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Sangre fácil
Sangre fácil

Blood Simple (1983) * USA (Original) (1998) * (Director's cut)

          También conocida como:
                    - "Simplemente sangre" (Hispanoamérica)

Duración: 99 min.

Música: Carter Burwell

Fotografía: Barry Sonnenfeld

Guion: Joel Coen, Ethan Coen

Dirección: Joel Coen

Intérpretes: John Getz (Ray), Frances McDormand (Abby Marty), Dan Hedaya (Julian Marty), M. Emmet Walsh (Loren Visser), Samm-Art Williams (Meurice), Deborah Neumann (Debra), Raquel Gavia (Casera), Van Brooks (Hombre de Lubbock), Señor Marco (Mr. Garcia).

El detective Loren Visser señala que el mundo está lleno de quejicas, pero no hay nada garantizado. Siempre hay algo que puede salir mal, y en Texas debes valerte por ti mismo.

Ray y Abby viajan bajo una persistente lluvia en el coche.

Ella recuerda que Julian, su marido, le regaló un 38 en su primer aniversario, aunque asegura que lo dejaría antes de dispararle.

Le dice a Ray que no entiende cómo él puede aguantarlo, a lo que este le responde que él es solo un empleado y no está casado con él.

Ella le asegura que algo falla en él y que quizá esté enfermo mentalmente.

Ray le confiesa que ella le gusta y que siempre le gustó, tras lo que le pregunta qué va a hacer en Huston, diciendo ella que tiene algo que resolver.

Le pregunta por qué se ofreció a llevarla pese al mal tiempo, volviendo él a decirle que porque le gusta.

De pronto, ella le pide que pare el coche, viendo cuando lo hace, de golpe, que otro coche que iba detrás se para también, aunque después de unos segundos los adelanta y continúa.

Abby le dice que piensa que quizá se equivocó y le pregunta cuál era la última señal que vieron, indicando él que el anuncio de un motel.

Ella le pregunta si lo que le dijo antes era de verdad o solo un piropo, insistiendo él en que le gusta mucho, aunque cree que no tiene sentido comenzar en ese momento.

Le pregunta luego a ella qué quiere hacer, preguntándole ella qué quiere hacer él.

Acaban yendo al motel y haciendo el amor apasionadamente.

Les despierta el teléfono por la mañana, preguntándole a Ray una voz al otro lado si lo está pasando bien, tras lo que le cuelga, contándole Ray a Abby que era su marido.

Julian Marty, el marido, recibe al detective Visser, que le entrega un sobre con las fotografías de Ray y Abby en la cama, preguntándole Marty qué necesidad había de hacer esas fotografías, pues ya sabía que estaban allí.

Visser le cuenta que estuvieron haciendo el amor toda la noche. Que descansaban de vez en cuando y volvían a empezar.

Le dice luego que no son tan malas noticias, pues no era negro como él suponía.

Mientras se enciende un cigarrillo con un mechero, donde figura grabado en grande su nombre, "Loren", y en el lateral Loren en grande y en el lateral "Man of the year", Marty le lanza despectivamente un sobre con el dinero de sus honorarios al suelo.

Esa noche, Marty le pregunta a Meurice, uno de los barman, por Ray, diciéndole aquel que es su noche libre, pidiéndole Marty que si vuelve no le diga que está allí.

Al saberse descubiertos, Abby regresa a su casa y recoge el revólver que le regaló el propio Julian, y varias balas, tras lo que le pide a Ray que la lleve a un motel, diciéndole él que puede quedarse en su casa.

Una vez en esta le pide que no regrese al bar, pues no es buena idea, pese a lo cual Ray decide ir.

Habla con Marty y le pregunta si va a despedirlo, aunque le recuerda que le debe dos semanas de sueldo, diciéndole Marty que ella es un polvo caro y que le pagará si le cuenta con quién más se está acostando y le dice que los hizo seguir porque sabía que se acostaba con alguien

Le advierte luego que si vuelve por su casa le pegará un tiro.

Le dice luego a Meurice que no quiere que Ray vuelva al bar, pues no le quiere cerca de su dinero, intentando seducir a Debra, una joven que está en la barra y afirma ser amiga de Meurice para evitar sus torpes insinuaciones.

Llama luego a casa de Ray, donde Abby coge el teléfono, y aunque no dice nada ella intuye que era Marty.

Cuando regresa Ray, Abby le dice que se marchará al día siguiente y desaparecerá de su vida si lo desea, ofreciéndole él que elija entre la cama o el sofá.

Ella decide dormir en el sofá, ignorando su oferta de acostarse con él, aunque horas después se levanta y vuelve a acostarse con Ray.

Cuando Abby se levanta por la mañana, se sorprende al ver dentro de la casa a Ópalo, el perro de Marty, pero no le da tiempo a reaccionar, pues es de inmediato sorprendida por este que le tapa la boca para que no pueda gritar y la retiene.

Abby trata inútilmente de alcanzar su bolso para coger el revolver, pero no lo consigue.

Julian la saca afuera, aunque ella consigue morderle y así librarse por un momento, y cuando él la va a golpear es ella la que le sorprende esta vez y se deshace de él dándole una fortísima patada en los genitales que le hace doblarse e incluso vomitar.

Sale entonces Ray a medio vestir y con un arma, decidiendo Marty subir a su coche y marcharse mientras ve cómo ella se abraza a Ray.

Al día siguiente Marty aparece con un dedo entablillado, lo que le hace objeto de diversas burlas.

Vuelve a verse con Visser, esta vez en un descampado, y le dice que tiene otro trabajo para él, a lo que el detective le responde que si paga bien y es legal, está de acuerdo, para, inmediatamente después decirle que si paga bien lo hará.

Adivina que quiere que mate a su mujer y al amante, ofreciéndole él 10.000 dólares por el trabajo.

Visser le dice que debe cometer varios asesinatos y confiar en que él no cometa ninguna estupidez, por lo que le pide que vaya a pescar a Corpus Christi y que se deje ver, y que él le avisará cuando todo haya finalizado.

Marty le dice que debe ocuparse de que no encuentren los cuerpos, para lo que le indica que puede deshacerse de ellos quemándolos en el incinerador que hay tras su casa.

Abby acude a ver un apartamento, al que espera mudarse, tras lo que se acerca al pub de su marido, donde le pide ayuda a Meurice para que vigile a Marty y a Ray y evite que pase algo malo, aunque Meurice le dice que no debe preocuparse, pues Marty se fue a Corpus Christy.

Pero esa noche ella se despierta y le dice a Ray que está en casa, pues escuchó algo, aunque piensa luego que de haber sido él no lo habrían escuchado, pues es muy cauteloso, quejándose de lo poco hablador que es Marty, algo en que le recuerda a Ray, con la diferencia de que Marty solo habla para decir cosas desagradables.

Ignora que el ruido lo provocó el propietario del viejo Beetle aparcado fuera, Visser, que consigue abrir la puerta de la casa de Ray y colarse dentro.

Coge luego el arma de Abby de su bolso, comprobando que tiene tres balas, avanzando luego con ella hacia el dormitorio.

Al día siguiente llama desde una cabina a Marty y le pregunta si pescó algo, tras lo que le dice que está hecho y que le debe dinero.

Acude al bar a verlo, entregándole un sobre con fotografías de la pareja muerta, en la cama y le dice que se ocupó de los cuerpos, pero que cuanto menos sepa será mejor.

Marty, impresionado al ver a su mujer muerta, va a vomitar, diciéndole el detective que se quedará con las fotos.

Cuando sale del baño, con el sobre en la mano, Visser le pregunta si alguien sabe que lo contrató, diciendo él que no, y que deben confiar el uno en el otro, viéndole sacar el dinero de su caja de seguridad, donde guarda algo.

Visser le pregunta cómo consiguió el dinero, diciendo que hizo una llamada, pero que cuanto menos sepa, mejor.

El detective le dice que un asesinato así es muy arriesgado y que no fue fácil.

Marty le pide que lo cuente y se marche, diciéndole el detective que confía en él, aunque en ese momento saca el revólver de Abby de su bolsillo y le dispara en el pecho.

Tira luego el arma antes de coger el dinero, aunque sin percatarse de que se deja el mechero debajo de los peces que Marty consiguió pescar.

Dispuesto a conseguir el dinero que le debe su jefe, Ray va al Neon Boots, aunque en la caja solo quedan unas monedas de escaso valor, por lo que, al ver luz en el despacho de su jefe va hasta el mismo, encontrando a Marty sentado, aunque sin responderle, observando el disparo cuando se acerca y lo ve de frente.

Mientras avanza se dispara accidentalmente de nuevo el revólver de Abby, estando a punto él también de ser alcanzado.

Busca el arma, observando que es la de Abby, por lo que decide actuar, aunque justo en ese momento escucha que llega Meurice, por lo que apaga la luz y cierra, oyendo cómo su compañero, que fue con una chica al bar pone música para ella.

Comienza a limpiar las manchas de sangre con una camisa y luego con una toalla, y, tras colocar el arma en el bolsillo de su jefe, lo saca hasta su coche.

Se fija entonces en el incinerador y tira la toalla y la camisa al mismo.

Sale luego con el coche hasta el campo, parando asustado al escuchar que se mueve, por lo que sale del coche y se aleja, para un momento después regresar, viendo que Marty consiguió bajarse del coche y se arrastra por la carretera.

Saca tras ello del maletero la pala con que pensaba enterrarlo, aunque al ver que viene otro vehículo en dirección contraria cambia de opinión y vuelve a meter a Marty en el coche, vomitándole este encima sangre al hacerlo.

Entra con el coche hasta un campo donde cava un hoyo hasta el que luego arrastra a Marty, al que comienza a enterrar vivo.

Marty encuentra entonces la pistola de su mujer en su bolsillo y le dispara varias veces, pero sin éxito, pues carecía de balas, por lo que Ray se la quita y sigue enterrándolo y golpea luego la tierra con la pala.

Cuando comienza a amanecer, y de regreso, Ray para en una gasolinera y llama a Abby desde una cabina, diciéndole que la quiere.

Cuando llega a su casa más tarde la encuentra durmiendo aún, algo que le extraña que pueda hacer después de asesinar a su marido, algo que él no pudo hacer.

Entretanto, Visser quema las fotos de los supuestamente asesinados, dándose cuenta solo en ese momento de que le falta una de las fotos, la que Marty escondió en su caja fuerte, habiendo en su lugar un cartel donde se ruega a los empleados que se laven las manos.

Va a encenderse un cigarrillo, dándose cuenta entonces de que no lleva su mechero.

Ray le dice a Abby que se ocupó de todo. Que fue al bar y que no lo vio nadie y que lo limpió todo, tras lo que le advierte que deben inventar algo.

Abby, que no entiende su charla, le escucha decir que no debe apuntar a nadie si no piensa matarlo y que si dispara debe asegurarse que está muerto.

Ella, que no entiende nada, le pregunta qué pretende decirle, asegurándole que no ha hecho nada raro. No entiende que la despertara a las 5 de la mañana para decirle cosas bonitas y ahora le diga que no debe asustarse, pero sin explicarle de que, diciéndole que si ha discutido con Marty no le importa.

Suena entonces el teléfono, pero vuelven a colgar, diciendo ella que es Marty, ante lo que Ray ríe nerviosamente y le dice que puede llamar a quienquiera que fuera, que él saldrá de su vida, tras lo que le dice, antes de salir, que se dejó su arma allí, y se la deja en una mesita mientras se marcha.

Meurice escucha un mensaje de Marty diciéndole que falta mucho dinero en la caja y que quiere hablar con él y con Ray.

Meurice va a verlo, viendo cómo Ray está en ese momento cubriendo el asiento trasero de su coche con una toalla para ocultar la sangre de Marty.

Meurice le acusa de haber robado la caja, pues solo ellos dos y Marty conocen la combinación y le aconseja que devuelva el dinero y se vaya de la ciudad.

El detective regresa al pub y ve que no está el cadáver, no consiguiendo ver el mechero, que sigue bajo el pescado, por lo que trata de abrir la caja.

Llega entonces Abby, que ve que rompieron el cristal de la puerta para entrar y que el suelo está lleno de papeles, encontrando también encima de la caja el martillo con el que el detective, que debe esconderse, intentaba abrir la caja.

Se queda de nuevo dormida y cuando se levanta y mientras se lava en el baño escucha ruido de alguien que entra, encontrando al salir a Marty sentado en la cama y le dice que le quiere. Ella le dice también que le quiere, diciéndole él que solo lo dice porque tiene miedo, tras lo que le dice que se dejó el arma, lanzándole su polvera y le dice que la matará también a ella.

Entonces él cae de rodillas y vomita sangre.

Ella se despierta y regresa a casa de Ray, viendo que lo tiene todo embalado y que tiene sus cosas en el maletero del coche, preguntándole ella si se va, diciendo él que si no es lo que quiere y le pregunta si va con él, a lo que le responde que antes quiere saber qué pasó.

Ella le dice que piensa que entró a buscar el dinero y se peleó con Marty, aunque por la actitud de él ve que no es así, por lo que piensa que debió ser un ladrón, preguntando él si con su arma, diciéndole escéptico que nadie se coló.

Le dice que se ha sentido mal los últimos días, asegurando que no puede dormir ni comer y le confiesa que estaba vivo cuando le enterró.

Preocupada, Abby va a ver a Meurice para decirle que cree que Marty está muerto, aunque él le dice que no es posible, pues le llamó, y dice que irá a buscarlo, pues no está muerto, y le pide que se relaje y se quede allí descansando, y le pide que se aleje de Ray, pues se volvió loco.

Este acude al pub, donde encuentra todo revuelto y ve el intento de caja forzada, por lo que la abre y ve en ella la fotos que escondió Marty, observando que se trata de él y de Abby simulando su muerte, dejándola allí junto a los peces que ocultan el mechero.

Al subir a su coche ve aparcado el coche del detective y a este dentro, observando que le sigue cuando va a la nueva casa de Abby.

Allí observa desde el ventanal, llegando entonces Abby, que no sabiendo que él está allí enciende la luz, pidiéndole él que la apague.

Gracias a que le obedece, evita el disparo de Visser, que le apuntaba desde fuera.

Ray le dice que les vigilan, aunque ella no le cree, y, temiendo que desee hacerle algo vuelve a encenderla, diciéndole que si le hace algo, los vecinos lo escucharán.

Él le dice que hablaba en serio cuando la llamó a las 5 de la mañana, diciéndole Abby que ella que también lo quiere.

Él empieza a acercarse a ella que muestra temor en su mirada, diciéndole él que está asustada, cuando, de pronto un disparo atraviesa a Ray.

Se queda aterrada, no sabiendo cómo reaccionar, apuntándole luego a ella, que en el último momento salta, logrando así salvar su vida.

Los grandes ventanales le impiden esconderse bien, por lo que decide lanzar un zapato contra la bombilla y evitar así que la vean.

Escucha luego pasos de alguien que se acerca y entra en la casa, rebuscando en los bolsillos de Ray tratando de encontrar su mechero.

Abby corre hacia el baño tratando de escapar por la ventana.

Entra tras ello Visser en el baño para buscarla, y al no verla adivina que debió escapar por la ventana hacia el cuarto de al lado, ya que no pudo saltar debido a la altura, por lo que saca su mano por la ventana y tantea viendo que está pegada a la de al lado, por lo que sube el cristal tratando de dejarlo así para pasar.

Pero entonces ella baja el cristal y una vez le inmoviliza la mano le clava un cuchillo en la misma.

Visser dispara repetidamente contra la pared y logra gracias a ello pasar su mano a través de la pared y quitarse el cuchillo de la otra.

Abby, sabiendo que pronto entrará a por ella, coge su revólver y se sienta en el suelo para esperarlo, disparando a través de la puerta cuando va a entrar, alcanzándolo, tras lo que dice "No te tengo miedo, Marty", riendo él al darse cuenta de la confusión y diciéndole "bien, señora, si lo veo le daré el mensaje", tras lo que muere.

Calificación: 3
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