Puñales por la espalda: De entre los muertos
Wake Up Dead Man (2025) * USA
También conocida como:
-
"Wake Up Dead Man: Un misterio de Knives Out" (Hispanoamérica)
Género: Misterio
Duración: 144 min.
Música: Nathan Johnson
Fotografía: Steve Yedlin
Guion y Dirección: Rian Johnson
Intérpretes: Daniel Craig (Benoit Blanc), Josh O'Connor (Jud Duplenticy), Glenn Close (Martha Delacroix), Josh Brolin (Jefferson Wicks), Mila Kunis (Geraldine Scott), Jeremy Renner (Nat Sharp), Kerry Washington (Vera Draven), Andrew Scott (Lee Ross), Cailee Spaeny (Simone Vivane), Daryl McCormack (Cy Draven), Thomas Haden Church (Samson Holt), Jeffrey Wright (Obispo Langstrom), Annie Hamilton (Grace).
Benoit Blanc, sentado frente al fuego repasa unos documentos.
En ellos, Jud Duplecinty, un joven sacerdote relata, desde su punto de vista el asesinato del Viernes Santo.
Tuvo una discusión con un diácono al que rompió la mandíbula por lo que le dijo.
Llamado frente a sus superiores señala que fue boxeador, pero sabe que no debió actuar así, pues Cristo vino a sanar el mundo, no a combatirlo y es en lo que cree.
Quería ser un buen sacerdote y pide otra oportunidad ante tres superiores.
Habla luego con el obispo Langstrom, que le asegura que a nadie le pareció mal que tumbara al Decano Clark, pero deben hacer algo, y lo envían a una pequeña parroquia, en Chimmney Rock, a Nuestra Señora de la Perpetua Fortaleza, donde en ese momento hay solo un sacerdote, monseñor Jefferson Wicks, y su congregación se ha reducido.
Al llegar a la iglesia observa que no hay cruz y conoce de inmediato a monseñor Wicks, que le pregunta si ha ido a quitarle su iglesia, a lo que le responde que no.
E inmediatamente a Martha, que estaba limpiado la plata.
Monseñor Wicks le pide que lo primero que debe hacer es confesarlo.
Habla de codicia, pues le gustó un Lexus. Que ha envidiado el poder de grandes hombres y la fortaleza de su abuelo como sacerdote.
Y que se ha masturbado entre 4 o 5 veces a la semana.
Al recordarlo dice que ese fue el primer puñetazo de Wicks y no iba a ser el último.
En semanas se fue instalando en Nuestra señora de la Perpetua Fortaleza donde el otro empleado era Samson, el encargado del recito, al que ve que toca el culo a Martha.
Sam fue bebedor y Wicks, que también bebía, le da fuerzas para no volver a hacerlo como él.
Y asegura que haría cualquier cosa por Martha, que es quien lleva todo en la iglesia. Lleva los libros, gestiona las donaciones y archiva, lava las vestimentas, compra los suministros e incluso toca el órgano.
Sam le muestra la cripta, con una puerta de Lázaro que desde fuera solo puede abrirse con maquinaria, pero que puede abrirse desde dentro con un empujón, y dentro está Prentice, el abuelo de Wicks y fundador de la iglesia.
Duplecinty piensa en reponer la cruz, pero Wicks le pide que lo deje así pues sirve para recordar el vergonzoso pecado de su madre, a la que llama furcia ramera.
Martha le cuenta que cuando Prentice fundó la iglesia era viudo y tenía una hija, Grace, a la que le encantaban la ropa atrevida y las marcas caras y se quedó embarazada.
Prentice tenía una enorme fortuna familiar, y para proteger a su nieto prometió que si Grace seguía compartiendo techo con ellos sería la heredera de toda su fortuna y ella esperó allí
A Martha, entonces una niña, le decía que la riqueza y el poder que comporta es la manzana de Eva. La tentación que lleva a la perdición, por lo que debe proteger a sus seres queridos de su influencia corruptora.
Murió ante el altar en paz.
Grace fue a ver a su abogado para recibir su dinero como heredera, pero entonces comprobó que en la cuenta de Prentice no había nada y nadie sabía dónde fue a parar su fortuna.
Solo le dejó una caja con una figura sagrada encima. No quería que buscara la manzana de Eva, sino a Cristo.
Y ella se vengó esa noche profanando el templo.
Rompió figuras y cuadros y arrancó y rompió la cruz, que Wicks no quiere reponer.
Apareció Martha entonces que le dijo que "Dios, tu Padre, te perdonará porque es amor", pero ella se abalanzó sobre ella y la abofeteó.
Murió tras arrojarse a la tumba de Prentice.
Duplecinty sigue su relato en el que habla de sospechosos.
Habla de Vera Dreven, abogada local.
Su padre era abogado y compañero de copas de Wicks y quería que ella mantuviera el negocio familiar tras su muerte.
Tenía un hijo adoptado, Cy, que fracasó cuando trató de hacer carrera política.
Su padre llevó a Cy cuando tenía 10 años. Era su hermano ilegítimo, pero ella aceptó y lo crio.
Habla luego en su escrito de Nat Sharp, médico, casado con Darla, que lo era todo para él.
Pero un día lo dejó por un tipo que conoció en un foro y se llevó a los niños a Tucson, y asegura que haría lo que fuera para recuperarlos.
Nat no era ni lo suficiente famoso, ni rico, ni bueno para ella y bebía.
El siguiente es Lee Ross, famoso escritor de ciencia ficción, que se trasladó allí desde Nueva York y se llevaba muy bien con Wicks y las ventas de sus libros y su prestigio popular empezaron a descender y pasó el último año escribiendo un libro sobre Wicks.
A Ross no le caía bien Cy, que ahora era influencer.
Habla luego de Simone, que era nueva en el pueblo. Fue una chelista de talla mundial que 5 años antes tuvo que retirarse por motivos de salud por dolor crónico, una afección que los médicos no saben diagnosticar y ahora confía en la fe en Dios para para curarse, y está esperanzada gracias a Monseñor Wicks.
Recuerda que Wicks mantenía unido a su núcleo duro y el poder de su carisma era innegable.
Pero cada semana elegía a una persona, normalmente recién llegada y la atacaba sin piedad. Trataba de conseguir que alguien se fuera y que todos la miraran y en el fondo los demás se sentían satisfechos, pues al quedarse en el banco estaban en el bando de Wicks.
Decidió por ello Duplecinty hacer algo de contrapeso. Creó un grupo de oración con el núcleo duro de Wicks.
Les cuenta que fue boxeador, y una vez, con 17 años mató a un hombre en el ring y solo cuando se sintió seguro para bajar los puños y abrir los brazos, Cristo lo salvó.
Pero cuando se enteran de que Wicks no está al tanto de la creación de ese grupo, y ellos no desean formar parte de un grupo secreto, y, aunque él niega que lo sea, Martha escribe a Wicks y le informa y todos se marchan como si estuvieran asustados.
El domingo de ramos por fin estalló.
Vuelve a confesarlo y él insiste en contarle sus masturbaciones detalladamente.
Le pregunta si tras 9 meses ya derribó algún muro y se confiesa tras ello él a Wicks.
Le dice que vio su historial médico. Tuvo una prostatectomía y no puede tener erecciones.
Le dice luego que no le gusta cómo trata a los feligreses.
Como Nat, que cada día está más furioso en vez de recibir el consuelo de la iglesia.
Lee dejó de ser un buen narrador y lo único que narra ahora es que el mundo está contra él. Ya no es divertido e ingenioso como antes y ahora siempre está enfadado e incluso cavó un foso alrededor de su casa.
Y cree que se ha aprovechado de Simone y de sus enormes donaciones, pues es ella quien financia la iglesia, y él si cree que haya milagros, pero la engaña.
Cy publica en YouTube clips de lo que Wicks dice en misa para sus pensamientos políticos y tergiversa la iglesia, y ya no dura ninguna persona nueva más de un domingo y solo hay un grupo de habituales a los que mantiene furiosos y atemorizados.
Acaba la confesión con un puñetazo y lo pateta para provocar su ira y provocar su instinto de pelear a puñetazos y le dice que su versión del amor y el perdón es una debilidad y es seguir la corriente para estar a bien con la modernidad. Pero las feminazis entretanto logran destruirlos, pero él los mantiene a raya.
Él dice que está envenenando a esa iglesia y él hará lo que sea para evitarlo y extirparlo.
Ve que Cy los grabó mientras estaban juntos.
Sorprende a Wicks hablando contra él en su grupo de oración. Era una guerra contra él.
Salió a beber a un pub y se emborrachó y rompió una lámpara que arriba tenía una cabeza de lobo con cuernos de diablo metálica.
Llega borracho a la iglesia y en su bicicleta y lanza la cabeza metálica a las vidrieras.
El viernes santo el oficio era a las 3. Solo fueron los asiduos y había mucha tensión.
Su homilía fue tan intensa que acabó agotado y tuvo que seguir él con el oficio mientras Wicks se escondía en un cuarto al lado del sagrario.
De pronto se escuchó un golpe, y vio a monseñor Wicks en el suelo.
Ve que hay sangre y que tiene algo en la espalda.
Lo examinaba cuando llegaron los demás feligreses.
Lo examina Sharp que descubre un puñal clavado con la forma de una cabeza de lobo diablo igual que la que él lanzó contra la cristalera, pero pintada de rojo.
Martha grita que Satanás lo mató.
La ambulancia tardó 5 minutos en llegar y declararon su muerte
Geraldine, la jefa de policía local, que llegó después se encontró con ese problema en un pueblo donde nunca ocurría nada.
Los interrogaron durante horas el sábado.
Le dicen que él estuvo con él en el estrado y tuvo la cabeza del lobo del arma homicida, y lo odiaba a muerte, lo que él niega con rotundidad, aunque le muestra la grabación de la discusión que tuvo unos días antes con Wicks cuando dijo que haría lo que fuera para salvar a la iglesia y extirparlo a él como un cáncer, que Cy publicó en YouTube.
Su móvil se llenó de mensajes contra el cura asesino y entonces pensó que Wicks había vencido, pues en el fondo de su corazón se alegraba de que el viejo hubiera muerto.
Reza por ello para poder saber superar eso.
Y mientras lo hace aparece en la iglesia Benoit Blanc.
Benoit le dice que no es creyente, aunque su madre si lo era.
Reconoce que allí todo es narrativa, y aunque es neogótica, esa iglesia tiene más que ver con Disneyland que con Notre Dame.
Le confiesa que tras volver a sentirse como un sacerdote va a perderlo y teme qué será de él.
Interrumpe su charla Geraldine, y solo entonces descubre que es un detective, aunque le explica que trabaja a título privado.
Duplecinty le cuenta que no lo mató él, pero no sabe cómo ocurrió. Fue como un milagro, aunque él le dice que es un asesinato y él resuelve asesinatos y le pide que le acompañe en su investigación.
Él comprende que se trata de Benoit Blanc.
Lo lleva a la morgue donde ve el cadáver. Le indica que allí puede verlo como un recipiente vacío, no como el monstruo mitificado, sino alguien de carne y hueso y muerto.
Acuden al pub donde cogió la cabeza del lobo diabólico, y donde ven a Sharp, el doctor, borracho, que lo llama cura asesino.
Blanc agradece a Geraldine que recurriera a él.
Les muestra un libro de detectives que es un manual de los crímenes a puerta cerrada.
Jud recuerda entonces que todos los sospechosos pertenecían a un club de lectura en que leían un montón de libros basados en asesinatos de ese tipo en un lugar cerrado.
Despliega las posibilidades posibles de ese tipo de crímenes.
Piensan que pudo ser con algún dispositivo escondido dentro del propio cuartito, pero no ven ningún lugar donde ocultar el arma.
Geraldine dice que solo encontraron dos hebras de hilo rojo.
Martha le dice que debería irse, pues nadie lo quiere allí, pues es un asesino, pero él le asegura que no lo hará. Que desea aclarar el asunto.
Y para calmarse y no golpear a Martha va hasta la casita donde vive Sam para golpear el saco de boxeo de este.
Mientras lo hace, observa a Sam que ve un partido de béisbol y recuerda que durante el oficio hubo un partido, que, como no pudo ver para no enfadar a Martha, lo grabó.
Examinan la grabación en la que hay una pequeña perturbación compatible con una descarga que pudo ser por un mando a distancia, aunque el momento de la interferencia se produjo cuando el párroco ya estaba en el suelo, por lo que no pudo tratarse de un cuchillo robótico.
Piensa Blanc que le falta alguna pieza que cree puede estar en la cabeza de Duplecinty, al que pide que escriba su relato pese a su agotamiento tras 36 horas sin dormir.
Ese es el relato que leía Blanc frente al fuego.
Y, tras leerlo, le pregunta por qué lo hizo.
No le mintió, pero no le contó la parte deshonesta.
De su relato se observa que él salió más tarde, cuando todos estaban fuera ya, por lo que accedió al cuartito tras el asesinato y antes de que llegara la policía.
Le confiesa entonces que retiró una botella de alcohol para que los que creían en él no se decepcionaran al saber que bebía, y especialmente Sam, que se mantenía sobrio.
Blanc le dice que al hacerlo escudó al asesino.
Va a buscar la petaca, pero ve que alguien entró en su cuarto y se la llevó.
Mientras Jud duerme, Blanc escucha la última homilía de Wicks en que promete que volverá a levantarse el domingo de resurrección aunque muera y que la manzana de Eva volverá al árbol y la riqueza de su imperio y su reino regresarán.
Acuden al día siguiente al entierro en la cripta familia
Blanc y Jud se reúnen tras ello con el grupo de sus feligreses para interrogarlos.
Simone se levanta y Martha grita que es un milagro, aunque ella le recuerda que puede andar, aunque le duele, que no es ningún milagro y dice entonces que Wicks era un estafador y ella se lo creyó de verdad y quiere seguir creyéndolo.
Blanc les pregunta por la reunión que tuvieron con Wicks el Domingo de Ramos que Cy grabó y le muestra pese a la oposición de los demás.
En ella Vera dice que estuvo pensando en la madre de Wicks y en su situación encerrada allí con su padre y su hijo que la avergonzaban y enseñaron a todos a condenarla.
Dice que el día anterior la llamó un letrado amigo de la familia, de Brooklyn que le dijo que Wicks presentó una solicitud de reconocimiento de paternidad. Reconoció que él es el padre biológico de Cyrus, por lo que ella estuvo criando al hijo de Wicks.
Este reconoce que es hijo suyo y de una cualquiera y que él es su heredero.
Ross dijo que estaban conmocionados, pero que necesitan un guerrero y lo apoya, como el resto de los reunidos.
Dice que tras su discurso del Domingo de Resurrección cerrará la iglesia, pero que antes los habrá destruido a todos ellos.
Le dice a Nat que es un alcohólico y trata a pacientes estando ebrio, lo que dice debe saber el colegio de médicos y la comunidad, pues nadie debe volver a confiar en él.
A Ross le dice que su libro debe ser silenciado, pues es un payaso irrelevante.
A Vera le dice que es la pesadilla de su padre, que estaría muy avergonzado.
Le dice a Simone que no puede curar a una mujer no creyente. Que no le prometió nada y cuando ella le recuerda que le dio todos sus ahorros él le dice que no se puede comprar la sanación del señor y que morirá en su silla.
Los llama luego débiles y les dice que no podrán seguir su camino y asegura que el domingo de resurrección rebelará sus pecados en público y acabará con todos.
Jud le pregunta a Cy por qué los despellejó y confiesa que porque él se lo pidió.
Cuando se enteró que era su hijo lo abrazó por vez primera y le confesó que detestaba a sus feligreses y le contó que encontró la fortuna familiar escondida.
Cy le hizo ver el poder que tenía y que en Internet arrasa, por lo que si le da cuatro años le acabará haciendo presidente.
Pero primero debía quemar a ese rebaño para que en el futuro no los relacionaran con ellos.
Blanc recuerda que la fortuna sería ahora de Cy, pero este no sabe dónde está la fortuna, y cree que debe ser en un banco suizo, por lo que está buscando esa cuenta.
Cree que la clave está en la frase de que la manzana de Eva volvería al árbol.
Antes de marcharse, Vera le pide que retire sus cosas de su casa.
Él les pide ayuda para poder recuperar ese dinero.
Cuando se quedan solos buscan en la "manzana de Eva", la pieza que le mostró Martha que deshacen para tratar de encontrar algo, aunque sin resultados.
Jud se dispone a archivar la factura de apertura de la cripta, y se fija en que se encargó el miércoles santo, dos días antes de la muerte de Wicks y se preguntan quién hizo el encargo.
Llama a Construcciones Steel Whells, donde le atiende Louise, la secretaria, y que fue quien tramitó el encargo, aunque le dice que lo hizo James y no está allí.
Ella aprovecha la llamada para pedirle que rece por ella porque su madre está enferma en cuidados paliativos y no quiere hablarle.
Jud, que tiene mucha prisa se da cuenta de que lo importante de su cargo es eso y debe tratar de consolarla y habla con ella durante un buen rato, pues ella le dice que se siente sola, y él le dice que no lo está y reza con ella.
Cuando sale, tras la conversación le dice a Blanc que lo deja. Que ha tenido una revelación divina y que Dios lo quiere aunque sea culpable de una muerte.
Dice que su función no es encontrar a los culpables, sino llevarlos ante Jesús y guiarlos y recuerda que Wicks nunca hablaba de Jesucristo, sino de él mismo.
Llega tras ello Geraldine con la intención de detener a Duplecinty.
Leyó el libro en que se describía cómo resolver un asesinato en una habitación cerrada y le recuerda a Blanc que no les dijo la cuarta forma, y al hacerlo llegó a la conclusión de que fue Jud quien apuñaló a Wicks, pues le dio tiempo desde que entró en el cuartito donde este estaba hasta que apareció el primer feligrés a hacerlo
Jud camina en ese momento entre los árboles del bosque en plena tormenta hacia la cripta, frente a la casa de Sam, que está allí con una linterna.
Ve entonces cómo la puerta de la cripta cae al ser empujada desde dentro y se rompe, y ve que Sam ilumina y que sale Wicks y se va con Sam.
Corre tras ellos, pero se resbala debido al barro y se cae. Y Cuando se levanta, ve cómo un puño lo golpea.
Cuando despierta ve entrecortada la figura de Wicks. Tiene un puñal en la mano y se lanza hacia él, aunque era solo una pesadilla.
Escucha que lo llama Blanc y sale corriendo.
Blanc y Geraldine descubren que junto a él estaba tirado en el suelo Samson, con una hoz clavada en el pecho y muerto.
Regresan a la cripta y observan que el ataúd de Wicks está vacío pese a que fue declarado muerto y vieron su cadáver en el forense.
Aparece entonces Martha, que da alabanzas a Dios por la resurrección, pero cuando escucha que murió Sam y ve su cadáver llora desesperada y deben llevársela.
Grita que él ha regresado y trae la venganza y la muerte al asesino, Jud.
Este, que huye por el bosque, recibe la llamada de Louise que le dice que el encargo de la carretilla la hizo el propio Wicks.
Ve entonces a Wicks frente a él, aunque se da cuenta de que es solo una alucinación.
La noticia de la resurrección corre entre todos los afectados, ya que Martha llama a Ross y este a los demás.
Nat es el único que no coge el teléfono y recibe en su casa a alguien a quien dice que la misión está cumplida.
Como en el recinto había una cámara con sensor de movimiento la policía observa la salida de Wicks de la cripta y su reunión con Sam. Ven también la llegada de Jud.
Las huellas de la herramienta con que mataron a Sam son también de Jud.
Este se presenta en comisaría, aunque lo ve Blanc antes que ningún otro policía y se lo lleva hasta su coche, y cuando le dice que va a entregarse, Blanc le dice que no.
Le pide que lo lleve a casa del doctor Nat.
Todos los demás se arremolinan entorno a la cripta deseosos de ver el milagro.
Cuando llegan a casa de Nat ven signos de violencia y, al ver la puerta del sótano abierta bajan al mismo, donde perciben un olor nauseabundo.
Ven que está allí Wicks, muerto sobre un recipiente lleno de un líquido corrosivo en que tiene metidos sus brazos.
Cuando vacían el recipiente ven dentro un esqueleto, y por el anillo reconocen a Nat, al que, aparentemente, Wicks trataba de ahogar, por lo que Blanc llama a Geraldine.
Pero Jud está decidido a entregarse y regresa a la iglesia y pide que avisen a Geraldine.
Esta se presenta allí para proceder a su detención.
Vuelve a recordar que mató a un hombre en un ring, llevado por el odio, y ese mismo sentimiento resurgió en él la noche anterior…
No llega a confesar. Blanc hace sonar el órgano de la iglesia tan fuerte que los sorprende a todos y luego sube al púlpito y grita para impedir que Jud hable.
Les dice que Wicks no estaba muerto. Que tomó un sedante muy potente, el Pentobarbital, que él encontró en el maletín de Nat, y que estaba en su petaca, y que, por ello, cayó al suelo.
Jud vio el cuerpo y la sangre y pensó que estaba muerto, pues vio el puñal en la espalda.
Blanc le dice que vio la cabeza del diablo, pero en el pub había una segunda lámpara idéntica a la que él rompió y tampoco estaba la cabeza.
Cuando la vieron era roja, igual que la vestimenta del sacerdote y que el hilo que encontraron en el cuartito, porque esa cabeza estuvo allí cosida a la casulla, cargada con un pequeño depósito de sangre detonado con un mando a distancia.
Entró tras ello Nat, que aprovechó la distracción de los gritos de Marta para cambiar la cabeza del diablo por un puñal real que clavó al sacerdote.
Pero no pudo retirar la petaca con restos de sedante que cogió el padre Jud.
Había un mito con Wicks, que trataba de simular su resurrección como un símbolo.
Y cuando todos esperan su explicación, Blanc les dice que ha tenido una revelación y no puede resolver ese caso.
Cy habla ante los medios publicitando su página, donde dice contará todo, y Ross llama para decir que está a punto de finalizar su libro que será una bomba.
Dentro, Blanc le dice a Geraldine que le ha inspirado Jud, y su generosidad hacia los culpables que no la merecían.
Entra Martha, que le dice a Blanc que ha sabido la verdad y se hizo el tonto para que fuera ella quien confesara por voluntad propia.
Se arrodilla ante Jud y se confiesa pese a que están allí Blanc y Geraldine.
Dice que todo comenzó con una mentira.
Vio cómo Prentice tomaba su última comunión.
Prentice le había mostrado cómo su fortuna estaba concentrada en una joya, que llamaba la manzana de Eva y dice que no volverá a caer en manos malvadas y se traga la joya y muere tras ello, por lo que se la llevó a la tumba.
Martha juró que se llevaría el secreto a la tumba.
Pero Grace había descubierto que él había comprado el diamante.
Blanc cree que fue al ver la caja de Fabergé hecha de encargo que llamaban la manzana de Eva, y que ya de por sí valía unos 20.000 dólares.
Pero no sabía dónde la había escondido y no profanó la iglesia por furia, sino buscando la joya, lo que era su única salida.
Martha le dijo entonces que ella sabía dónde la escondió y nunca la encontraría, y por ello Grace la golpeó., pese a lo que ella guardó el secreto de la manzana de Eva durante 60 años, hasta que se confesó con Wicks y le contó el secreto.
En la reunión del grupo de feligreses se dio cuenta de que Wicks pensaba en acoger a Cy y empezó a sospechar y llamó a la constructora, donde le informaron, que, como sospechaba, Wicks había encargado la maquinaria para abrir la cripta y robar el diamante.
Había fallado a Prentice, y después de años sirviendo a la iglesia había fallado a no ser que se hiciera ella antes con la joya y se librara de ella para siempre.
Haría además resucitar a Wicks como si fuera un milagro.
Necesitó para crear ese milagro a un hombre débil que acataría sus reglas, Nat, que además tenía acceso a tranquilizantes.
Él le proporcionó la bebida y todo salió según lo previsto, aunque no tuvo en cuenta que eso afectaría a Samson, que fue el encargado de hacer los ataúdes y a quien enterraron.
Pensaba que iba a ser todo muy sencillo.
Samson recuperó la joya cuando Nat dio la señal. Luego simuló la resurrección de Wicks, y todo fue captado, tal como esperaban, por la cámara.
Fuera no era Sam, sino Nat, quien lo esperaba, y era el encargado de llevarse a Wicks y deshacerse de su cadáver en el líquido que tenía.
No esperaban que Jud estuviera allí.
Al ver el cadáver de Sam fue a visitar a Nat, que es con quien habló y que debía deshacerse del cadáver de Wicks.
Fue a ella a quien le dijo que la misión estaba cumplida y le mostró la joya.
Le dijo luego que todo había salido como planearon. Fue luego cuando le contó que había estado en la cripta y que sabía que mentía, y entonces él le contó la verdad.
Apareció Jud y, para evitar que los viera, Sam lo golpe y lo dejó sin sentido.
Martha reconoce que subestimó la tentación de la manzana de Eva. Y al recibir la joya, Nat, que debía destruirla o arrojarla al mar.
Pero él se vio tentado y lo único que se interponía entre él y la joya eran Sam y Martha.
Vio que podría incriminar a Jud, que tenía un pasado violento, y quitar los obstáculos.
Acabó con Sam, con su propia hoz.
Solo le quedaba un obstáculo, ella. Le había envenenado el café con una dosis letal de pentobarbital que no tenía remedio una vez ingerido.
Le pidió que lo entendiera por qué lo hacía. Pensó que el dinero volvería a atraer a su ex mujer y ella le dijo que lo entendía.
Un poco antes dejó caer la joya y él corrió a buscarla, momento que ella aprovechó para intercambiar los cafés.
Y de pronto él comienza a notar el entumecimiento de los labios y se dio cuenta de todo.
Lo tiró todo mientras trataba de huir y por eso encontraron la casa destrozada.
Lo lanzó al sótano, lo metió en la bañera y echó el líquido y colocó a Wicks como el asesino.
Reconoce que eso lo hizo con odio en su corazón y que mintió y mató y, de pronto cae.
Blanc les dice que tomó Pentobarbital. Que lo comprendió tras ver sus labios.
Ella pide perdón a Jud por todo lo que ha tenido que aguantar y pide perdón por Wicks, Nat y Samson, y él le indica que debe olvidar también su odio hacia Grace para salvarse y logra que lo haga, tras lo que le dice a Jud que se le da muy bien, y él le da la absolución antes de su muerte y cae el diamante de su mano, aunque solo lo ven Blanc y Jud, y Blanc se marcha y lo deja solo ante la tentación.
La joya no apareció y la iglesia cerró durante un tiempo. Y los fieles se dispersaron.
Un año después
Ross publicó su libro sobre Wicks, pero todos sus fans eran solo fascistas.
Algunas, como Vera, iniciaron una nueva vida para buscar un camino propio.
Simone tuvo su propio milagro. No se curó, pero encontró fuerzas para levantarse cada día y seguir tocando a pesar el dolor.
Y le dice a Cy que espera también lo mejor para él. Que encuentre lo que busca, y este se revuelve furioso y le pregunta dónde está la joya.
Lo acompaña el obispo Langstrom que les dice a él y a su abogado que ya les permitieron que buscaran en la iglesia y no encontraron nada. Le dicen que está también Blanc, que estaba presente en la muerte y niega cualquier irregularidad.
Cy le asegura que auditarán cada movimiento. Y cualquier donación, o la reparación del tejado o usa un vino mejor, estarán vigilando.
Él le dice que su verdadera herencia está en Cristo.
Sabe que cuando abra la iglesia será muy popular, y no en el buen sentido.
El obispo dice que pese a que explicaron todo, los fanáticos de Wicks siguen bombardeando el Facebook de la iglesia.
Pese a todo, Jud está deseando que vaya la gente.
Blanc se marcha también y lo abraza.
Jud talla con sus propias manos la figura de Cristo que vuelve a colgar de la pared, y en cuyo pecho brilla el diamante.