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Sobre ruedas
Sobre ruedas

Tout le monde debut (2018) * Francia / Bélgica

Duración: 107 Min.

Música: Sylvain Goldberg, Emilien Levistre, Xiaoxi Levistre

Fotografía: Ludovic Colbeau-Justin

Guion y Dirección: Franck Dubosc

Intérpretes: Franck Dubosc (Jocelyn), Alexandra Lamy (Florence), Gérard Darmon (Max), Elsa Zylberstein (Marie), Caroline Anglade (Julie), Laurent Bateau (Lucien), Claude Brasseur (Padre de Jocelyn).

Jocelyn llega al aeropuerto Charles de Gaulle tras un viaje, afirmando en el control de pasajeros que es colombiano y desea asilo, aunque la funcionaria observa que es una invención. Que tiene otro nombre y es francés.

Afirma entonces que lleva dos kilos de droga en su bolsa, diciéndole la funcionaria que puede hacer que le registren. Él dice que es palabrería, pidiéndole ella que circule, pues vio que es solo un bromista.

Fuera ve a una bella mujer que espera al señor Jackson, diciendo que es él, pese a que ella esperaba que fuese negro, pues es africano, diciendo él que es congoleño, diciéndole la chica que esperaba a un marfileño, diciendo él que tiene doble nacionalidad.

Ella le cuenta que es portuguesa, diciéndole él que fue pescador en Lisboa y tenía una tienda donde vendía bacalao y sardinas.

Reunido más tarde con su amigo Max para comer este le pregunta si no está harto de mentir, diciendo él que todos mienten.

Le cuenta que la chica le dejó en la embajada y él tuvo que volver en taxi a buscar su coche, afirmando que piensa volver a llamarla para acostarse con ella y luego dejarla, pues le gusta ser otro, pues acostarse con ellas siendo él ya no le hace gracia.

Su amigo le dice que no es irresistible y le anima a ser él mismo ya que le gustan los retos, y así a lo mejor no le va tan bien.

Pero mientras comen recibe una llamada en que le informan de la muerte de su madre, por lo que debe salir hacia el cementerio, llegando tarde, escuchando al sacerdote hablando elogiosamente de ella y de que supo sacar fortaleza de su fracaso sentimental.

Va a casa de su madre, donde observa viejas fotografías viendo cómo en todas ellas su madre arrancó la foto de su padre, escuchando también su música, que baila en su silla de ruedas, donde lo ve una chica que entró en la casa y que le explica que es la nueva vecina y que se acaba de mudar, y que entró al ver la puerta abierta porque necesitaba ayuda para mover una cómoda, aunque al verlo en la silla le dice que comprende que no puede.

La chica, que se presenta como Julie, le dice que es cuidadora a domicilio, pero está en paro.

Él se las apaña para pedirle varios favores en los que ella debe agacharse, pudiendo asomarse así a su escote.

Le cuenta la anécdota a su amigo Max cuando va a visitarlo a su consulta y le cuenta su próximo reto, que es acostarse con Julie, aunque no llegará a hacerlo. Solo quiere lograr el reto y cuando lo consiga saldrá andando como si fuera un milagro, a no ser que ella insista.

Jocelyn reúne al equipo de sus trabajadores a los que anima para ser los primeros.

Invita a Julie a tomar un café en su casa, aunque cuando no lo ve se pone en pie, pues desde la silla no llega a coger algunas cosas.

Entretanto Julie ve unos pañales de la madre y da por sentado que son de él.

Le pregunta en qué trabaja, diciendo él que no trabaja porque es discapacitado, diciendo ella que eso no le impide trabajar, como tampoco le impide mirarle los pechos.

Ella le cuenta que no le va el matrimonio, que le gustas las relaciones esporádicas sin ataduras, tras lo que se despide, pues va a patinar, lamentando él no poder acompañarla, aunque Julie le dice que de todos modos solo van jóvenes.

Él le confiesa entonces que sí trabaja en París, y que es director para Europa de i-Run, una empresa de ropa deportiva.

Ella le dice que el domingo sus padres hacen una barbacoa y lo invita a ir.

Acude con su deportivo, en el que casi no le cabe la silla de ruedas, y lo deja un poco alejado para montar la silla y llegar con ella al chalet de los padres de Julie.

Cuando llega, la madre de la chica le dice a esta que no es tan viejo como les dijo.

Sale entonces otra mujer, también en silla de ruedas, que le dice que es la hermana mayor de Julie y se la presentan como Florence.

Más tarde empieza a llover y él empieza a sentirse arrepentido de su idea.

Florence le cuenta que juega al tenis aunque se dedica a la música, pues es violinista, observando que tiene gran sentido del humor.

Un día Julie llama a su puerta de su vecino, aunque a quien se encuentra no es a Jocelyn, sino a su hermano Lucien, que se entera así del juego de su hermano.

Por ello, cuando se encuentra con él frente a la tumba de su madre, Lucien bromea con su supuesta discapacidad y le dice que no se quiere a sí mismo y por eso se esconde.

Un día Marie, su secretaria, le informa de que tiene la visita de una discapacitada, dándole solo tiempo a sentarse en la mesa para recibirla.

Le dice que fue para disculparse por el comportamiento de su hermana, pues le dio vergüenza y decidió ir a decírselo aprovechando que tiene un torneo de tenis allí cerca.

Lo anima luego a que no oculte su silla.

Pero mientras hablan, Marie le dice por el intercomunicador que le cambiaron la cita de su colonoscopia.

Antes de irse, ella le dice que juega a las 7 en el estadio Perreti y le invita a ir, preguntándose él por qué no patrocinan el torneo de Perreti.

Decide acudir al estadio y la observa desde arriba tras una cristalera, viendo que es un apasionante partido.

Cuando Florence sale del vestuario, ve a Jocelyn allí sentado, alabándola por su juego, observando ella que él está sentado en la silla de ella, diciendo él que tuvo un problema con la suya, pues una rueda chirriaba y cogió la suya mientras esperaba a que su asistente se la llevara, diciéndole ella que se la quede, pues ella tiene la del partido y pasará recogerla al día siguiente, diciéndole él que hará que se la lleven.

Lo invita luego a acompañarla a tomar algo con un grupo de amigos, todos ellos discapacitados, pero campeones en varios deportes, como pingpong, interesándose por el funcionamiento de la Federación Paralímpica para decidir quién juega con quién, pues no todos tienen el mismo tipo de discapacidad.

Y es noche tiene pesadillas con esas personas y esa conversación, sintiéndose aliviado al ver que conserva sus piernas.

Al día siguiente va Mary a devolver su silla a Florence, que le dice que a Jocelyn le encantan las mujeres guapas y ella es muy guapa, preguntándole Florence si está enamorada de él o le frena su discapacidad.

A la vuelta, Mary le lleva las fechas de la gira de la orquesta en que toca, aunque le recrimina a su jefe lo que está haciendo, aunque le informa que ella toca en Praga el 12, y él estará allí en esa fecha para la firma un contrato de colaboración, ya que ella cambió su cita en Madrid para que pueda estar allí, pidiéndole Marie que sea él mismo y vaya caminando y se disculpe, diciéndole que le meterá un smoking en la maleta.

En Praga, y tras ponerse su smoking, consigue, pese a las dificultades para hacerse entender, que le entreguen una silla motorizada.

En la presentación, donde observa que Florence es la solista, pese a que le contó lo contrario, a él le suena el teléfono, excusándose y diciendo que es médico.

Todos se levantan para aplaudir a Florence por su gran actuación, sorprendiéndose ella al encontrarlo a la salida.

Le cuenta que tenía negocios en Praga y se enteró de que tocaba allí y decidió aprovechar la ocasión y le dice que fue maravilloso.

Aunque ella tenía previsto ir a cenar con sus compañeros, le pregunta a Jocelyn si no preferiría que fueran a cenar los dos, a lo que accede encantado.

Ella le pide que reconozca que no fue casualidad, que buscó donde tocaba y fue a verla, aunque él asegura que es pura casualidad, pues tenía que firmar un contrato en Praga, diciéndole que la mentirosa es ella, pues le dijo que no era solista, diciendo ella que no mintió, que tuvo que hacer el papel esa noche porque la solista estaba enferma.

Al verlo con su nueva silla, ella le dice que es inestable, pues cambia a menudo de silla.

Le cuenta luego que regresa al día siguiente en el autobús con el resto de la orquesta, lo que le supondrán 15 horas de viaje, algo que le asombra a él, que dice que no podría estar 15 horas sentado, lo que provoca la risa de ella.

En el restaurante una cantante entona una canción en italiano que Jocelyn dice, era la favorita de su madre, por lo que acaba acompañándola.

Juntos observan el río desde sus sillas y regresan de madrugada hasta el hotel de ella, que le invita a la última copa en su habitación, aunque cuando llegan a la puerta él le indica que no se va a quedar, pues no cree que esté bien, aunque se coloca a su lado para darle un beso en la mejilla antes de separarse, despidiéndose ella hasta otra "casualidad", viendo luego cómo se aleja, desde su ventana.

Julie no puede entender que renunciara a acostarse con ella, planteándose que quizá es que no puede, ya que vio pañales para la incontinencia en su piso, diciéndole Florence que la casa era de su madre y probablemente serían de ella.

Le cuenta que con él se siente completa, pues la mira como a una mujer y le hace reír, contándole que en Praga cantó espantosamente.

En París, Marie le pregunta a su jefe por su viaje a Praga y cómo reaccionó ella al verlo de pie, confesando él que no se atrevió y que no llegó más lejos.

Vuelve a llamar a Florence para invitarla a cenar de nuevo, diciéndole ella que habla como si caminara, lo que es cierto, por lo que se sienta.

Va a ver de nuevo a Max y le pregunta si a un parapléjico tiene erección, diciéndole Max que sí, pero que es un reflejo y todo funciona, pero sin placer y que la eyaculación es posible si se toma medicación.

Llegado el lunes ella va a su casa tal como quedaron, viendo que lo llenó todo de velas, aunque observa cómo él se mueve con dificultad en su propia casa y que tiene un piano, pese a que no lo toca, y ni siquiera sabía que funcionaba, tocándolo ella.

Él se levanta tras ella para confesar la verdad, pero no se atreve.

Luego, mientras cenan, ella le pregunta qué le ocurrió, contándole él que se cayó del caballo.

Ella le dice que se saltó un ceda el paso y dio cuatro vueltas de campana.

Él le pregunta si está lista para escuchar algo que cuesta decir, preguntándole ella si no se le irá a declarar, pues la última vez que cayó la traicionaron, hablándole del culpable, un bombero al que trató de sorprender en su cumpleaños yendo a la estación de bomberos, pero que estaba con la operadora, de 18 años.

Luego él intentó volver, pero no pudo perdonarle porque le mintió, preguntando Jocelyn si, ya que confesó no se merecía el perdón, asegurando ella que no.

Le pregunta tras ello qué es lo que era tan difícil de decir, preguntándole él si sabe nadar, diciendo ella que sí, por lo que le entrega un salvavidas y de pronto ve cómo el suelo comienza a hundirse bajo ellos, abriéndose una piscina, en la que pueden estar juntos, sin sillas de por medio, flotando.

Poco después, y tras acostarse, permanecen juntos, desnudos bajo sus albornoces, preguntándole él si sintió algo, diciendo ella que sí, en su cabeza, diciendo él lo mismo.

Va a ver a Max, que le hará un tacto rectal, y al que le cuenta que está perdido, pues no puede enamorarse de una impedida, pues tiene mucho por vivir, y no está acabado.

Max le dice que él es su amigo, no su psiquiatra.

Luego, en el coche, Max y Marie le dicen que no les gusta lo que hace y que no está bien, diciéndole él que Florence le dijo que quería que le presentara a sus amigos y por eso recurrió a ellos, que son los únicos que lo saben, y les dice que le dirá la verdad, pero que necesita tiempo, diciéndole Max que si no se lo cuenta, lo hará él.

Van a un restaurante japonés donde Marie bebe demasiado y se pone patosa hablando de un tío suyo minusválido.

Temiendo que Max lo cuente todo, se tira la soja encima, haciendo que le lleve al baño.

Lucien queda con Julie, la cual cita al día siguiente a Jocelyn en una terraza, y al llegar lo abofetea, tras lo que le pide que vaya a contarla la verdad a su hermana y a decirle que se arrepiente, y sin hacerle daño, dándole 48 horas.

Todos los de la terraza, que antes se escandalizaron al ver que pegaba a un discapacitado, lo ven levantarse y caminar sin dificultad para ir hacia Julie, a la que le pide que se lo cuente ella misma, que sabrá cómo hacerlo y él no puede, diciéndole ella que él es el más discapacitado de los dos, y debe decírselo él y le pide que se lo agradezca a su hermano.

Va a ver a su padre al asilo, al que ve flirtear con todas las ancianas y le cuenta su problema, diciéndole su padre que el problema es que le da pena, aunque él le dice que no es así, pues es más fuerte que ellos y vive con más intensidad, y que lo que le pasa es que es un cobarde, sugiriéndole que vaya a Lourdes y simule un milagro.

Como no encuentra una solución mejor, decide hacerlo, contándoselo a Max.

Entretanto, Julie le dice a su hermana que quizá Jocelyn no le conviene, recibiendo entonces ella una llamada de él, contándole que la ha invitado a un viaje a Lourdes, algo que le parece natural, pese a la incredulidad de su hermana, a la que Florence le dice que espera un milagro, tras lo que le dice que sabe que Jocelyn no es un discapacitado y lo sabe porque ella sí lo es, y si no dijo nada es para disfrutar de un poco de felicidad porque sienta bien sentirse querida.

Julie le pregunta desde cuándo lo sabe, diciendo ella que lo bastante como para haberse acostumbrado y que, aunque es una estupidez, quería saber hasta dónde llegaría.

Julie le pregunta qué hará cuando se levante, diciendo ella que nada. Que le dirá adiós.

Es Max quien los lleva a Lourdes, contándoles que hay casos de curaciones, acompañándoles también Marie, fingiendo Florence creer en los milagros.

Una vez allí, y cuando preguntan qué deben hacer para los milagros, son escuchados por un sacerdote que les pide que lo sigan hasta la iglesia, donde hace entrar a Jocelyn solo, diciéndole una vez allí que si se levanta de la silla mentirá dos veces, pues no está imposibilitado y que de Lourdes se vuelve con una foto de la cueva, una oración a Santa Bernadette y una Virgen con agua bendita, pero no con piernas, aunque lo importante es que la gente mantenga la fe, por lo que le pide que no decepcione a la gente ni les haga daño y que si se levanta se tendrá que hacer una foto, pues los milagros no abundan.

Le pregunta cómo supo la verdad, diciéndole el sacerdote que sus zapatillas están usadas.

Cuando emprenden el camino de regreso paran en un área de servicio y cuando Florence sale, está a punto de ser arrollada por un camión, salvándola Jocelyn, que tira de su silla.

Ella se vuelve, lo mira y afirma que es un milagro, pareciendo sorprenderse al ver que camina, mostrándose Max también sorprendido, comenzando Jocelyn a simular que está empezando a caminar tras mucho tiempo, haciéndolo torpemente. Ella llora.

Poco después regresan Max, Marie y Florence juntos, haciéndolo Jocelyn en autostop.

Regresa a su vida y a sus entrenamientos, aunque parece triste.

Da un giro, realizando una campaña de ropa de deporte para minusválidos.

Unos días más tarde sale con su coche deportivo a toda velocidad camino de Salzburgo, adelantando a un autobús al que obliga a parar.

En él viaja Florence con los músicos, que ven cómo Jocelyn sube al mismo y pide perdón dos veces, tras lo que se baja sin añadir nada más.

Un día, Marie llega a su despacho llorando, quejándose de que tras 12 años trabajado discretamente para él, tratando de cambiar de ropa cada día para no pasar desapercibida, él ni recuerda que es su cumpleaños, preguntándose si es transparente e insulsa y le pregunta qué le falta o le sobra, si son las piernas, aunque de inmediato le pide perdón.

Pero entonces Jocelyn saca un paquete con papel de regalo y se lo entrega, viendo que es una chaqueta, diciéndole ella que no tenía de ese color, diciendo él que lo sabe.

Unos días después tiene lugar la maratón, con más de 60.000 personas en la que participa Jocelyn, al que el final se le hace tan duro que cae al suelo agotado.

Ve entonces cómo se le acerca una silla de ruedas y a Florence en ella, que le dice que no puede abandonar antes de llegar a meta.

Le cuenta que pasaba por casualidad y le ofrece su mano, llegando Jocelyn a meta subido en las piernas de ella, y celebrando la llegada a meta besándose.

Calificación: 2
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