Primavera, verano, otoño, invierno... y primavera
Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom (2003) * Corea del Sur /
Alemania
También conocida como:
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"Primavera, verano, otoño, invierno... y otra vez primavera" (Argentina, Chile, Perú, Uruguay)
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"Las estaciones de la vida" (México)
Duración: 103 Min.
Música: Park Ji-woong
Fotografía: Baek Dong-hyeon
Guion y Dirección: Kim Ki-duk
Intérpretes: Oh Yeong-su (Monje anciano), Kim Ki-duk (Monje adulto), Kim Young-min (Aprendiz de monje joven), Seo Jae-kyeong (Aprendiz de monje niño), Ha Yeo-jin (Chica joven), Kim Jung-young (Madre de la joven), Ji Dae-han (Detective Ji), Min Choi (Detective Choi), Park Ji-a (Madre del bebé).
Primavera
Un joven monje reza a Buda y despierta tras ello a un niño, su joven aprendiz, que tras levantarse realiza también sus oraciones.
El hombre sale y apaga las velas que iluminaron durante la noche el templo flotante en que viven.
Suben luego a la barca para ir a hasta la orilla del bosque cercano donde el muchacho recogerá hierbas medicinales, y el maestro le advierte de que tenga cuidado con las serpientes.
Y mientras coge las hierbas aparece una serpiente que el muchacho recoge con sus manos y la lanza lejos.
El maestro observa las plantas recogidas y le indica que una de ellas es venenosa y le enseña a diferenciarla de las otras, por su borde blanco.
El chico juega luego con el perro y con el tirachinas y corretea en busca de mariposas u observando a los peces, a uno de los cuales consigue coger con sus manos y le ata una piedra que le impide moverse libremente.
El maestro lo observa desde lejos y lo ve coger una rana con la que hace lo mismo, y luego lo repite con una serpiente y ríe al ver que no pueden moverse.
Luego nada en el agua.
El maestro no le dice nada, pero recoge una piedra grande, y esa noche, mientras el niño duerme se la ata al cuerpo.
Cuando se levanta le pide al maestro que le quite la piedra, pues le atormenta y él le recuerda que él hizo lo mismo con el pez, la rana y la serpiente y le pregunta cómo cree que se sienten los animales, y le pide que vaya a quitársela y entonces él desatará la suya, aunque le advierte que si alguno de ellos murió llevará la piedra en su corazón para siempre.
El niño camina con dificultad por el peso de la piedra y en el río ve al pez, que, en efecto, murió, por lo que lo entierra.
La rana sigue viva, por lo que la libera de la piedra y deja que nade libre.
Busca luego a la serpiente, pero ve que murió también y llora.
Verano
El aprendiz es ya un adolescente.
Un día, mientras está en el bosque observa, como cuando era niño toda la región desde lo alto de una estatua de Buda y ve que se acercan dos mujeres, una madre y su hija, que va tosiendo, ambas vestidas con ropa moderna.
El joven sale a su encuentro y las acompaña a ver al maestro al que la mujer le dice que su hija está enferma y morirá.
Él chico les muestra un árbol que les dice tiene más de 300 años y les asegura que ella se pondrá tan sana como el árbol.
La muchacha tiene fiebre.
Por la noche el maestro duerme con el muchacho y a su lado las mujeres y el chico observa a la joven desde el lugar donde duerme.
El maestro asegura a la madre que es el alma de la muchacha la que sufre y que su cuerpo recuperará la salud cuando su alma encuentre la paz y acepta cuidarla.
La mujer deja allí a su hija, a la que el joven observa y un día, la chica está fuera mientras llueve y él la cubre con una cesta.
Otro día la sorprende cuando la muchacha se está cambiando y la ve en sujetador y se siente perturbado.
En otra ocasión ve que la chica se quedó dormida y la cubre con una sábana, pero aprovecha que duerme para tocarla, momento en que la chica se despierta y lo abofetea, ante lo que el muchacho se pone a rezar.
Lo ve así el maestro al que extraña que rece a esa hora.
El chico la invita luego a ir con él en la barca hacia el bosque.
Se meten en el agua, donde la muchacha mira los peces
Mientras, él la observa absorto y luego le coloca un pez en la mano.
El muchacho acaricia su cara y comienza a bajar su mano hacia el pecho, aunque antes de lograrlo ella lo empuja al agua.
Por la noche mientras tratan de dormir él la observa y ve que ella lo mira también.
Le prepara las hierbas que debe tomar.
La chica ve cómo trata de desfogarse dando vueltas en la barca y cómo luego se lanza al agua, y cuando ella se asoma porque no lo ve tira de su mano y la tira al agua también.
La lleva de nuevo hacia el bosque y hacen el amor a la orilla del lago y descansan luego juntos.
Como ella se muestra luego agotada él carga con ella.
Por la noche, mientras el maestro duerme, el chico se levanta furtivamente y se acerca a la muchacha, que lo recibe con cariño y se cubren para volver a hacer el amor.
El maestro sonríe mientras los ve jugueteando.
La chica le dice que ya no está enferma y el chico le dice que sin ella se vuelve loco y que no sabe qué le pasa.
Otra noche salen juntos mientras el maestro duerme y se van en la barca hasta la orilla y hacen el amor de nuevo en la barca.
Cuando despierta el maestro por la mañana los ve que duermen juntos en la barca y saca el tapón de desagüe de la barca, que comienza a llenarse de agua.
Piden perdón al maestro, que les dice que es la naturaleza y pregunta a la chica si sigue enferma y le responde que no, por lo que le dice, fue el remedio adecuado y puede abandonar el lugar al estar ya sana.
El chico dice que no puede irse, pero el maestro le dice que el deseo despierta el ansia de poseer y esa ansia despierta instintos asesinos.
Se lleva por ello a la chica hasta la orilla, que abandona triste el lugar y dejan al chico llorando frente a Buda.
El chico se muestra inquieto por la noche. Se levanta pronto, recoge el pequeño Buda del templo, que coloca en una bolsa, y el gallo y se marcha en la barca.
El maestro despierta, pero no hace nada.
Otoño
El maestro, ya más mayor, sale en la barca y lleva con él a un gato y regresa más tarde al templo con comida.
Al desenvolver el periódico donde venía esta llama su atención una noticia en la que informan que un hombre de 30 años asesinó a su esposa y se dio a la fuga, junto a una foto de su antiguo aprendiz.
Cuando ve al muchacho en la orilla acude a recogerlo con su barca.
El maestre le pide que le cuente si fue feliz durante todos esos años y si le decepcionó el mundo exterior, y el hombre le dice que sufre mucho y le pide que no lo atormente, pues él solo deseaba estar con ella y que su único pecado fue amar, pero ella le fue infiel pese a que juró amarle solo a él.
El maestro le dice que debe saber cómo es el mundo y que a veces debemos renunciar a lo que amamos, pues igual que él desea, también les ocurre a los demás.
Él pregunta cómo pudo hacerle eso y asegura que le resulta insoportable.
El joven devuelve la estatua de Buda a su lugar y saca también un cuchillo manchado de sangre que clava con rabia en la madera.
Lleno aún de rabia, sale al día siguiente con la barca y va hasta el lugar donde solía bañarse, donde muestra de nuevo su rabia mientras escondido, lo observa el maestro.
Lo escucha también gritar frente al Buda tras sellar su boca y ojos esperando morir.
Pero el maestro lo golpea duramente con un palo y lo cuelga luego, y coloca la cuerda junto a una llama que va poco a poco quemando la cuerda hasta que finalmente cae al suelo con el cuerpo marcado por los golpes.
Se rapa tras ello el pelo de nuevo con la navaja como antes de huir del templo.
Ve que fuera el maestro comienza a escribir en el suelo, utilizando como pincel la cola de su gato el Sutra del corazón y le dice que el hecho de que pudiera asesinar fácilmente no significa que pueda quitarse la vida fácilmente.
Le pide que coja el cuchillo y talle todos los caracteres que él ha ido escribiendo en el suelo y le asegura que a medida que los talle se irá borrando el rencor de su corazón.
Comienza en efecto a tallar con rabia cada carácter de los muchos que escribió el maestro en el suelo de fuera.
Llegan entonces dos detectives al templo y le explican que fueron a investigar algo.
Cuando bajan de la barca apuntan al joven con sus armas, mientras él se muestra amenazante con el cuchillo que le piden que suelte.
El maestro le pide que siga tallando y les pide a los policías que le dejen acabar, lo que les dice ocurrirá al día siguiente por la mañana y los policías aceptan.
Ven que allí no hay cobertura, pues es un valle profundo y los policías comienzan a practicar el tiro para entretenerse mientras esperan.
Las manos del muchacho comienzan a sangrar debido al ingente trabajo, que sigue haciendo por la noche a la luz de una vela, y al llegar la madrugada cae agotado y se duerme, al igual que el policía que lo vigilaba, que cuando despierta lo cubre con su cazadora.
El monje barre las astillas y luego comienza a pintar las letras talladas, tarea en la que le ayudan los policías, utilizando cada uno de ellos un color.
Cuando terminan lo despierta el maestro y le dice que es hora de partir.
Se despide del maestro antes de ser llevado ya muy tranquilo, por los policías, que indican no es necesario esposarlo y se lleva con él el gato.
Igual que hizo el chico, el anciano escribe en un papel, "cerrar.
Sube a su barca, que llena de madera y abre para que entre el agua y coloca una vela que prende la madera.
Con la boca y nariz, los ojos y las orejas sellados, la barca comienza a arder y el anciano con ella.
Invierno
Cae la nieve sobre el lago helado.
Ahora, ya convertido en un hombre adulto, el aprendiz, camina sobre el hielo hacia el templo.
Se acerca hasta la barca, hundida y se inclina para mostrar sus respetos.
Talla luego un buda de hielo junto a la cascada helada.
Golpea luego el hielo para hacer un agujero y allí se lava.
Encuentra las notas del maestro con las posturas de meditación que comienza a practicar junto con artes marciales.
Un día llega una mujer con un niño.
La mujer lleva el rostro cubierto con un pañuelo y la ve llorar.
La acoge, y por la noche, mientras duerme, siente la tentación de descubrirla, pero se contiene.
Una noche la mujer abandona la casa y huye tras dejar a su hijo, aunque en su huida cae en el agujero que hizo él en el hielo.
El niño repta por el hielo y al verlo él lo recoge.
Ve el zapato de ella y observa a la mujer que flota bajo el hielo.
Saca el cuerpo y le quita el pañuelo y la observa y coloca luego sobre el pañuelo la cabeza del Buda.
Saca una figura de Maitreya y se ata una piedra a la espalda que va arrastrando con la figura del futuro Buda, lo que le hace caer varias veces.
Camina luego por el bosque, con el torso desnudo y con la piedra atada, ahora entre los árboles desnudos, con mucha dificultad, hasta el punto que se le cae la figura, que rueda cuesta abajo y que debe volver a recuperar.
Trepa por la montaña y al llegar a la cima observa a lo lejos el lago y el templo mientras ora ante la figura.
Y… primavera
Ahora él es el maestro y pinta al niño, que ha crecido y que es como era él años atrás, su aprendiz.
Desde lo alto, Maitreya observa el lago.