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Solo ante el peligro
Solo ante el peligro

High noon (1952) * USA

          También conocida como:
                    - "A la hora señalada" (Hispanoamérica)

Duración: 85 Min.

Música: Dimitri Tiomkin

Fotografía: Floyd Crosby

Guion: Carl Foreman (Historia: John W. Cunningham)

Dirección: Fred Zinnemann

Intérpretes: Gary Cooper (Will Kane), Grace Kelly (Amy Fowller), Lloyd Bridges (Harvey Pell), Katy Jurado (Helen Ramirez), Thomas Mitchell (Jonas Henderson), Otto Kruger (Juez Mettrick), Lon Chaney Jr. (Martin Howe), Ian MacDonald (Frank Miller), Sheb Wooley (Ben Miller), Lee Van Cleef (Jack Colby), Robert J. Wilke (Jim Pierce).

Jack Colby fuma un cigarrillo a la sombra de un árbol en las cercanías de Haldeyville, viendo cómo se acerca otro hombre a caballo, Ben Miller, con el que comparte tabaco a la espera de un tercero, Jim Pierce, con el que se acercan cabalgando a la población en la que suenan las campanas de la iglesia llamando a los feligreses a la misa del domingo, mirándolos con temor la gente que se cruza con ellos.

Pasan por delante de la oficina del juez de paz, donde ese un momento, a las 10'35, el titular, el juez Percy Mettrick está casando al sheriff Will Kane con Amy Fowler.

También repara en los tres jinetes el barbero, que se sobresalta, comentando a un cliente que le pareció ver a Ben Miller, Colby y Pierce.

Estos, tras atravesar el pueblo, se dirigen a la estación del tren, donde el jefe de estación recibe un telegrama que le parece preocupante, preguntándole uno de los jinetes si el tren tiene previsto llegar a su hora, a lo que le responde que así lo espera.

Sale luego con el telegrama corriendo hacia el pueblo.

Entretanto Mettrick declara a Will y Amy marido y mujer ante sus amigos, el alcalde Jonas Henderson, el anterior sheriff, Martin Howe y su amigo Sam Fuller y su mujer.

Nada más ser declarados marido y mujer, Will lleva a su esposa a otro cuarto, donde ya a solas, él dice que procurará hacerla feliz y se besan.

El alcalde le dice que ya solo falta que entregue su insignia, aunque él dice que le da reparo hacerlo sin que esté aún el nuevo sheriff, diciéndole Henderson que Fuller, Howe y él forman la junta y son además sus mejores amigos, y la ciudad estará segura hasta el día siguiente.

Finalmente accede a quitarse la estrella, llegando en ese momento el jefe de estación con el telegrama en que informan del indulto a Frank Miller, diciéndoles el hombre que el hermano de este está con Colby y Pierce en la estación y le preguntaron por el tren de las 12.

Observa que son las 10,40, aunque Henderson le pide que se vaya de la ciudad al instante y que no se detenga, diciendo él que cree que debería quedarse, aunque le piden que piense en Amy, por lo que suben al carro y parten.

Desde la ventana de la habitación de Helen Ramírez, en el hotel, Harvey Pell, el ayudante del sheriff, observa la partida de su jefe y se pregunta si no se va por miedo a los tres pistoleros.

Helen acude a la habitación de enfrente para advertir a otro hombre, Sam, de que Miller va a llegar a la ciudad, decidiendo él salir a echar una ojeada.

Kane avanza, en efecto a toda velocidad, aunque con cara de preocupación, que no se le escapa a su mujer, parando de pronto los caballos y diciendo que debe regresar pues ni siquiera lleva pistolas. Que le están haciendo huir y él nunca lo ha hecho y debe regresar, dando en efecto, la vuelta hacia el pueblo.

Desde el hotel los ven regresar, sonriendo Helen, que no creyó nunca que huyera.

El barbero le indica al sepulturero que va a necesitar al menos cuatro ataúdes, y, como solo tienen dos, debe afanarse en montar dos más.

Ya en su oficina, Will le explica a Amy que Miller es un asesino al que envió a la cárcel cinco años atrás y debía ser ahorcado, pero le conmutaron la pena y está en libertad.

Amy le dice que eso a él ya no le concierne, aunque él dice que fue él quien le envió a

prisión, aunque ella insiste en que la ciudad ya tiene un nuevo sheriff, pues él cesó ya en su cargo, recordando él que no llegará hasta el día siguiente y que piensa quedarse allí, pues con, o sin estrella es el mismo y sospecha que irá a buscarlo.

Ella insiste en que se marchen, pero él dice que les perseguirían y serían cuatro frente a ellos dos solos en la llanura.

Ella dice que aún tienen una hora, pero él dice que 100 kilómetros no sería nada para ellos, que no podrían conservar la tienda y les acosarían y tendrían que estar huyendo toda la vida.

Ella le insiste en irse y le dice que no es necesario que sea un héroe, ni siquiera por ella, diciéndole él que no quiere ser un héroe y que esa situación no le gusta, pero es su pueblo y tiene amigos, por lo que reclutará voluntarios y respaldado por esa fuerza, podrá reprimirlos.

Ella le dice que llevan solo unos minutos casados y tienen toda una vida por delante.

Él le pide que se quede en el hotel hasta que todo termine.

Ella le dice que no piensa esperar una hora para saber si sigue casada o si estará viuda y que si no se va con ella, a las 12 subirá al tren, a lo que él le responde que su sitio es ese, viendo cómo ella parte con su carro.

Llega entonces Mettrick, el juez, al que le dice que se alegra de verle, aunque él le dice que ha ido solo a recoger sus cosas, pues fue él quien dictó la sentencia contra Miller y le dice que él no debería haber vuelto y que es una idiotez.

Kane le dice que reclutará a un grupo de voluntarios. Que le bastarán 10 o 12 pistolas, aunque el juez le dice que no cree que las consiga.

Haciendo historia, el juez recuerda que en Atenas, en el siglo V a. C. los mismos atenienses que fueron librados de la opresión de un tirano, años más tarde, cuando este regresó con un ejército de mercenarios, le abrieron las puertas de la ciudad y le aplaudieron mientras él ejecutaba a algunos miembros del gobierno.

Algo parecido ocurrió 8 años antes en Indian Falls, donde él consiguió esquivar la muerte gracias a una dama de dudosa reputación y gracias a un anillo de su madre.

Le recuerda que Miller dijo en esa misma sala que jamás le colgarían y que regresaría y juró matar a Will Kane.

Entretanto, y en la estación, Amy adquiere su billete para San Luis mientras los tres pistoleros la observan, sugiriéndole el jefe de estación, que espere la llegada del tren en el hotel.

En este, Helen le dice a Harvey que el sheriff debe estar buscándolo, aunque él está enfadado.

Mettrick le anima a marcharse, pues es una aldea de mala muerte y a nadie le interesa lo que allí suceda, aunque él dice que ya no hay tiempo.

Kane le pide a un chico que diga a Henderson, Howe y Sam Fuller que los necesita.

Llega en ese momento Harvey Pell que le dice a Kane que eso ya no es cosa suya. Que si se hubiera marchado y el nuevo sheriff no hubiera llegado hasta el día siguiente, se hubiera ocupado él del asunto, y le pregunta cómo es que la junta no le da a él el puesto oficialmente, diciéndole que le consideran demasiado joven.

Harvey le pide que diga a la junta que él es el nuevo sheriff, aunque Kane le dice que no puede hacerlo, aunque Harvey piensa que debió hablar en contra de él, estando convencido de que está molesto con él porque está con Helen Ramírez.

Kane le dice que no ignoraba que estaba con Helen y que le da igual, diciéndole Harvey que ella lo rechazó durante mucho tiempo y no soporta que lo sustituya, pidiéndole a continuación si quiere que le ayude que apoye su demanda, aunque él le dice que no quiere comprar su ayuda, que debe salir de él, decidiendo Harvey tirar su placa y deja sus pistolas.

Cuando luego regresa al hotel, Helen ríe al escucharle, aunque se enfada cuando él le cuenta que le contó su relación, ante lo que le dice que es un imbécil, tras lo que le pide que se marche, aunque él dice que querrá tenerlo a su lado cuando llegue Miller y le explique lo de Kane, diciendo ella que sabe cuidarse sola.

Entretanto, Amy llega al hotel y pregunta si puede esperar allí hasta las 12, admitiéndolo el recepcionista, que asegura que lo que va a ocurrir en la ciudad será un espectáculo digno de verse y que él no se iría en ese tren por nada del mundo.

Entretanto los feligreses cantan en la iglesia cuando llega Sam buscando a Ed Weaver.

Llega Herb a la oficina del sheriff y se ofrece para ayudarle, pues él ayudó a limpiar la ciudad y gracias a él sus familias pueden vivir tranquilas, preguntándole a cuántos hombres tiene a su lado, diciendo él que ninguno todavía y le dice que regresará en 10 minutos dispuesto a lo que sea, apremiándolo a pedir ayuda.

Llega Sam a la habitación de Helen con Weaver, al que le dice que desea marcharse de la ciudad y quiere vender el bar, preguntándole si está dispuesto a comprárselo por los 2.000 dólares que pide por él, aunque él le dice que en ese momento solo dispone de 1.000, diciéndole ella que le dé el resto a Sam en seis meses y él se lo enviará a ella.

Kane acude al hotel, alegrándose al ver el carro de su esposa a la puerta, poniéndose contenta ella también al verlo, diciéndole Will que se alegra de que cambiara de idea, aunque ella le aclara que pensaba que era él quien lo había hecho, diciéndole que ella no lo ha hecho y que tiene ya su billete.

Will pregunta por Helen, preguntando el recepcionista sarcásticamente ante Amy si cree que conocerá el camino.

Helen se sorprende al verle y le pregunta si va a pedirle ayuda para que suplique a Frank que le deje marchar, asegurando ella que no piensa hacerlo.

Él le dice que no ha ido por eso, sino para avisarla de que debería irse de la ciudad, aunque ella dice que no le tiene miedo, y quizá no sepa nada de lo suyo, aunque luego le dice que está haciendo ya el equipaje, diciéndole él que es lo mejor.

Ella recuerda que lleva un año sin verle y le dice que si fuera listo se marcharía también.

Sale del hotel sin decir nada cuando el reloj marca las 11'15.

Amy le pregunta al recepcionista quién es la señorita Ramírez, diciéndole él que tuvo relaciones en el pasado con su esposo y anteriormente fue novia de Frank Miller.

Reconoce que no simpatiza con su marido porque cuando estaba en la ciudad Frank Miller había más vida y muchos esperan que con su regreso vuelva la prosperidad.

Cansado de esperar, Ben baja al salón para comprar una botella, aunque le advierten que no se enfrente a Kane, con el que se topa a su salida, aunque no cruzan palabra.

Al entrar escucha al camarero asegurar ante los parroquianos que Kane estará muerto 5 minutos después de que Frank baje del tren, dándole Kane un puñetazo.

Le pide luego perdón y dice a los que están allí que necesita reunir a tantos agentes como le sea posible, aunque el camarero le recuerda que Frank tiene amigos en ese salón, recordándoles Kane que algunos de los que están allí ejercieron como agentes cuando deshicieron aquella banda.

Le dicen que entonces había seis agentes y eran tiradores de primera, y ahora solo tiene dos, diciendo otro que ni siquiera, pues ya no está Harvey, por lo que, le dicen, teniendo en cuenta el tipo de persona que es Miller, les pide demasiado, no respondiendo nadie a su petición, por amistad hacia Frank o por miedo, riendo todos cuando se marcha.

Acude a casa de su amigo Sam Fuller, aunque al verle llegar, este le pide a Mildred, su mujer que le diga que no está y que no le deje pasar, haciéndolo ella así, diciéndole que fue a la iglesia, aunque a él le extraña que fuera sin ella, notando en su cara que le está mintiendo.

Mientras se aleja se le acerca Jimmy, un borrachín con un parche en ojo que le dice que necesita una oportunidad y que quiere ser útil, diciéndole él que le llamará si le necesita, dándole dinero para que vaya a tomar una copa.

Harvey regresa al hotel, y ve a Helen haciendo la maleta, coligiendo que se va por miedo a Miller, pero que teniéndolo a su lado no tiene por qué temerle.

Le pregunta luego que si se marcha por Kane, diciéndole ella que se va porque quiere, y que la diferencia entre él y Kane es que, los dos tienen una espalda muy ancha, pero para ser un hombre hay que tener algo más que una buena espalda y Kane es un hombre, pero no cree que él llegue a ninguna parte.

Harvey le dice luego que ella no se va a ninguna parte y la atrae hacia él y la besa, aunque ella no le corresponde, diciéndole que se va porque Kane habrá muerto en media hora y nadie piensa hacer nada para impedirlo y cuando él muera, la ciudad morirá con él.

Le pide tras ello que no quiere que le ponga una mano encima y lo abofetea.

Kane se dirige a la iglesia, interrumpiendo la ceremonia, diciéndole el sacerdote que no suele frecuentar la iglesia, ni siquiera para casarse, por lo que le pregunta qué le lleva por allí, diciéndole él que necesita ayuda, y que no se han casado allí porque Amy es cuáquera y quiere celebrar la ceremonia en la iglesia de su pueblo.

Pide agentes voluntarios y varios hombres acceden a apoyarle, aunque otro les recuerda que Kane ya no es sheriff y que lo que hay entre él y Miller son resentimientos personales.

El alcalde Henderson hace que salgan los chiquillos para hablar.

Algunos opinan que conocen a Miller y deben actuar, otros sin embargo piensan que la culpa es de los políticos que lo liberaron, añadiendo otro que ellos pagan para mantener al sheriff y que ahora él les pide que hagan ellos su trabajo y ellos no son policías.

Otro apunta que debería haber detenido a esos tres hombres y solo habría que enfrentarse a Miller, diciendo el sheriff que no hay razón para ello.

Otro hombre les dice que Kane ha sido el mejor sheriff de la ciudad y deben evitar que Miller regrese, apelando una mujer apela a sus convecinos recordando que cuando Miller estaba allí una mujer decente no podía cruzar la calle en pleno día.

Le preguntan su opinión al pastor que les dice, no sabe qué aconsejarles, pues no desea enviar a la gente a luchar y, a lo mejor a morir.

Henderson les recuerda a todos que Kane ha sido el mejor sheriff que han tenido y Miller no es un problema solo de él, sino de todos, y que si desean conservar la ciudad digna y que prospere, deben reflexionar, y que las grandes empresas del norte tienen puestos sus ojos en esa ciudad y desean establecer en ella grandes almacenes y factorías, pero si se enteran de que en sus calles hay tiroteos les tendrán por una ciudad sin ley, lamentando que Kane regresara, pues si se hubiera marchado, cuando llegara Miller no habría habido conflicto y que si al día siguiente ofrecen su ayuda al nuevo sheriff podrán afrontar cualquier dificultad, por eso le dice a Kane que lo mejor, tanto para él como para ellos, es que se vaya.

Ve cómo todos agachan la cabeza tras ello, no consiguiendo ninguna ayuda.

Cruza las calles en que solo hay niños que juegan imitando un tiroteo, gritando uno de los niños: "Bang, bang, estás muerto, Kane".

Va tras ello a ver a otro amigo, Matt Howe, que le precedió en el cargo, y del que, recuerda que desde niño fue un ejemplo para él y ambicionó por ello su cargo

Él le dice que tenía la esperanza de que no regresara y le aconseja que se marche.

Kane le pide que le acompañe a la estación a enfrentarse con los pistoleros, aunque Howe le dice que no lo hará, pues tiene artritis y sería otra preocupación para él, en vez de una ayuda.

Entretanto, en el hotel, Amy pregunta por la habitación de Helen y sube para verla.

Le dice, que, por lo que le dijo el conserje, cree que Will no quiso irse por ella, y le pide que le deje marchar, aunque Helen le dice que no se ha quedado por ella, pues hace más de un año que no se hablaban y que piensa marcharse en el mismo tren que ella, preguntándole Amy por qué desea Will quedarse entonces, diciéndole que si ella lo ignora, no puede ayudarla.

Le pregunta luego qué clase de mujer es para abandonarlo, y si es porque le acobarda el ruido de los disparos, respondiendo Amy que los ha escuchado toda su vida, ya que su padre y su hermano murieron a balazos pese a que la razón estaba de su parte, pero que eso no les sirvió de nada. Su hermano tenía 18 años y murió en sus brazos.

Helen la invita a que espere con ella la llegada del tren.

El camarero comenta que, aunque Kane no le cae bien, es valiente, para luego decirle a Harvey que a él también lo tenía por tal, pero que ha sido listo para retirarse a tiempo.

Muy borracho, y viéndose cuestionado, al ver que Kane se dirige al estable va tras él y le anima a que ensille al caballo y se marche, pues con él podrá alejarse.

Pero tras un momento de debilidad decide regresar a la oficina, insistiendo Harvey en que se marche, aunque él dice que no puede marcharse, llegando Harvey a golpearlo, tratando de obligarlo a subir al caballo.

Se genera una pelea entre ellos, consiguiendo Kane dominarlo, aunque le tira un cubo de agua antes de marcharse.

Helen le cuenta a Amy que siempre ha odiado esa ciudad, pues es difícil ser mexicana allí, pero le asegura que si Will fuera su esposo no le dejaría así. Cogería un arma y lucharía.

Kane, algo magullado, entra en la barbería y pide agua para limpiarse y refrescarse, escuchando golpes de martillo en la trastienda, pidiéndole el barbero al hombre que está haciendo los ataúdes que pare un momento.

Tras refrescarse, Kane le dice que diga a su ayudante que puede seguir con el ataúd.

Cuando regresa, encuentra a Herb en su oficina, preguntándole este cuándo llegan los demás, aclarándole Kane que no hay nadie más, y, aunque lamenta la ruindad de sus conciudadanos, Herb decide retirarse también, pues piensa que ellos dos solos contra Miller y sus hombres van al suicidio, pues no es un agente y tiene mujer e hijos, por lo que deja su chapa.

Al verse abandonado por todos, Kane se siente desolado, siendo sorprendido así por el chico al que envió a pedir ayuda a sus amigos, que le pide que le permita luchar a su lado, pero le dice que es un chiquillo y no va a permitirlo, pues tiene solo 14 años.

Cinco minutos antes de las 12, Kane prepara sus balas antes de hora lo prepara todo. Coge balas y prepara un documento que recoge sus últimas voluntades antes de escribir en un documento su testamento.

También en la estación, los hombres de Miller se preparan, esperando la llegada del tren, mientras en la iglesia todos los feligreses permanecen cabizbajos y en el bar la gente espera también con impaciencia y expectación.

Se escuche el pitido del tren y todos saben lo que eso significa.

Kane mete en un sobre su testamento, indicando fuera: "para abrir en caso de muerte".

Saca tras ello a un borracho que estaba en el calabozo para que se vaya a su casa.

Helen y Amy parten en su carro hacia la estación, tras despedirse la primera de Sam.

Kane sale afuera, viendo las calles totalmente vacías. Solo el carro con las dos mujeres rompe el silencio, aunque Amy ni lo mira cuando se cruzan. Helen si se gira.

Cuando llega el tren, las dos mujeres se preparan para subir, y los hombres de Frank reciben a este diciéndole que todo está a punto, entregándole su pistola.

Mientras se la coloca, repara en Helen, que se dispone a subir al tren para marcharse y cruzan sus miradas sin saludarse.

Kane camina por la calle solitaria al encuentro de su destino.

Entretanto, los cuatro pistoleros llegan también al pueblo, rompiendo Ben el escaparate de una tienda para robar del escaparate un sombrero de mujer.

Kane, que escuchó el ruido de los cristales, puede ocultarse y les deja pasar, llamando a Miller, consiguiendo acabar con Ben mientras le disparan a él.

Al escuchar el disparo Amy decide bajar del tren y corre hacia el pueblo, viendo al hombre muerto, comprobando aliviada que no es su marido, corriendo hasta su oficina.

Kane se oculta en el establo, sonando un disparo muy cerca de su cabeza, subiendo a la zona de granero, donde trata de ocultarse, pudiendo ver desde allí a Colby acercándose, aunque no puede dispararle, porque lo cubre otro pistolero, aunque cuando entra en el establo, y desde arriba Kane logra sorprenderlo, acabando con él.

Tras ello Miller y Pierce lanzan una lámpara de aceite a la que disparan, provocando el incendio del granero.

El humo de la paja dificulta la visión. Baja y suelta a los caballos para evitar que ardan, subiendo él a uno y saliendo entre los demás, agachado, siendo pese a ello alcanzado en un brazo, por lo que acaba cayendo del caballo, y corriendo a ocultarse en el almacén.

Desde allí se intercambia disparos con los dos pistoleros, que tratan de sorprenderlo, yendo cada uno por un lado.

Pierce se da cuenta de pronto que se ha quedado sin balas, cuando de pronto un disparo que sale de la oficina del sheriff acaba con él. Lo hizo Amy.

Al observar lo ocurrido Miller se cuela en la oficina y la retiene, tomándola como rehén.

Sale sujetándola y amenazándola con su pistola, exigiéndole a Kane que salga para soltarla.

Kane lo hace, y cuando va a soltar a Amy esta utiliza su mano libre para arañar la cara de Miller, que la empuja, consiguiendo gracias a ese forcejeo tomar Kane algo de ventaja, consiguiendo Kane acabar con él.

Va luego a buscar a Amy, a la que ayuda a levantarse, tras lo que se abrazan, viendo cómo las calles, hasta ese momento vacías, se llenan de gente.

Kane solo le sonríe al muchacho que se apuntó a luchar con él. Ayuda a Amy a subir al carro, luego, y tras mirar despectivamente a sus vecinos tira con desprecio su estrella de latón al suelo y sube al carro con su esposa, tras lo que se alejan de la ciudad sin volver la vista atrás.

Calificación: 4
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