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Si yo fuera rico
Si yo fuera rico

España (2019) *

Duración: 98 min.

Música: Vanessa Garde

Fotografía: Aitor Mantxola

Guion: Álvaro Fernández Armero, Ángela Armero, Tom Fernández (Sobre una historia de Michel Munz y Gerard Bitton)

Dirección: Álvaro Fernández Armero

Intérpretes: Álex García (Santi), Alexandra Jiménez (Maite), Jordi Sánchez (Damián), Adrián Lastra (Marcos), Diego Martín (Mario), Paula Echevarría (Lorena), Franky Martín (Pedro), Antonio Resines (Miguel), Isabel Ordaz (Laura), Gorka Lasaosa (Hawai), Bárbara Santa-Cruz (Begoña), María de Nati (Tania).

Santi se despierta en su furgoneta, recordándole una agente que está prohibido aparcar allí, aunque él dice ser trabajador del puerto, aunque, como carece de acreditación, recibe una multa, que guarda junto a otras que tiene acumuladas.

En realidad sí va a trabajar. Va a limpiar el yate de un millonario que le regaña por llegar tarde y que no volverá a contar con sus servicios desde ese día, pidiéndole antes de pagarle que vacíe los depósitos de sus servicios, riendo al ver cómo vomita.

Tras quedarse sin gasolina en medio de la carretera, y mientras va andando a buscar una garrafa, un flamante Mercedes azul le salpica y le llena de barro.

En la gasolinera le echa una mano su amigo Pedro, que le advierte que no puede seguir dándole gasolina, pues su jefe empieza a sospechar.

Pero también le cuenta que esa noche será la fiesta de antiguos alumnos, a la que va hasta el "Mantecas" tras regresar de Estados Unidos.

Antes debe acudir a una cita de su abogado con Maite, donde negocian el reparto de sus bienes, aunque realmente lo único que tienen es la furgoneta de Santi.

El abogado les aconseja seguir compartiendo la casa pese a lo duro que se le hace a ella estar así dos o tres meses más, pese a lo cual acepta que viva con ella hasta que él encuentre trabajo.

Cuando se marcha, escucha a una lotera que los vio que le dice que la chica ya no va a volver y le pregunta si le deja porque es marica, y le anima a echar al Superbote.

Él le pregunta cuántas posibilidades tiene de que le toque, diciéndole la mujer que las mismas de que la chica vuelva con él, pese a lo cual decide comprarlo.

Por la noche acude a la fiesta de ex alumnos del Jovellanos del 97-98, donde se encuentra con Marcos, su mejor amigo, que le dice que Maite está muy guapa, diciéndole que como amigo, si está con otro debe contárselo.

Llega luego Pedro, su otro amigo, que pese a sus kilos de más se cree irresistible y que todos la miran, y está convencido de que se parece a Mario Casas.

Observa entonces a Maite con otro tipo, por lo que se dirige hacia ellos, viendo como el hombre que estaba con ella lo saluda, aunque no le reconoce, pese a que le dice que pasaron media vida juntos en la misma clase, concluyendo él que debía estar sentado detrás del Mantecas y por eso no le veía, tras lo que empieza a imitar a su compañero mientras ríe, hasta que acaba por darse cuenta de que está hablando con él.

Llega entonces Maite que le dice que Mario es su nuevo jefe del súper, diciéndole su amiga Lorena, la mujer de Marcos, que tiene suerte, pues justo cuando se va a separar aparece un chico guapo, majo y forrado.

Pero ella reconoce que le cuesta olvidar sus 9 años con Santi y que no se lo ha contado aun a sus padres.

Ya en casa, él tira la cajetilla, con el boleto que compró, a la papelera.

Le despierta Maite, que tras recoger su basura, le dice que tiene una buena noticia para él. Le dice que Mario quiere entrevistarle.

Él le pregunta si se lo dijo antes o después de acostarse con él, pues tiene cara de eyaculador precoz y durante el acto no le dio tiempo.

Ella le dice que fue antes, porque durante el acto lo único que hace con Mario es gemir.

Escucha en la radio que todo Gijón se pregunta quién es el afortunado al que tocó el Superbote de 25 millones, y a la lotera que lo vendió que cree que podría haber sido un gay muy simpático.

Sale de la ducha, aun con la espuma y corre en batín hasta el cubo de la basura, acabando por caer dentro, viéndolo unos vecinos buscando en la basura y tomándolo por un sintecho, aunque consigue encontrar el boleto, tras lo que grita y baila.

Llama a Maite para contárselo, dejándole un mensaje en el contestador, y yendo al supermercado, donde la ve en el Mercedes azul de Mario, pensando al verlos que se están besando, aunque en realidad solo están hablando, aunque él si trataba de hacerlo.

Va hasta el banco con el boleto en la mano, fijándose de inmediato una cajera en él, que trata de disimular, aunque para ese momento ya el director de la sucursal y todos los trabajadores van tras él, que no quiere ser objeto de atención y se marcha.

Pero mientras conduce, y de la parte de atrás de la furgoneta surge Damián Palacios, el director del banco, que logró subirse y que le dice que el 80% d ellos ganadores de la lotería pierde su dinero en pocos años porque no lo confían a profesionales que les pueden ayudar a doblar o triplicar su fortuna.

Begoña, la agente que le multó en el puerto y que lo vio salir de una zona prohibida lo sigue en su moto y lo obliga a parar y lo llama hippie, saliendo entonces Damián en su defensa para exigirle respeto, pues el hippie tiene un nombre - que debe preguntarle, pues él mismo lo ignora - y que está en una situación delicada de incógnito, diciéndole al oído que es el señor al que le tocó la lotería, dejándola impresionada.

Lo lleva a una marisquería, donde no sabe cómo comer, y trata de explicarle el mejor modo de invertir su dinero.

Él le cuenta que se está separando y que está casado en gananciales, explicándole Damián que tendrá que darle la mitad a Maite a no ser que le oculte el dinero hasta que el divorcio sea oficial.

Pero él dice que no podría mentirle a Maite y que si lo hiciera, sus amigos se lo contarían.

Damián le recomienda entonces que no se lo cuente tampoco a sus amigos, pues perderá dinero y amigos.

Y justo cuando están saliendo del lujoso restaurante ve que llegan Mario y Maite, por lo que le coge la gorra al aparcacoches y simula estar haciendo una sustitución a un amigo.

Celoso, coge luego un gran macetero que deja caer sobre el capó del coche y le rompe los limpiaparabrisas y se lo raya y le pincha las ruedas, viendo entonces cómo los mira un matrimonio, dándose cuenta solo entonces de que se ha equivocado de coche.

Acude a la entrevista en el supermercado, observando que Mario tiene fotografías suyas surfeando y una entrevista enmarcada al asturiano que triunfó en Estados Unidos en negocios partiendo de comienzos humildes.

En la entrevista, Mario le pregunta cuántos idiomas habla, diciendo él que cuatro, castellano, bable, inglés alto y un poco de italiano.

Le pide luego que le hable de sus "skills", aclarándole que le habla de habilidades.

Le dice que si no se lo va a tomar en serio tiene cosas para hacer, recordándole él que no todos tienen un padre forrado para pagarle masters en el extranjero, diciéndole Mario que tuvo espíritu de sacrificio para pasar 10 años en el extranjero y mucha fuerza de voluntad para trabajar 16 horas diarias.

Entra entonces Maite, a la que Mario le habla en inglés, aunque ella se limita a responder "yes", diciendo Mario que le buscará un puesto acorde a sus capacidades.

Le coloca de reponedor, viendo emocionada a la compañera que le instruye, soñando en llegar en dos años a cajera y cobrar 800 Euros.

Con su recién adquirida fortuna se compra elegantes trajes y luego un reloj del que hay solo 286 unidades de 50.000 Euros cada una y unas zapatillas de lujo.

Se va cargado de cosas, cuando de pronto ve enfrente a Marcos con su mujer y sus hijos y se oculta en una joyería, convenciendo a la dependienta para que les diga que hay una avería y no pueden entrar, debiendo comprarle a cambio unos pendientes.

Poco a poco llena el garaje de cosas de lujo.

Luego en casa coloca un tinto de lujo en una botella de vino peleón y cambia el bonito de buena marca a una lata de marca blanca.

Lo mismo hace con el jamón y luego, feliz, baila, hasta que llega Maite y debe quitarse la ropa de lujo a toda velocidad y quedarse desnudo, diciéndole que tenía calor.

Ella lamenta que le dieran un trabajo de reponedor, aunque le dice que pude quedarse allí entretanto.

Para ocultar su reloj esconde su mano entre los cojines del sofá, y para cuando ella trata de ver que oculta consiguió quitárselo, pensando ella que ocultaba una china.

Él se lanza sobre ella para cortar la situación, diciéndole ella que si quedándose en pelotas espera conquistarla, está muy equivocado.

Alquila una suite en el hotel Príncipe y una mesa en el restaurante mientras habla con Damián, que le dice que hay fantásticas oportunidades en la Bolsa de Tokio.

Mientras toma una cena de lujo sus amigos le piden que vaya a divertirse con ellos.

Él en restaurante no se encuentra en su elemento, ni entiende lo de decantar el vino, comiéndose como entrante una toallita comprimida, pero luego, en la suite disfruta de la enorme bañera de hidromasaje mientras toma champán y ríe feliz.

Va con sus amigos a surfear, recordándole estos que su vida es una mierda, ya que tiene un trabajo de mierda que le da el que se acuesta con su mujer.

Ven entonces a Mario, que también ha ido a practicar surf, viendo su gran habilidad mientras toman unas cervezas.

Van luego en el coche. fumando un porro. cuando los para Begoña, la agente, y él se oculta en el asiento al verla.

Marcos le dice que la hierba es de uso medicinal para sus ataques de pánico, haciéndoles ella salir del coche, viendo que alguien se oculta detrás, por lo que, asustada le obliga a salir a punta de pistola, para descubrir que es Santi, viendo sus amigos que le conoce y le pregunta cómo está, tras lo que le dice que entiende que lo están celebrando, y que un poco de hachís en esas circunstancias está incluso justificado, por lo que les permite marchar sin multarles.

Santi les dice a sus sorprendidos amigos que la policía es prima segunda y es bipolar.

Se despierta tarde en la suite, esperándole un chófer, aunque no puede ir con su ropa cara a trabajar, por lo que se la cambia al jardinero.

El coche para en la gasolinera de Pedro, al que le ve mirarle, dándose cuenta en que en realidad está mirándose a sí mismo, pues sus cristales tienen efecto espejo.

Mario le recrimina su retraso pese a que Maite le dice que lo envió ella a tramitar unos papeles.

Como le habló Mario de su falta de estilo, Santi hace venir de Australia a Aritz Aramburu, "el dios del surf", con el que empezará a tomar clases, viéndolos asombrado Mario surfeando muy bien y como dos buenos amigos.

Pero no le apetece ya la vida de siempre, que se conoce de memoria, con sus amigos.

Decide comprarse un yate, justamente uno de los más caros, el de Rómulo, que debe aceptar sus 400.000 Euros, pese a que pedía 600.000, obligándole además, antes de pagarle a que le vacíe los baños, como hacía él en el pasado.

Un día se topa por la calle con sus amigos, ocultando las ropas que llevaba con ropa de lujo en un contenedor, recriminándole ellos que ni les llame, observando que lleva un Armani, diciéndoles que trabaja como probador de trajes.

Mientras habla con ellos ve cómo el camión de la basura se lleva sus compras sin poder hacer nada, viendo a sus amigos molestos porque no les hace caso.

Una noche que regresa a su casa con dolor de tripa tras haber comido demasiado marisco, debe eructar muy fuerte al entrar, descubriendo tras hacerlo, que está allí la madre de Maite, pidiéndole esta que disimule y le lleve la corriente, besándolo como si aún fueran pareja.

Le dice entonces Laura, su suegra que hizo fabes y se acordó de lo que le gustan, diciendo él que por la noche sientan fatal, viendo que aparece Miguel, su suegro, con un plato de cachopos de segundo.

Cuando Miguel se sirve el vino que, le dicen, compran a 1'95 en el Super, queda encantado, asegurando que le recuerda al Gaudium, diciendo él que no puede ser, pues cada botella de Gaudium cuesta 104 Euros, diciéndole Maite a su padre que puede llevarse otra que tienen guardada pese a que Santi trata de evitarlo diciendo que lo necesitan para cocinar.

Él dice que está un poco descompuesto y le insisten en que se acabe las fabes, aunque tras probarlas debe salir corriendo al baño, escuchándole todos vomitar.

A la vuelta, su suegro se fija en su reloj, que él dice que es del chino y que le costó 10 Euros, dándole su suegro 20 Euros para que le compre uno, diciendo la madre que como le dio 20, le compre otro al primo Luis.

A la hora del cachopo no puede más, y entonces empieza a sonarle el móvil, que no quiere coger, porque, supuestamente se había dejado el teléfono, roto y sin batería, en casa y no quiere reconocer que tiene otro, acabando por contarles que Maite y él se están divorciando.

Se va tras ello al bar del hotel, contándole al camarero, con el que ya tiene confianza, que es millonario, avisando él a una bella muchacha que entra en ese momento y que se presenta como Cristina, a la que ya había visto alguna vez por allí y a la que trata de conquistar, advirtiéndole ella que no hace beso negro ni sado, ni lluvia dorada y si quiere un trío la tarifa es doble y la chica la pone ella, tras lo que le da una tarjeta.

Sale y ve a sus amigos en la sidrería El Globo, aunque pasa de largo.

Juega, ya de regreso a su habitación con un dron, llamando luego a Damián para decirle que tienen que poner en marcha un plan.

Al día siguiente Pedro se acicala frente al cristal de un coche de lujo, cuando se baja la ventanilla, diciéndole una bella muchacha que tiene un físico increíble.

Le cuenta luego a Marcos el encuentro y le dice que le ofreció protagonizar una campaña de publicidad para unas gafas de sol, a cambio de un millón.

Llega en ese momento Santi al bar donde hablan del asunto, viendo que no le saludan, aunque Pedro, deseoso de contar lo ocurrido le pide que se una a ellos y se lo narra, presumiendo de sus facciones únicas, algo, que Marcos dice, es obvio, no entendiendo Marcos que a Santi le parezca normal.

Marcos se pelea con sus hijos para tratar de dar de comer al pequeño, cuando llega su mujer diciendo que han recibido una herencia de la tía Dolores a la que ni conocían.

Mientras Santi juega al golf con Damián y hablan de cómo ha ayudado a sus amigos, ve que llega Mario, del que Damián le cuenta que estuvo unos días antes en el banco para pedir un préstamo para traspasar el negocio y despedir a todos los trabajadores.

Para que no lo descubra debe hacerse pasar por caddie de Damián, recordándole Mario al verlo que debía estar en el supermercado, diciendo él que tuvo que pluriemplearse.

En el supermercado ya hay rumores de la venta, pero Maite les dice que ha hablado con Mario y le dijo que eran solo rumores y ella se fía de él.

Ve entonces Santi a su suegro con el carrito lleno de cajas de vino del súper, diciéndole él que no se fíe, pues con la añada varía el sabor y le muestra contento su nuevo reloj y le dice que en el trabajo todos quieren uno.

Él le dice que no se pueden comprar más porque ya no quedan, pese a lo cual, Miguel le da 50 Euros para que le compre otros cuatro y 10 para él de propina como comisión.

Llega tras ello Mario, que le revela a Maite que vio a Santi trabajando como caddie en el campo de golf en plena jornada laboral y tiene suerte de que Maite se preocupe tanto por él, pues de lo contrario ya le habría despedido.

Maite se enfada. Le dice que se ha vuelto a equivocar con él y que ha sido incapaz de asumir ningún tipo de responsabilidad y le pide que se marche, porque está cansada de sentirse responsable de él y no quiere ser su madre.

Al salir ve que van a buscarle en un deportivo de lujo sus amigos, Marcos, Pedro y Hawái, explicándole que es obsequio de su tía Dolores.

Conducen a toda velocidad por las carreteras asturianas, yendo Santi asustado, diciendo Marcos que no le gusta su coche, diciendo él que sí le gusta, pero pensó que iba a comprarse algo con un poco más de cabeza, como un monovolumen, que es lo que necesita, a lo que Marcos le responde que eso sería asumir que su vida se acabó y le pregunta qué le importa a él en qué se gasta su dinero, diciendo él que le importa.

Pedro le dice que entiende que esté enfadado, pues tiene un trabajo basura y le pagan una miseria y ha visto que su mejor amigo se compra un supercoche.

Le pide tras ello a Marcos que pare y le dice que ese coche se compró con su dinero.

Marcos no le hacen caso y arranca de nuevo, pero no lo domina y sale a toda velocidad hacia el acantilado, haciendo que el coche se precipite en el mar, mientras Santi grita que él es el del Súperbote.

Gritan en el agua entre atribulados por la pérdida del coche y excitados por la noticia de que su amigo es millonario, por lo que lo jalean, yendo a celebrarlo a una discoteca.

En casa, Maite disfruta del estupendo paté y del jamón, diciendo ella que se nota que desde que está Mario en el súper el producto es mejor.

Ve que ella se marcha con Mario, llamando él a Cristina, que le pide 3.000 Euros.

Maite se acuesta con Mario, que es demasiado brusco con él, y Santi con Cristina, pero no consigue excitarse.

Llega luego a casa justo después que él, que ve cómo se besan para despedirse.

Él presume entonces de su noche de sexo con su nueva novia, presumiendo ella de haber descubierto que es multiorgásmica.

Pero Lorena nota, mientras hablan, que sigue enamorada de Santi, y ella, a pesar del dinero no para de discutir con Marcos.

Mario reúne a todos los empleados del supermercado para informarles de que, pese a ha haber hecho todo lo posible por salvar el negocio, finge sentirse afligido, tras lo que les pide que sigan trabajando, como siempre.

Maite les dice que está negociando las indemnizaciones para todos.

Santi le pregunta cómo se siente y la invita a cenar juntos esa noche en casa para enterrar el hacha de guerra y le dice que él se encargará de todo.

Se lleva al cocinero del Hotel Príncipe, a una limpiadora y al camarero, aunque como Maite llega antes de tiempo, debe encerrarlos en el garaje, sin que puedan salir.

Ellos disfrutan de la cena y reconocen que no están preparados para olvidar sus 9 años juntos y acaban besándose de nuevo, pidiéndole él perdón por todo lo que hizo mal, reconociendo ella que también lo hizo mal.

Él insiste en que lo hizo muy mal y que no está orgulloso, confesándole que le tocó el Superbote. Y le dice luego que les tocó a los dos y le repite que lo siente. Y mientras ella se va él le dice que lleva tiempo intentando explicárselo, pero que se bloquea.

Descubre en el garaje a los empleados del hotel y le pregunta por qué no se lo había dicho, diciéndole ella que no quiere volver a verle nunca.

Él le dice que es un gilipollas y un mentiroso, pero la quiere y le cuenta además que Mario los está traicionando a todos.

Marcos, por su parte, se compra una máquina de pinball y dice que piensa poner una barra y un grifo de cerveza, diciéndole Lorena que ni lo sueñe, diciéndole él que si no entre la barra de bar, se va, diciéndole Lorena que mejor, pues así entra el piano y lo invita a marcharse.

Pedro rueda su anuncio, en que lo hacen pasar por un seductor, riéndose al ver el anuncio Santi y Marcos, ambos expulsados de su casa.

Llega entonces Pedro, enfadado, contándoles que es trending topic con 35.000 retwits un chiste en que dicen que es tan feo que no le guiñan el ojo ni los francotiradores, u otro con 45.000 likes: "Esta mañana desperté y cagué un Pedro Gómez".

Le dice a Santi que por su culpa todos se ríen de él por convertirlo en un friki.

Marcos le dice que Santi solo quería compartir su dinero con ellos, preguntándole Pedro si le dio ya las gracias por terminar de hundir su matrimonio.

Santi les dice que si no saben gestionar el dinero y sus vidas no es culpa suya.

Pero Marcos se da cuenta entonces de que ha perdido a su familia y se pregunta qué será de él sin poder ver a sus hijos.

Pedro le dice que arruinó sus vidas, y se marchan ambos, acabándose la fiesta que les había preparado Damián.

Duerme en el yate y cuando se despierta llama a Damián para decirle que debe hablar con él urgentemente.

Le dice, tras reunirse, que lo que quiere hacer no es un buen negocio y se despiden con lágrimas, pues, señalan, ya no se verán más.

Lorena acude a casa de su amiga, viendo todo lo que atesoraba Santi, no sabiendo qué hacer, diciéndole Lorena que denunciarlo, pues la engañó y la mitad de eso es suyo.

Pero entonces recibe un mensaje de su banco en que le informan de que ingresaron en su cuenta 12.500.000 y Maite se pregunta qué hacer, pues no puede darle las gracias por no seguir siendo un mentiroso.

Llega además un mensajero, viendo que lleva los papeles del divorcio firmados, diciéndole Lorena que está a una firma de ser millonaria y de librarse para siempre del imbécil de Santi.

Ella le dice entonces que a Santi solo le llama imbécil ella, comprendiendo Lorena que sigue enamorada de él.

Recibe una llamada de Tania que le informa que vuelven a abrir el super.

Encuentra muy contentos a todos los empleados, incluida Tania, contratada ahora como cajera, contándole que un hombre lo compró, estando Damián encargado de llevar a todos los trabajadores sus nuevos contratos para que los firmen.

Maite va al despacho de Mario al que encuentra hablando por teléfono, perplejo. Asegura que no sabe cómo pasó, pues estaban a punto de firmar con la inmobiliaria y alguien ofreció al dueño mucho más dinero.

Ella se muestra entonces y le pregunta si ese era su plan.

Él le dice que eso es hacer negocios, preguntando ella si le da igual la gente que trabaja allí, diciendo él que no es agradable y preferiría que hubiera sido de otro modo.

Ella le dice que Santi tenía razón y que es un mentiroso, diciéndole él que ella también, porque sigue enamorada de él, y que su mundo es muy pequeño.

La saluda Damián, administrador del nuevo dueño del negocio, que le indica a Mario que ha sido despedido, y que le dice a Maite que ella es la nueva directora.

Ella sale corriendo, viendo a Begoña multándole, y diciéndole que tiene que inmovilizarle el vehículo, diciéndole Maite que es importante que pueda hablar con Santi, preguntándole la agente si le habla de Santi el ganador del Superbote, preguntándole Maite si ella también lo sabía.

La sube en su moto con la sirena y salen hacia el aeropuerto, donde Santi, cargado con su tabla de surf se dispone a facturar.

Una vez allí lo busca, quitándose los tacones, y cuando lo encuentra corre hacia él, aunque cuando lo tiene delante le da una bofetada.

Le dice luego que si cree que regalándole 12 millones y medio y comprándole un supermercado se cree que volverá con él es que la conoce muy poco.

Él se lanza a besarla, respondiendo ella, besándose abrazados durante largo rato.

Un año después

Todos los amigos beben junto al mar, y Marcos le dice a Santi que si no se hubieran vuelto a casar no estarían en esa situación, pues fue en ese momento en que pasó lo que pasó.

Tania lleva unos papeles que Maite debe firmar, fijándose en Pedro, al que le pregunta si es Pedro Piscinas, el apóstol de la belleza natural, del que sabe que tiene dos millones de suscriptores en su canal y se hace una foto con él.

Llega Lorena, que está embarazada y Marcos le dice que estaba recordando que fue en su boda cuando se reconciliaron.

Llega su otro amigo, que les dice que acaba de ver al Mantecas, viendo cómo retumba el suelo, apareciendo Mario, gordo de nuevo como años atrás.

Calificación: 2
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