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Spencer
Spencer

Spencer (2021) * Gran Bretaña / USA / Alemania / Chile

Duración: 116 min.

Música: Jonny Greenwood

Fotografía: Claire Mathon

Guion: Steven Knight

Dirección: Pablo Larraín

Intérpretes: Kristen Stewart (Diana, princesa de Gales), Jack Farthing (Charles, príncipe de Gales), Timothy Spall (Escudero mayor Alistair Gregory), Sally Hawkins (Maggie), Sean Harris (Darren McGrady), Jack Nielen (Príncipe William), Freddie Spry (Príncipe Harry), Stella Gonet (Reina Isabel II).

Un convoy militar llega a Sandringham House, la residencia de la familia real británica de Norfolk llevando la comida que consumirán durante la Navidad de 1991 y que el chef Darren McGrady preparará.

La princesa Diana conduce su coche hacia la mansión, aunque acaba perdiéndose, por lo que debe parar en una estación de servicio para preguntar dónde está, dejando boquiabiertos a todos los clientes.

En Sandringham empiezan a inquietarse por su tardanza, y más cuando llega su marido con sus hijos, antes que ella, temiendo que llegue también la Reina.

Pese a las indicaciones, Diana continúa perdida, hasta que de pronto ve a lo lejos un espantapájaros y reconoce las tierras de su familia, ya que fue su padre quien lo colocó allí con ropa vieja suya.

Cuando para para observarlo aparece McGrady, el chef, que para al verlo, sorprendido de que no lleve chófer ni personal de seguridad, diciendo ella que durante una parada se le ocurrió conducir y se marchó sin que la vieran.

Él le dice que la esperan, pero ella, pese a ser muy tarde decide ir hacia el espantapájaros, le quita la chaqueta y se la lleva.

Acaba llegando la última, incluso después que la reina y la obligan a pesarse, como hicieron con todos los demás, incluida la reina, para asegurarse de que lo pasarán muy bien durante las fiestas, midiendo la diversión en kilos ganados, y, aunque trata de evitar que la pesen, pues no suele conseguir engordar, acaban obligándola a hacerlo.

Se excusa, tal como le recomendó McGrady en que un tractor averiado le paró el paso.

Lo primero que hace es ir a ver a sus hijos, que se quejan de que tienen frío, diciendo ella que tienen la mala costumbre de enterrarlos en mantas o de vestir a los niños como si fueran Winston Churchill en vez de subir la calefacción.

La requieren en el salón, donde están todos para tomar los sándwiches, aunque ella decide ir antes al servicio, donde vomita.

Toma luego una pastilla y trata de animarse a sí misma diciéndose que serán solo tres días.

Cuando sale ve que llega Maggie, que lleva los vestidos que debe lucir durante esos días, sintiéndose contenta de ver una cara amigable, diciéndole Maggie que será su vestidora durante esos días tras haber insistido para conseguirlo, pidiéndole la princesa que rescate la chaqueta de su padre del coche y la limpie.

Les cuenta luego a sus hijos la historia del espantapájaros, que dice, les protege.

Los chicos se quejan cuando les llaman para abrir los regalos. No entienden que tengan que abrir sus regalos no en Navidad como el resto de las personas, sino un día antes, diciéndole ella que allí no existe el tiempo futuro y el pasado y el presente son los mismos, aunque el pequeño dice que su padre le contó que les visita antes a ellos para darles los mejores regalos, aunque Diana les dice que en realidad se lo inventó ella.

Le preguntan si podrían ir a su antigua casa, Park House, diciendo ella que está tapiada porque es peligrosa.

Cuando sube para cambiarse les pregunta a sus asistentes si le queda bien el collar de perlas que le tocó a ella como regalo de su marido, mostrándose ofendida porque vio una fotografía de Camila en la prensa y llevaba el mismo collar.

Que les compró el mismo y no se dio ni cuenta.

Además le asignaron un vestido para poner con ellas.

Encuentra luego en su cuarto un libro sobre Ana Bolena y le comenta a la vieja chaqueta de su padre, que lee todo sobre Ana Bolena, porque él le dijo que eran parientes lejanos.

Tiene ya previsto el traje que debe llevar en cada momento del día y la ayuda Maggie, que le aconseja que esté muy quieta y sonría, pues se están poniendo serios con ella, diciendo ella que es por preocupación rayando en compasión y dice que por un momento estuvo a punto de pasar de largo con el coche y se queja porque ese año insistieron en pesarla, diciéndole Maggie que eso lo hacen por diversión y que no debe ver conspiraciones por todas partes y le pide que no se comporte como dicen que hace, pues se lo pone muy fácil.

Que se muestre radiante, aunque ella dice que sabe lo de las perlas y que le regaló las mismas a ella, pese a lo cual Maggie le aconseje que las lleve igualmente.

Toda la familia cena fríamente, no pudiendo ella cenar viendo cómo la observan, sintiéndose de pronto como Ana Bolena, a la que parece ver frente a ella, sintiéndose mal además con el collar que le recuerda la traición y que imagina que rompe y traga luego las perlas que cayeron en la sopa, que solo así consigue comer, aunque sale luego de inmediato al servicio para vomitar.

Luego, a medianoche baja hasta la cocina y se cuela en la despensa, llena de comida, empezando a comer compulsivamente.

La sorprende allí McGrady el caballerizo de la reina, y antes militar, que le dice que está allí por la prensa, dada la atención que ella genera y debe vigilar por seguridad y alejar a los fotógrafos y que, de hecho, la informaron de que se vistió y desvistió con las cortinas abiertas.

Ella le dice que se siente como insecto observado por un microscopio al que van arrancando sus patas para observar sus reacciones, quejándose de que no sea tan callada como Ana Bolena.

Sale a pasear tras ello por fuera de la casa hacia su antigua casa familiar, aunque ve que hay una valla de espinos, siendo además sorprendida por dos policías, que le dicen deben dar cuenta de cualquier encuentra, pidiéndoles ella que no hablen de su encuentro, lo que ellos aceptan hacer.

Cuando sube va a la habitación de sus hijos y les regala unos regalos que compró en la estación de servicio, para que puedan recibirlos como el resto de los niños, en Navidad.

Juega con ellos a contar la verdad cuando pregunta alguno de ellos.

Navidad

Tras dormir junto al libro de Ana Bolena se ducha, viendo que llega para ayudarle a vestirse una mujer que le cuenta que no está Maggie, a la que mandaron a Londres, quejándose de no poder hablar mientras ve cómo la mujer cierra las cortinas.

Ella enfadada por no tener a Maggie dice que se vestirá sola y pide que le digan al Mayor Gregory que quiere que regrese Maggie.

Llega de nuevo la última a la foto de familia de Navidad.

Durante el desayuno su marido le pide que tenga la cortesía de no devolverlo todo antes de la misa.

Observa tras esta que muy cerca está también Camila, aunque posa con su marido y sus hijos para los innumerables fotógrafos que acudieron.

En Sandringham House la servidumbre sigue el acto por televisión, quejándose la vestidora de que Diana cambiara el orden de los vestidos que tenía asignados.

Se duerme luego leyendo el libro, viendo de nuevo en sueños a Ana Bolena.

Observa cómo instruyen a William para el tiro al plato, pues debe salir al día siguiente de caza y espera que haga un buen papel.

Pero Diana no está conforme con esa actividad y así se lo expresa a Charles, que le reprocha que llegara el día anterior después que la reina y le pregunta si no se retrasó por alguien, diciendo ella que no, pero él si lo hace a veces.

Le habla también del asunto de las cortinas y del cambio de los vestidos y que, aunque los policías no informaron, los hombres de Gregory la vieron vagando la noche anterior, diciendo ella que quería ir a su casa, recordándole él que está tapiada y que se comporta como una niña pidiendo mimos sin parar.

Ella le dice que le gustaría que no obligara a su hijo a matar pájaros y que no le regalara las mismas perlas que a la otra mujer.

Él le recuerda que todos tienen cometidos y conseguir hacer cosas que detestan por el bien del país, pues la gente no quiere que sean como ellos.

Le pide que se ciña a lo prescrito y en el orden prescrito, pidiendo ella que vuelva Maggie, diciendo él que la oyeron hablar de ella y decir que se estaba trastornando.

Baja a la cocina para hablar con Darren McGrady y le pregunta si es cierto que Maggie dijo que se estaba trastornando, asegurando que él no la escuchó.

Le dice que hizo suflé de albaricoques porque sabe que es su preferido.

Le cuenta luego que allí abajo se ríen de las rarezas y escándalos de todos, pero que de ella no se ríen y están preocupados y desean que resista como la persona que era cuando llegó 10 años atrás, recomendándole que no hable de cosas como de que se le aparece la reina decapitada, pues todo se repite allí abajo, diciendo ella que aunque no lo diga se lo leen en la cara.

Diana le pide que le consiga una cizalla.

Sale luego a pasear, yendo a buscarla Gregory, que le dice que debe prepararse para la cena, diciéndole ella que cree que fue él quien le dejó el libro sobre Ana Bolena en la cama como advertencia, aunque él asegura no saber de qué le habla.

Al llegar a su habitación ve que le cosieron las cortinas para que no pueda abrirlas. Se viste para la cena de Navidad incluyendo su collar de perlas, aunque cuando se queda sola descose las cortinas con la cizalla y se autolesiona en el brazo con ella.

Se quita el vestido tras ello y va a la habitación de su hijo William, que le recuerda que le dijo que le avisara si hacía tonterías y las está haciendo, pues debe estar en la cena antes que la reina, y no está vestida. Ella se mete en el baño de nuevo para preocupación del niño, aunque le dice que se vestirá enseguida.

Pero vuelve al baño y vomita de nuevo.

Luego, durante la cena, y antes de los postres vuelve a vomitar al baño.

Llega Maggie que le pide que resista y les haga frente, diciendo ella que lo hará, pero que no puede dejarla, aunque se da cuenta entonces de que no se trata de Maggie, sino de otra doncella.

Se dirige al comedor de nuevo, aunque antes de llegar se da la vuelta y pide que digan que no está bien, regresando a su habitación, como si fuera Ana Bolena.

Pide botas de agua y una linterna y coge la cizalla, diciendo que va a casa al sirviente que le pregunta, que a continuación va a informar a Gregory, que dice que la dejen tranquila y que haga lo que desee.

Corta los alambres que dan a su antigua casa ahora sin oposición pese a que advirtieron que sería peligroso, pues las maderas están podridas y recorre con nostalgia el lugar que trae a su mente recuerdos de su infancia allí.

Recuerda las Navidades de su niñez y el momento en que pusieron el espantapájaros, junto con sus hermanos.

En lo alto de la escarea, ya peligrosa de por sí, piensa en lanzarse y acabar con su vida.

La detiene Ana Bolena, que recuerda que Enrique VIII le entregó a la otra mujer un retrato suyo que ella llevaba colgado de su cuello, idéntico al que llevaba ella, así que se lo arrancó.

Ella hace lo mismo, mientras viene a su momento otra visita tras su boda, momento en que todavía era feliz y otros momentos de su pasado. Incluidos juegos con sus hijos, o ella bailando feliz.

Las perlas rebotan en la escalera al arrancarse el collar.

San Esteban

La despierta Maggie a la que pregunta si es ella de verdad, diciéndole que sí.

Van juntas a la playa, contando ella que la hizo volver el Príncipe de Gales porque quieren que alguien hable con ella y le sugiera ver a un médico, volvió a cortarse.

Ella dice que no lo saben todo. Que ignoran que Ana Bolena le salvó la vida la noche anterior, cuando pensó en suicidarse.

Le pregunta luego si es cierto que dijo que había dicho que estaba trastornándose.

Ella, le dice, antes de contestarle que está completamente enamorada de ella y se lo ha dicho para aliviar su pesadumbre con algo inesperado, asegurando la princesa estar sorprendida de verdad.

Maggie le dice que no necesita médicos, sino amor y pasean luego por la playa mojándose los pies y corretean sin preocupaciones.

En la mansión se prepara todo para la cacería, incluido un refrigerio.

Diana le dice a Maggie que a ella le gustan las cosas bonitas que son sencillas y de verdad, como El fantasma de la ópera, Los miserables, y la comida rápida y le dan pena los faisanes y no queda esperanza con ellos.

Se despide de ella diciéndole que volverá a verla en Kensington, pidiéndole que deje el coche en el aparcamiento de los empleados con las llaves puestas.

Mientras la familia real sale para la cacería, para la que estuvieron entrenando al príncipe William.

Se coloca la chaqueta del espantapájaros y coloca al espantapájaros uno de sus vestidos, e irrumpe en medio de la cacería interponiéndose entre los cazadores y las aves, asegurando que no se moverá hasta que vayan con ella sus hijos.

Charles accede para evitar el escándalo y pide a sus hijos se vayan con su madre, sonriendo William al conseguir evitar tener que disparar a las aves.

Corre con ellos de regreso a la mansión.

Una vez allí, y tras cambiarse de ropa se disponen a marcharse, aunque antes se pesa, aunque lo hace poniendo a sus hijos en sus rodillas para que conste todo lo que se han divertido.

En el aparcamiento de los empleados es despedida por el chef, que estaba descansando con otros cocineros.

Ve una nota que le dejó Maggie en la que le dice que no solo la quiere ella.

Se marchan en el coche, conduciendo de nuevo, como cuando llegó escuchando y cantando "All I Need Is a Miracle", de Mike and the Mechanics, pasando frente al espantapájaros, ahora con su vestido.

En la casa, Gregory recoge el libro sobre Ana Bolena y lo coloca en la biblioteca, en el hueco de donde había salido.

Para a sus hijos en un KFC para que puedan disfrutar de la llamada comida basura, utilizando su apellido, Spencer al hacer el pedido.

Luego comen sin protocolo alguno, y sentados en un banco frente al Támesis el pollo mientras ella reflexiona.

Calificación: 3
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