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Tener y no tener
Tener y no tener

To have and have not (1945) * USA

Duración: 100 min.

Música: Franz Waxman

Fotografía: Sid Hickox

Guion: William Faulkner, Jules Furthman (N.: Ernest Hemingway)

Dirección: Howard Hawks

Intérpretes: Humphrey Bogart (Harry Morgan / "Steve"), Lauren Bacal (Marie Browning / "Flaca"), Walter Brennan (Eddie), Dolores Moran (Hélène de Bursac), Hoagy Carmichael (Cricket), Marcel Dalio (Gerard / "Frenchy"), Walter Sande (Johnson), Walter Szurovy (Paul de Bursac), Dan Seymour (Capitán Renard).

Martinica, verano de 1940. Poco después de la caída de Francia.

Harry Morgan pasa el control policial en Port-de-France para poder salir a pescar con un cliente en su barco, el Queen Conch, con licencia en Cayo Oeste, Florida, indicando que no se alejarán más de 50 kilómetros y que volverán antes de anochecer, siendo advertido de que no debe acercarse a los límites de las aguas territoriales de Santa Lucía o La Dominica.

Antes de subir al barco despierta a Eddie, lanzándole un cubo de agua, pues tras una de sus borracheras constantes se quedó dormido en el muelle.

Eddie, además, debido a su constante embriaguez tiene espasmos nerviosos y espera con ansia la llegada de Horatio, un muchacho local que sale a pescar con ellos y que lleva una caja de cervezas.

Cuando llega el señor Johnson, el americano que le contrató, zarpan.

Gracias al cebo que puso Horatio, consigue que pique un enorme pez, pero no sigue los consejos de Morgan y acaba perdiéndolo.

Johnson se queja constantemente. No entiende tener que pagar un dólar diario por el trabajo de Horatio, pues cree que podría hacerlo el propio capitán, asegurándole este que cuando pesquen un pez verdaderamente grande sabrá por qué lo lleva.

También le critica por llevar a Eddie, un borracho con él, diciéndole Morgan que Eddie era un buen marinero antes de darse a la bebida.

Poco después vuelve a perder a otro pez enorme, de nuevo por no atender sus consejos, perdiendo además la caña y cayendo él mismo, que, debido al ridículo hecho se enfada y la toma con Eddie, al que golpea, lo que hace enfurecer a Morgan, que amenaza con tirarlo al agua, aunque Eddie le recuerda que le debe 16 días.

Una vez en el puerto, Morgan le hace la cuenta, indicando que le debe. 16 días de trabajo y además la caña y el carrete, pues lo perdió por descuido y le costaron 275 dólares, debiéndole un total de 825 dólares.

Antes de retirarse toman una copa en el bar del hotel Marquis, donde ambos se hospedan, indicando Johnson que le pagará al día siguiente, cuando abran el banco.

Cuando Johnson se retira, es abordado por Gerard, el dueño del hotel, al que llaman Frenchy, que le dice que llegaron unos amigos de otros amigos suyos que desean alquilar su barco, aunque él se niega, pese a que Frenchy le dice que solo necesitan usar el barco una noche y le pagarán bien, aunque Harry le dice que no puede involucrarse en la política local.

Suben a la habitación de Morgan para hablar en secreto, viendo al entrar que se acerca a la puerta la clienta de la habitación de enfrente para pedirle fuego.

Tras ello vuelve a decirle a Frenchy que conoce sus simpatías políticas gaullistas, pero si a él le cogen conspirando con ellos será su fin, pudiendo incluso perder su barco.

Por la noche, cuando baja al bar, ve que está en este su vecina de habitación, Marie Browning, que está bebiendo con Morgan, y a la que ve que se acerca a la orquesta y canta con ellos mientras se fija en Harry.

Este vuelve a hablar con Frenchy para decirle que no logró contactar con sus amigos para decirles que no podían contar con él, por lo que vuelve a insistir en que les ayude, ya que han corrido un gran peligro al llegar hasta allí y que sea para nada, diciéndole Harry que él no les pidió que fueran.

Cuando Marie se retira, Morgan la sigue hasta su habitación y la encierra allí, preguntando ella qué cree que va a hacer, diciéndole él, llamándola Flaca, que recuperar la cartera que le robó a Johnson.

Ella se la entrega y le dice que no sabía que fuera el detective del hotel, diciéndole Harry que Johnson es su cliente, diciéndole ella que se le cayó la cartera y ella la recogió, pues necesita un pasaje para salir de Martinica.

Harry revisa la cartera, descubriendo que lleva 60 dólares en efectivo y 1.400 en cheques de viaje, pese a que le dijo que no tenía suficiente observando además que tenía ya la reserva para el avión del día siguiente al amanecer.

Llaman a la puerta, viendo al abrir que se trata de Frenchy, junto con los cuatro hombres de que le habló antes, que desean hablar con él pese a conocer su negativa, diciéndole que les escuchará, pero será inútil.

Le dicen que le darán 2.500 francos, recordándoles él que eso son solo 50 dólares, aunque le recuerdan que es por un viaje de solo 40 kilómetros y saben que los americanos comulgan con sus ideas, recordándole Morgan que a otros colaboradores los llevaron a la Isla del Diablo.

Les interrumpe Eddie, tan charlatán como siempre, aunque se marcha cuando Harry le da dinero para beber.

Cuando despide a los hombres baja con Marie de nuevo, diciéndole que quiere ver qué cara pone Johnson cuando le muestra su cartera.

Una vez abajo, ella se la entrega a su dueño y le confiesa que se la robó, pidiéndole Harry que compruebe si está todo, haciéndole saber que vio su billete de avión para las 6'30 de la mañana y que el banco no abre hasta las 10.

Mientras Johnson comienza a firmar los cheques por el dinero adeudado a Harry, ve salir a los amigos de Frenchy, a los que esperaba fuera la policía, comenzando un tiroteo en que caen dos de los hombres y otro es herido, aunque logra huir con su compañero.

Frenchy tranquiliza a Harry diciéndole que nadie sabe que los vio.

Tratan tras ello de simular que nada ocurrió, pero entonces ven que una bala perdida alcanzó a Johnson, justo antes de que terminara de firmar sus cheques, cogiéndole Morgan la cartera.

Llega la policía nacional, perteneciente a la Gestapo, indicando Renard, el jefe, que el local permanecerá cerrado, indicando las personas que se llevarán para su interrogatorio, estando entre ellas Harry y Marie.

En la comisaría le indican a Frenchy que debe notificar sobre cualquier sospechoso que entre en su local para evitar baños de sangre en su puerta.

Llega otro agente informando que dos de los que buscaban consiguieron huir.

Interrogan luego a Morgan, al que preguntan si conocía a los hombres que buscaban, lo que niega, tras lo cual le preguntan por el muerto, reconociendo él haber cogido de su cartera los 60 dólares que tenía, por lo que le debía, aunque se los requisan, junto con dinero suyo, pues, dicen, no pueden comprobarlo y le dicen que si su reclamación es justa se los devolverán.

Interrogan luego a Marie, que les dice que llegó esa misma tarde desde Puerto España, en Trinidad, habiendo estado previamente en Río de Janeiro.

Cuando le preguntan por qué ha ido allí, dice que para comprarse un sombrero, abofeteándola uno de los policías, aunque no se inmuta y les muestra la etiqueta de este, para decirles luego que paró allí porque no tenía dinero para ir más lejos.

Harry le aconseja que no conteste cuando le preguntan dónde estaba durante el tiroteo.

Le preguntan a él si estará localizable en el hotel Marquis, diciendo él que no podría ir a ninguna parte sin su pasaporte ni su dinero, diciéndole Renard que le devolverán el pasaporte, y el dinero tendrán que comprobarlo.

Cuando salen, ella reconoce que no entiende, nada, pues acaba de llegar, explicándole él que los tipos que les retuvieron están al mando del gobierno de Vichy, y los hombres contra los que dispararon pertenecen a la Francia libre. De hecho, la mayoría de la gente de la isla están con De Gaulle, pero no pueden hacer nada.

Entra con Marie a un bar para tomar una copa, aunque cuando van a pedir, recuerda que le incautaron el dinero, diciendo ella que se ocupará de ello.

Ella enseguida busca una víctima, un oficial francés al que pide fuego haciendo que se fije en ella y la invite a bailar.

Poco después Marie llama a la puerta de Morgan llevando una botella, aunque le pregunta al ver su actitud si está enfadado, asegurando él que no le importa lo que haga, diciéndole ella que, aunque diga que no le importa le duele, y le recuerda que él la animó a hacerlo, y le pregunta si no le gusta que lo haga, y aunque no responde, ella le dice que no lo hará más

Él le pregunta cuánto tiempo hace que salió de su casa, diciendo ella que llegó ya la hora de contar la historia de su vida, aunque él le dice que ya se ha hecho una idea al verla encajar el golpe, pues ni siquiera pestañeó, asegurando que hace falta mucha práctica para eso, diciendo ella que la próxima vez que la golpeen procurará descomponerse un poco y se marcha enfadada.

Él la sigue con la botella hasta su habitación y le pregunta por qué está enfadada, diciendo ella que con solo una mirada ya se hizo una idea de ella y le dice que no le conoce y que no funcionará, pues llevó la botella para avergonzarle y en vez de eso es ella la avergonzada y le pide que se marche antes de empezar a hacer el ridículo.

Harry vuelve a preguntarle cuánto tiempo lleva fuera de casa, diciendo ella que unos 6 meses y le pregunta él qué va a hacer allí, diciéndole que tal vez consiga un trabajo, diciéndole él que no es fácil y no cree que ese lugar le gustara, preguntándole tras ello si volvería si pudiera, asegurando ella que incluso andando sobre el agua.

Él está a punto de besarla, pero se arrepiente en el último momento y le dice que no se preocupe y le asegura que volverá.

Harry regresa a su cuarto, al que vuelve ella, llevándole de vuelta la botella, diciéndole él que creía que estaba cansada y se iba a dormir, diciendo ella que él le dio algo en que pensar al decirle que podría ayudarle, preguntándole ella si piensa aceptar el trabajo que le propusieron los hombres que llegaron con Frenchy, diciendo él que lo hará si puede encontrarlos.

Ella le dice que sobrevoló la Isla del Diablo y no parece un lugar de recreo y no quiere ser la causa de que se meta en problemas, diciéndole él que no va a hacerlo solo por ayudarla, que también necesita dinero.

Ella le pide que no lo haga y le entrega un fajo de billetes, preguntándole si le bastan para sacarle de apuros, diciéndole él que es buena mintiendo, pues antes la creyó cuando le dijo lo de que quería volver a casa.

Ella le pregunta quién fue la chica que le dejó tan buena opinión de las mujeres, aclarándole que solo son 30 dólares, insuficientes para el pasaje del barco o para otro pasaje, pero suficientes para decir no cuando no le apetezca y se los ofrece

Él lo rechaza y Marie le dice que sabe que no quiere nada de nadie.

Se sienta sobre las rodillas de él y le dice que normalmente sabe ya lo que él va a decir, pero otras veces es un canalla, y le besa.

Él le pregunta por qué lo hizo, diciendo ella que no sabía si le gustaría, preguntando él cuál es el veredicto, diciendo ella que todavía no lo sabe, por lo que vuelve a besarlo, esta vez más apasionadamente, respondiendo él, diciendo ella que es mejor cuando ayuda él.

Luego, y antes de retirarse, le pregunta si no desea cambiar de opinión sobre el dinero, asegurando él que no lo hará, diciendo ella que el dinero es suyo igual que sus labios y no entiende la diferencia, diciendo Harry que él sí.

Marie le dice que con ella no tiene que fingir ni decir ni hacer nada, que le basta con silbar y le pregunta si sabe silbar.

Cuando se va, Harry junta sus labios y hace un pequeño silbido y luego ríe.

Morgan y Frenchy se reúnen en una humilde casa del pueblo con Beauclerc uno de los hombres que logró huir, y que está herido.

Le explican que su misión consistirá en recoger a dos pasajeros y llevarlos a Martinica, siendo uno de ellos Paul de Bursac. Luego una barca saldrá a su encuentro en el Cabo de Saint Pierre y los recogerán.

Beauclerc le pregunta por qué ha cambiado de opinión, diciéndole que ahora necesita dinero, y le dicen que es muy importante para ellos y les alegra que esté de su parte, reiterando él que lo hace solo por dinero, que pide que le entreguen ya.

Pregunta también si ya vio un médico al herido, diciendo que los simpatizantes están vigilados, indicando Morgan que le curará él, pues tiene experiencia con heridas por arma de fuego, para evitar el riesgo de gangrena, pidiéndole que se quite la almohada de la pierna aunque le duela más.

Entretanto, Marie, en el bar del hotel escucha a Cricket mientras trata de componer una canción, que ella le pide que cante.

Cuando llega, Harry le dice que le compró un billete para el avión de las 4 de esa tarde, preguntándole ella si aceptó el trabajo, preguntándole luego si quiere que se vaya, diciendo él que sí y le pide a Cricket, el pianista que la lleve al aeropuerto.

Le dice también que estará muy ocupado, por lo que, probablemente no volverá a verla, diciéndole ella que le dejará su dirección a Frenchy, diciéndole él que quizá sepa silbar para entonces.

Cuando se va, Cricket le dice que quizá sea mejor así, pues es un tipo raro.

Mientras prepara el barco, llega Eddie, pero le dice que no irá con él esa tarde y le pide que se vaya, incluso dándole una bofetada para que le obedezca, aunque al final le da un billete para que pueda beber.

Ya en alta mar, Harry escucha un ruido, por lo que saca su arma, viendo que sale Eddie que se había escondido y que le cuenta que, tras comprar las botellas regresó al barco y se coló en él mientras él arreglaba el motor.

Harry le explica que van a realizar una misión peligrosa en que pueden dispararles, haciendo que se asuste, y más cuando le muestra las armas que lleva.

Eddie comprende que Harry le pegó antes no porque estuviera enfadado, sino porque temía que le hirieran, pues es una misión peligrosa.

Al acercarse al islote hace las señales luminosas acordadas, donde les espera Paul de Bursac, comprobando entonces que la otra persona es la esposa de este, Hélène.

Bursac le dice que no comprende por qué fue él que no es uno de los suyos, diciendo Harry que le pagaron por hacerlo y que no entiende que arrastren a sus mujeres a la guerra, diciéndole Hélène que, ya que le pagaron debe llevarlos y dejar de hablar.

Se acercan a Martinica y escuchan un ruido, comprendiendo que es el motor de la patrullera, viendo de pronto la luz de esta, por lo que pide a sus pasajeros que se tumben en el suelo, aunque cuando se acerca la patrullera, y desobedeciendo las órdenes de Harry, Bursac se pone de pie dispuesto a rendirse, por lo que es alcanzado por una bala mientras Morgan, por su parte dispara hacia la patrullera consiguiendo alcanzar su foco, por lo que, sin luz, y entre la niebla no pueden verlos, consiguiendo huir.

Morgan examina la herida del hombro de Bursac y le hace una primera cura mientras siguen hacia Martinica hasta llegar al lugar donde les espera Frenchy con otro bote.

Cuando llega a la cafetería del hotel observa que Marie está cantando con Cricket.

Le pregunta si no salió su avión, diciendo ella que sí, pero que decidió quedarse, recordándole él que se metió en muchos problemas para sacarla de allí, diciendo ella que por eso se quedó.

Le dice que obtuvo algún dinero por el billete, y se lo devuelve, aunque él lo rechaza y le pide que invite a Eddie a un trago, explicándole ella que ha conseguido un empleo, pues Frenchy cree que puede cantar.

Sale entonces Frenchy para pedir su ayuda, pues, dice, Bursac está malherido, asegurándole Harry que no es importante, que solo deben buscar a alguien que le saque la bala, diciendo Frenchy que se la saque él, aunque le dice que él está más vigilado que los médicos y que reconocieron su barco, aunque Frenchy le dice que no tiene que salir, pues les tiene en el sótano, pues no pudieron salir al estar muy vigiladas las carreteras de salida.

Al ver su negativa, la madre de Frenchy le recuerda que su deuda del hotel es de 6.356 francos y le encantaría olvidarse de ella y de la de Marie si les ayuda.

Él rechaza el regalo, pero accede a ayudarles, pidiendo a Marie que busque el botiquín y se lo lleve al sótano.

A Hélène le extraña volver a ver a Morgan en vez de a un médico, no creyendo que él pueda ayudarle, aunque Frenchy le pide que no la escuche, recordándole Morgan que no pueden conseguir un médico sin estropear toda la operación.

Cuando llega Marie ve cómo la mujer, tras discutir con Morgan está a punto de abofetearlo, aunque él le sujeta la muñeca, diciéndole Marie que él solo trata de ayudarla, accediendo a dejarle actuar a regañadientes y con desconfianza.

Él le pide que le ayude con el cloroformo, aunque al ver actuar a Morgan para sacar la bala acaba desmayándose.

Terminado su trabajo, Harry recoge a Hélène del suelo para alejarla del cloroformo derramado y la lleva a otra habitación, preguntando Marie, al ver que la lleva en brazos más tiempo del que considera necesario, si quiere adivinar su peso.

Cuando despiertan por la mañana Harry pregunta a la mujer por qué fue con Paul en un viaje así, diciendo ella que le ama y quiere estar con él y además los suyos le pidieron que fuera y él no es un hombre que dejaría atrás a los suyos para que lo detuvieran los alemanes, aunque ahora lamenta que la llevara, porque ahora también él tiene miedo.

Se disculpa luego por su comportamiento, justo cuando llega de nuevo Marie con el desayuno, diciéndole Harry que no lo siente, que lo que siente es haber hecho el ridículo, asegurando ella que no volverá a enfadarse por nada de lo que diga.

Harry sube tras ello a su habitación para dormir, entrando Marie tras él, diciéndole que necesita una cerilla y luego le pide un cigarrillo, lanzándose luego a ayudarle a quitarse los zapatos, aunque él rechaza su ayuda, como rechaza su desayuno o que le prepare un buen baño caliente, repitiendo Marie las palabras que escuchó decir a la señora Bursac de que no cree que vuelva a enfadarse con él por nada de lo que diga.

Harry le pide que si quiere hacer algo por él, camine a su alrededor, tras lo que le pregunta si encontró algo, respondiendo ella que no, que no hay cuerdas que le sujeten, "todavía…", acompañándola hasta la puerta, donde la besa apasionadamente, pidiéndole ella que se afeite antes de intentarlo de nuevo.

Les interrumpe Frenchy, que les cuenta que Renard está abajo y están dando de beber a Eddie y haciéndole preguntas, diciéndole él que se lo temía.

Abajo ve en efecto a Eddie, contando a los policías que la noche anterior engancharon un pez enorme que apenas podían mover entre él y Harry, diciéndoles Harry que se les escapó el pez cuando tropezaron con un submarino alemán que les enfocó con sus luces y abrió fuego, por lo que tuvieron que escapar.

El policía les dice que no se puede dar una explicación más lógica a haber ignorado el alto de la patrullera y haber disparado a sus reflectores, diciendo Morgan que Eddie le dijo que era una patrullera, pero él no quiso creerle.

Le preguntan luego por los dos pasajeros que llevó desde Anguila, diciendo él que el otro policía que está allí le vio llegar y puede dar fe de que iban solos Eddie y él, diciéndole Renard que los pudieron dejar antes en muchos sitios, ofreciéndole 500 dólares por la confesión, más los 825 dólares que le debía Johnson.

Cuando los policías se van, Morgan le dice a Frenchy que de momento se libró de que registraran el hotel, porque quieren a todo el grupo y creen que colaborará por dinero.

Cuando esa noche llega Morgan a la cafetería, ve a Marie muy elegante para su actuación, diciéndole él que con ese traje no hará falta que se esfuerce mucho en cantar.

Muestra luego su preocupación por Eddie, pues nadie lo vio desde el mediodía.

Le pide luego a Marie que vigile a un tipo que le está siguiendo mientras él va al sótano.

Le cuenta a Frenchy que se irá de Martinica en cuanto encuentre a Eddie, advirtiéndole que, en cuanto él se vaya, Renard pondrá el local patas arriba, por lo que debe buscar otro escondite para los refugiados, rechazando llevarlos con él.

Le pregunta luego a Bursac para qué fue a Martinica, hablándole él de Pierre Villemars, un importante líder antinazi del que dijeron que había muerto, pero que, en realidad, le confiera Bursac, está en la isla del Diablo y le enviaron a él para sacarle y llevarle a la Martinica, siendo un hombre al que la gente oprimida creerá y seguirá.

Sabe que Morgan se pregunta por qué le eligieron a él, pues es un hombre que vive asustado, pero que tratará de encontrar la forma de sacar a su compatriota y si falla tratará de pasar la información a otra persona, porque siempre habrá otra persona, y eso es algo en que no piensan los alemanes, que siempre hay alguien más.

Vuelve a pedirle que les lleve con él, pero Morgan dice que no podría ni llevarlo al puerto, pues está todo muy vigilado.

Le preguntan cómo se irá él, diciendo que le vigilan para encontrarle a él, y si ven que no lo lleva a su lado podrá llegar al barco y habrá niebla de nuevo y resaca tras la medianoche por lo que soltará amarras y lo dejará a la deriva hasta pasar el rompeolas, y tras ello pondrá el motor en marcha.

Bursac lo acepta y dice que ya ha hecho mucho por ellos no delatándolos, preguntando él cómo sabe que no lo hará, diciéndole Bursac que sabe que es una persona que no traicionaría por un precio.

Arriba vuelve a ver a Marie, preparándose para actuar, diciéndole que está inquieto, pues hay demasiada calma y teme que todo explote en cualquier momento, tras lo que le informa de que se marcharán esa misma noche en cuanto encuentre a Eddie, aunque le advierte que será duro y no tiene más dinero del preciso para llegar a Puerto Príncipe, diciendo ella que nunca ha estado allí.

Él le dice que no sabe cuándo podrá volver a su casa y que podría pasar mucho tiempo, diciéndole ella que podría ser para siempre, y le pregunta si tiene miedo y que solo tiene que pedírselo, preguntándole él cuánto tardará en hacer su maleta, disponiéndose ella a besarle, aunque él le dice que hay mucha gente allí y le pide que vaya a trabajar, pues no saldrán hasta medianoche.

Cuando sale a actuar, le pide a Cricket que toque con energía, pues está contenta.

Canta, siendo aplaudida por todos, dirigiéndose Frenchy a Harry tras la actuación para decirle que la señora Bursac está en su habitación y quiere hablar con él.

Regaña a la mujer por lo arriesgado de haber ido allí, diciéndole ella que están muy agradecidos y que hizo mucho por ellos, pero desea pedirle un favor más, viendo cómo le entrega un puñado de joyas que, le dice eran de su abuela y se las entregó cuando se casaron pidiéndole que las saque de allí y las guarde hasta que vuelvan a verse, diciéndole Harry que a lo mejor le cogen también a él, diciéndole ella que entonces las tire por la borda para que no caigan en manos de los nazis.

Llega entonces Marie que le avisa de que Renard está yendo hacia allí, por lo que, tras entregarle a esta las joyas de Hélène, le pide que se esconda con la señora Bursac en la habitación, pidiéndole que la lleve al sótano en cuanto se deshaga del policía.

Renard llega con dos policías y con Frenchy y le preguntan por el paradero de las dos personas a las que buscan, que ya saben que son los Bursac.

Cuando Renard repara en el olor a perfume que hay en la habitación, Harry le pide a Marie que salga.

Renard le dice que tienen detenido a Eddie y cree que le harán hablar. Que el día anterior cometieron el error de darle licor, pero ahora no le darán nada, diciendo Harry que eso hará que enloquezca, diciéndole Renard que él puede evitarlo si habla.

Harry pide un cigarrillo y le indica a Marie que los tiene en el cajón de su mesa, viendo esta, al abrirlo, que tiene allí una pistola, preguntando a Renard mientras se dirige al cajón, aparentemente para coger sus cerillas, cuánto estaban dispuestos a pagarle, diciéndole Renard que no cree que necesite pagar nada.

Harry dispara su arma sin sacarla del cajón, acabando con uno de los policías, apuntando a los otros dos a los que sorprende.

Le pide a Frenchy que los desarme y los espose, reprochando a Renard que quisiera torturar a Eddie y volverle loco, pese a ser una persona que no hace mal a nadie.

Pide luego a Hélène que salga, mostrándole a Renard que la tenía frente a sus narices y le dice a Frenchy que vaya a buscar a Bursac y a Marie que lo prepare todo para marcharse, pues lo harán en cuanto esté libre Eddie.

Les dice luego a los policías que uno de los dos tendrá que llamar para pedir que suelten a Eddie, y que empezará a golpearlos hasta que alguno de ellos lo haga, empezando por Renard, que es quien lo hace, debiendo rellenar además sus salvoconductos.

Una vez firmados se los entrega a Frenchy para que pueda llegar con sus camaradas hasta el barco, preguntándole este a dónde los llevará, diciendo que a la isla del Diablo, donde podrían incluso sacar a Villemars, y cuando le pregunta por qué lo está haciendo, le dice que porque le aprecia a él y desprecia a sus enemigos.

Frenchy le dice que les dará tiempo antes de soltarlos, advirtiéndole Harry que una vez sueltos volverán y prenderán fuego a todo, diciendo Frenchy que no le importa. Que cuando vuelva Villemars les tocará a ellos y harán un fuego mucho más grande.

Llega finalmente Eddie, al que le dice que ya le dará de beber en el barco, sorprendiéndole que lleven a Marie, a la que no recuerda hasta que es ella en esta ocasión la que le pregunta a él por la cuestión que Eddie pregunta a todo el mundo de si alguna vez le picó alguna abeja después de muerta.

Antes de marcharse, Marie pasa a despedirse de Cricket, que le pregunta si es feliz, mostrándole ella su cara de felicidad, moviendo sus caderas al ritmo de su canción mientras se marcha feliz con Harry y con Eddie, que les lleva las maletas.

Calificación: 4
Te cuento la película