dae-su lee que, deprimido por su muerte, Woo-jin necesitaba una atención especial, preguntándole a su amigo cómo era Soo-ah, a lo que le responde que era una zorra aunque ante los demás se mostraba como una mojigata, aunque se decía que se había tirado a todo el instituto, aunque sacaba muy buenas notas y su familia era muy rica.

Woo-jin, que estaba en el ciber escuchándolo todo, oculto, se acerca a Joo-hwan y lo golpea con fuerza, y lo ahoga hasta acabar con él.

Le dice luego a Dae-su que su hermana no era una zorra y que como él se deshizo del micrófono fue hasta allí para poder escucharlos, y por eso, por su culpa, ha muerto Joo-hwan, asegurándole Dae-su que lo matará.

Dae-su acude a la consulta del dentista para tratar de conseguir el teléfono del señor Park, acudiendo al edificio donde ahora se ha instalado tras trasladarse por su culpa.

Dae-su ofrece dinero a Park, que le dice que no es necesario, pues el enemigo de un enemigo es un amigo, devolviéndole Dae-su su anillo, que se coloca en su prótesis.

Deja allí a Mi-do, para evitar que la encuentre Woo-jin, y los hombres de Park se lo llevan con los ojos vendados, indicando Dae-su que deben dejarla marchar si él no regresa antes del 5 de julio.

Les pregunta antes quién lo visito, contándole Park que lo visitó la inductora de la hipnosis en tres visitas, para lo que le pusieron una droga.

Acude a la peluquería Manostijeras por el anuncio que encontraron, y mientras le arregla el pelo, la peluquera le dice que no cree que la chica muriera por los rumores de que era una zorra, pese a que se trataba de un instituto católico y se pregunta si no estaría embarazada, recordando que era recatada y no cree que se liara con nadie, aunque sí salía con alguien, aunque ignora con quién, tras lo que llama a Choon-shim, que tampoco recuerda nada, aunque le dice que Joo-hwan le contó una vez que Dae-su era quien mejor lo sabía.

Las campanillas de la puerta llevan imágenes a la mente de Dae-su, que recuerda a una muchacha que paseaba en bicicleta por el patio del colegio.

Cuando una religiosa, la hermana Kim, le reprendió por estar fumando, él le recordó que al día siguiente lo trasladaban a Seúl.

La chica se sentó en un banco y se dirigió a él, diciéndole que era muy popular entre las chicas y que le habían dicho que era muy gracioso, pidiéndole que le cuente algo, aunque cuando va a hacerlo ella se marcha de pronto.

Dae-su regresa, con su nuevo peinado, al instituto, viniéndole a la mente lo vivido aquel día, recordando que escribió en la pizarra de la clase: "Adiós, cabrones".

Vio tras ello desde la ventana de la clase corriendo a otro alumno con una cámara y corre tras él hasta el laboratorio, que está en la parte de arriba del colegio, observando desde una ventana con el cristal roto lo que ocurría dentro.

Allí Woo-jin fotografiaba a su hermana, que se muestra esquiva, aunque juguetea con él y finalmente le deja que la fotografíe.

Vio luego cómo le quitaba las bragas y luego le quita el sujetador con ayuda de ella y comienza a besar sus pechos, observándolo ella con un espejo, a través del que, de pronto, Woo-jin puede ver al mirón, que al verse descubierto huye.

Le cuenta a Joo-hwan que vio a la chica cuyo nombre él ignora, pero que sabe que va a la clase de su amigo y tiene una bici roja.

Joo-hwan había quedado con Choon-shim, y Dae-su lo despidió advirtiéndole que no debía irse de la lengua.

Mi-do no puede creer que le encerraran 15 años solo por decir aquello, recordando que Woo-jin le dijo que sea un grano de arena o una piedra se hunden igual en el agua.

Le pregunta qué significa el 5 de julio, diciendo que fue el día que murió Soo-ah.

Mi-do le dice que deben huir a algún lugar donde Woo-jin no pueda encontrarlos, pues ya acabó todo, pues cree que no buscaba venganza, sino saber por qué le encerraron, aunque Dae-su le dice que no puede acabar así y que buscar venganza se ha convertido en parte de él, aunque Mi-do le dice que ni siquiera sabe dónde vive.

Mi-do se despide triste, pidiéndole él que la próxima vez busque un hombre más joven, pidiéndole ella que haga que Woo-jin se arrodille ante él y le pida perdón.

Él recuerda que dijo que vivía en una torre alta y el 6 y el 4 deben ser plantas, o el 64, un código que el ascensor pide para subir a la azotea, aunque acaba sonando una alarma al no encontrar el código que le permite subir, llegando entonces el señor Han y Woo-jin que marcan 064 y suben al último piso.

Mientras suben él le muestra que ya sabe lo ocurrido y que se acostaba con su hermana.

Al llegar a la planta superior Woo-jin pide a sus guardaespaldas que lo sujeten, aunque Dae-su consigue deshacerse de ellos valiéndose de un cepillo de dientes que cogió en casa antes de salir y que rompió para utilizarlo como navaja.

Vuelve a decirle a Woo-jin que se acostaba con su hermana y que él empezó los rumores y por eso murió su hermana.

Le dice tras ello que borrar sus recuerdos y pedirle que averiguara la verdad fue injusto, indicándolo que ya lo logró y, como ha ganado, él debe quitarse la vida como prometió.

Woo-jin le dice que no olvidó aquel día por haber sido hipnotizado, que simplemente lo olvidó porque no era asunto suyo, pero que se generó un rumor tan grande, que al final se decía que Soo-ah estaba embarazada y su hermana empezó a creerse el rumor y se le cortó la regla y le creció el vientre.

Le pide que se imagine lo que sintió al creer que su hijo sería a la vez su sobrino, y no por que la dejara embarazada él, sino la lenga de Oh Dae-su.

Este le pregunta si por eso mató a su hermana, imaginando lo que siente un chico cuyo hijo va a ser su sobrino y tuvo miedo de que todos lo supieran cuando naciera el niño y cuando después de matarla se enteró de que todo eran imaginaciones suyas comenzó a odiarle y por eso decidió encerrarle.

Deduce que no se suicidó porque hay una foto de Soo-ah en la presa en que se suicidó y sacada ese mismo día por otra persona.

Woo-jin le pregunta si conoce la sugestión post hipnótica. Explicándole que mediante esta, te sugieren algo durante la hipnosis que luego realizas cuando te despiertas y les hipnotizaron a él y a Mi-do, ambos muy receptivos a la hipnosis y por eso llevó a un desconocido a su casa.

Le sugirieron que se dirigiera a aquel restaurante al ser puesto en libertad y una vez allí

tenía que reaccionar a la melodía del móvil y contestar quién eres, y Mi-do debía reaccionar al hombre que dijera eso, le tocaría la mano y él perdería el conocimiento.

Le dice tras ello que no encontró la respuesta porque hizo la pregunta equivocada, pues no debía preguntarse por qué lo encerró, sino por qué lo puso en libertad tras 15 años.

Le muestra tras ello una caja de regalo con un lazo, y Dae-su corre a abrirla, encontrando en su interior un álbum con fotos de él, de su mujer y de su hija, y de cómo esta va creciendo hasta llegar al momento actual, en que sale con él, comprobando que esa niña es Mi-do.

En el cuarto en que lo dejó, esta se coloca las alas que él le compró el día de su desaparición que le ha llevado el señor Park.

Cuando comprende lo sucedido y lee al final del álbum la frase que vio durante los 15 años en su prisión: "Ríe y el mundo reirá contigo. Llora y llorarás solo", se lanza sobre todas las urnas que hay en la habitación y trata de atacar a Woo-jin, aunque Han le detiene, aunque este se da cuenta muy tarde de que Dae-su consiguió clavarle en el oído unas tijeras.

Trata de vengarse y acabar con Dae-su, sin escuchar a Woo-jin, que lo evita acabando con su guardaespaldas de un disparo.

Le rebela más tarde que, aunque él cree que el señor Park le odiaría por haberle cortado la mano, no es así. Le compró al señor Park el edificio nuevo a cambio de la mano.

Le cuenta además que crió a Mi-do en secreto desde que tenía tres años.

Llama tras ello a Mi-do, que le dice que Park le llevó una caja violeta igual que la suya y le pidieron que la abriera, diciéndole Dae-su que no la abra pase lo que pase.

Le pide luego a Woo-jin que no se lo cuente a Mi-do, pues todo fue culpa suya y le pide perdón por el mal que le causó por su hermana, pasando luego a las amenazas diciéndole que acabará con él si Mi-do descubre la verdad, y lo comerá.

Vuelve a pedirle perdón de nuevo y le dice que hará lo que sea, incluso ser su perro e incluso le lame los zapatos, mientras Woo-jin ríe, decidiendo tras ello hacer un sacrificio mayor, cortándose la lengua con las tijeras.

Al ver ese sacrificio, Woo-jin llama a Park para pedirle que deje cerrada la caja.

Le dice luego a Dae-su mientras apunta a su cabeza, que está antes de la suya que ya no le queda ninguna razón para vivir, aunque no dispara y deja el mando de su marcapasos al alcance de Dae-su mientras se aleja.

Sujeta el mando mientras Woo-jin va hacia el ascensor, dudando si apretar el botón, y cuando lo hace, en vez de caer Woo-jin fulminado, pone en marcha el equipo de sonido, escuchando por los altavoces el momento en que se acostó con Mi-do.

Woo-jin le dice entonces que su hermana y él se amaban aun sabiendo lo que eran y le pregunta si ellos podrán hacer lo mismo, tras lo que lo deja escuchando la grabación.

En el ascensor, Woo-jin recuerda a Soo-ah en el momento de lanzarse al agua. Él la sujetaba mientras ella le pedía que la soltara, apretando el botón de la cámara que colgaba del cuello de él, haciéndose una foto y pidiéndole que la recuerde y diciéndole que no se arrepiente de nada, antes de soltarse.

Woo-jin se dispara en la cabeza tras recordar esos tristes momentos, en el ascensor.

Dae-su envía una carta contando su historia a Hyung-ja, la hipnotizadora, que le dice que, aunque no tenía motivos para ayudarle, le conmovió la última frase, la del suicida de la azotea, de que no es más que una bestia sin derecho a vivir, aunque le advierte que la sesión de hipnosis podría ir mal y distorsionar sus recuerdos.

Le pide que se imagine en el ático de Woo-jin donde se divide en dos personas al escuchar la campana, uno Dae-su, que ignora el secreto, y otro el monstruo, que lo guarda, debiendo hacer que el monstruo camine y se aleje, envejeciendo un año por cada paso, hasta morir a los 70 años, mientras que Dae-su olvidará el secreto.

Mi-do lo encuentra tirado en la nieve y lo ayuda a entrar en calor, observando él que están solo sus huellas en la nieve.

Mi-do lo abraza y le dice que le quiere y al escucharla sonríe, aunque poco a poco su sonrisa se convierte en una mueca de dolor.

Calificación: 3
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