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Van Gogh, a las puertas de la eternidad
Van Gogh, a las puertas de la eternidad

At eternity's gate (2018) * USA / Francia / Gran Bretaña / Irlanda / Suiza

          También conocida como:
                    - "Van Gogh en la puerta de la eternidad" (Hispanoamérica)

Duración: 111 min.

Música: Tatiana Lisovkaia

Fotografía: Benoît Delhomme

Guion: Jean-Claude Carrière, Julian Schnabel, Louise Kugelberg

Dirección: Julian Schnabel

Intérpretes: Willem Dafoe (Vincent van Gogh), Rupert Friend (Theo van Gogh), Mads Mikkelsen (Sacerdote), Mathieu Amalric (Dr. Paul Gachet), Emmanuelle Seigner (La Mujer de Arles / Madame Ginoux), Oscar Isaac (Paul Gauguin), Vladimir Consigny (Dr. Félix Rey), Amira Casar (Johanna van Gogh-Bonger), Stella Schnabel (Gaby).

Van Gogh reflexiona y piensa que solo quiere ser uno de ellos. Sentarse con ellos a tomar una copa y hablar y hacer un boceto de alguno de ellos como regalo.

Está en un bar de cuyas paredes cuelgan sus cuadros, diciéndole el dueño que se los lleve, pese a que habían previsto que durara dos semanas, pues le habló de una exposición colectiva con otros artistas y son todos suyos y solo hubo un cliente.

Se crea una comunidad de artistas, algunos de los cuales le dijeron que iban a participar en su muestra y no lo hicieron.

En la constitución proponen que el que venda alguna obra ponga un 20% para la comunidad y que los que no vendan, trabajen como cocineros o jardineros un día a la semana a lo que Gauguin, que también está dice que lo que proponen es crear una jerarquía de los que mandan y los que obedecen, lo que no le agrada, por lo que se marcha, seguido por Van Gogh, al que le dice que esa gente pretenden ser artistas y se comportan como burócratas.

Se presentan, él como Vincent, aunque Gauguin sabe que es el hermano de Theo y le dice que vio sus pinturas en el café y que había alguna buena, pero no se podía apreciar, pues había poco espacio y demasiadas obras.

Él le cuenta que pensó en hacer una muestra colectiva, aunque nadie quiso participar.

Gauguin le dice que los otros artistas nunca serán su familia y quiere alejarse de ellos, y se irá por ello a Madagascar o a una isla remota donde no hayan oído hablar de pintura y poder realizar otra forma de pintura lejos de sistemas y teorías.

Vincent le dice que a él le gustaría también encontrar una nueva luz para pintar cuadros aún nunca vistos, recomendándole Paul ir al sur.

Arlés. Sur de Francia

Allí sigue pintando. Pasea por los campos de girasoles y luego por los bosques, observándolo todo.

En su alojamiento lee a Shakespeare, preguntándole a la encargada del establecimiento por la obra, contándole que a ella le gusta leer historias tristes.

Aprovecha él para preguntarle si tiene algún lugar donde pueda pintar, diciéndole que hay una casa que lleva meses vacía que podría usar si llegan a un acuerdo con su hermano. A él le parece perfecto y le dice que algún día podría pintarla.

Le cuenta que su hermano, cuyo dinero espera para poder pagarle, no es rico. Que es marchante de cuadros, pero aún no logró vender los suyos.

La mujer le dice que podría lavarse al menos una vez a la semana, pues huele mal.

Viéndole pintar unas flores, la mujer le dice que las reales son más bellas, pero él le dice que las suyas no se marchitarán, diciéndole la mujer que podría pintarla a ella y que se quedara joven para siempre.

Sigue saliendo cada día al campo buscando nuevos paisajes para pintar, pue cuando se enfrenta a un paisaje plano, ve la eternidad.

Disfruta de esos bellos paisajes, y del viento que mueve las espigas.

Mientras pinta unas raíces en color azul, se le acerca un grupo de niños que salen con su profesora y le preguntan si solo va a pintar las raíces.

Se enfada porque los niños empiezan a molestarle, echándolos, ante lo que la profesora le dice que está loco.

De regreso al pueblo, por la noche, algunos niños empiezan a lanzarle piedras, por lo que corre tras uno y lo coge, saliendo varios hombres a defenderlo y lo golpean, acabando por ello en el hospital, donde recibe la visita de su hermano.

Le dice que se siente muy bien a su lado y que le gustaría morir así.

Theo Le pregunta por qué está allí, asegurando no saber la razón. Le confiesa que de cuando en cuando se le va la cabeza y la mente se le nubla. Le dicen que grita por la calle, que llora y se pinta la cara de negro para asustar a los niños, aunque él solo recuerda la oscuridad y ansiedad y por eso le tienen allí, entre gente desequilibrada.

Le cuenta que a veces tiene visiones y ve flores, ángeles y seres humanos que a veces hablan con él, aunque no los entiende y no siempre son amables y cuando está así podría matar o tirarse por un acantilado.

Theo escribe a Gauguin. Su hermano espera ansioso su regreso a Arlés que sabe que pospuso por problemas económicos, comprometiéndose a enviarle 250 francos al mes a cambio de un cuadro al mes, pues cree que a Vincent le beneficiaría verle.

Pronto comparten copas, en efecto, en Arlés.

Vincent dice que no le gusta a nadie salvo a los Ginoux y a veces pasa días sin hablar con nadie.

Pintan juntos y Paul le pregunta por qué no pinta lo que hay en su cabeza, aunque él le dice que cuando admira la naturaleza ve el vínculo que une a todos. Una energía que habla en nombre de Dios y es tan intensa que pierde el conocimiento y al rato se despierta sin saber dónde está ni que está haciendo.

Paul cree que llegará un momento en que no necesiten modelos ni observar, sino pintar lo que hay en su cabeza, pues nadie ve las cosas que les rodean del mismo modo, y que las caras que pinta perdurarán gracias a él. Serán conocidas porque las pintó él, no por lo que son.

Un día va a visitar a Paul, que está pintando a la señora Ginoux, montando él su atril para hacer lo mismo, aunque ella trata de ocultar su rostro, y, de hecho se marcha cuando termina Paul sin esperar a que lo haga él.

Paul le recomienda que planifique sus cuadros y que trabaje más despacio, diciendo él que cada pintura debe hacerse como se concibe, aunque Paul le dice que lo hace tan deprisa que no da tiempo a ver lo que pinta ni deja que se asiente la pintura.

Vincent le cuenta que los pintores que admira son Hals, Goya, Velázquez, Veronese y Delacroix y todos ellos pintan de prisa con pinceladas claras y sin planificar.

Paul le dice que él en realidad pinta y luego repinta y que parece que trabaja más con arcilla que con pintura y le aconseja que pinte en interior, aunque él le dice que se ha pasado su vida solo en una habitación y necesita salir y que cuanto más deprisa pinta, mejor se siente.

Paul le dice entonces que no puede quedarse en Arlés y se irá pronto, pues vendió algunas obras y debe volver a París.

Vincent se siente mal al escuchar la noticia y sale corriendo afuera y llora y le pregunta qué ha hecho mal, diciéndole Paul que nada. Pero que su temperamento es incompatible y además no puede seguir viviendo en un pueblo y además no le gusta, pues están rodeados de gente zafia, perversa e ignorante.

Algún tiempo después, y con la cabeza vendada, Van Gogh comparece ante el doctor Felix Rey, que le pregunta qué ocurrió antes de que se fuera Gauguin, diciendo que tuvieron una discusión y cogió una navaja y se cortó una oreja. Quería dársela a Gauguin junto con sus disculpas y se la dio a la chica de la taberna, a Gaby pensando que ella sabría dónde estaba Paul, aunque ella se asustó. Vio tanta sangre que creyó que la iba a matar y llamó a la policía y lo llevaron allí.

Rey le dice que es un pueblo y todos se fijan en lo que hacen los demás y él bebe demasiado y cuando lo hace pierde el control.

Le pregunta por qué se cortó la oreja y cuenta que su amigo se disponía a dejarle.

Le pregunta qué intentaba conseguir con ese gesto, diciendo él que no lo sabe, que tiene algo dentro que solo ve él y eso a veces le asusta y cree estar perdiendo el juicio.

Y decide mostrar lo que ve a los demás humanos para darles esperanza y consuelo.

El médico le dice que confunde a la gente y que él mismo se confunde con sus pinturas.

Él afirma que él es sus pinturas y que le gusta compartir su visión con la gente que no ve las cosas como él porque su visión se acerca a la realidad del mundo y hacer que la gente sienta lo que significa estar vivo.

Rey le muestra un envoltorio en que entregó su oreja a Gaby para que se la diera a Paul, escribiendo fuera "Recuérdeme", contando que no quería que se fuera y era una forma de hacerlo volver.

Indica que cree que un espíritu le persigue y amenaza, un ser invisible que siente y le habla y amenaza con clavarle un puñal en el corazón y por eso intentó separarlo y le aterra que vuelva.

Rey le dice que le enviarán a Saint-Rémy, donde le atenderán. Una reclusión voluntaria, pero sometido a sus normas y donde creen que encontrará la paz y cuando esté mejor podrá volver a pintar, aunque él dice que sin pintar no podría vivir.

El médico le dice que él irá a verle una vez por semana y le dejarán pintar, pero antes debe dejar de beber y tomar una medicación.

Se quita el vendaje para que el médico pueda enviar a su hermano un dibujo con lo que hizo.

Es llevado en efecto a Saint-Rémy.

Entretanto se celebra una exposición con sus obras, que sorprende a algún crítico que habla de sus cielos brillantes tallados como zafiros o turquesas y con el centelleo de todas las luces posibles. Una naturaleza inquietante y perturbadora a la vez totalmente verdadera y sin embargo, casi sobrenatural. Una naturaleza excesiva. La forma se vuelve pesadilla y el color se torna en llamas.

Habla de la extraña, intensa y febril obra de Vincent Van Gogh y que nunca ha habido un pintor cuyo arte apela tan directamente a los sentidos y destaca sobre los demás.

En su encierro permanece con una camisa de fuerza y la someten a baños.

Otro de los internos, un soldado, le pregunta si todos los pintores están locos, diciéndole que solo los buenos, diciendo el hombre que los soldados no están locos, pero los oficiales sí, pues todos han matado, torturado, mutilado y violado.

Escapa del psiquiátrico y corre por el campo, disfrutando de nuevo del sol.

Escucha entonces balidos y ve a una pastora a la que le indica que la quiere pintar, ofreciéndole dinero a cambio, pidiéndole que se recueste en el suelo con la cabeza apoyada en el brazo, aunque tratando de colocarla en la posición que desea acaba haciéndole daño, por lo que la chica le dice que no quiere ya hacerlo.

Vuelven a llevarlo a su encierro.

Recibe una carta de Gauguin en que le dice que ha visto su última obra desde que se separaron en casa de su hermano y luego en la exposición Independence, donde se puede apreciar mejor y le pide que reciba sus más sinceros elogios, indicando que para muchos artistas es lo más notable de la exposición, pues solo él aporta algo nuevo en lo que se refiere a la naturaleza y le gustaría intercambiar alguna obra con él, aunque espera que se recupere antes de responderle, pues sabe que el invierno siempre fue dañino para él.

Mientras pasea con el resto de los encerrados en el recinto, todos con la camisa de fuerza, le llama un guardia que lo lleva hasta un sacerdote.

Le dice que está allí porque se escapó del psiquiátrico.

Le dice que escapó porque quería ir a Arlés, contándole el sacerdote que la gente del pueblo firmó una petición en su contra y no quieren que vuelva.

Le pregunta si abusó de un niño, respondiendo que nunca.

Le recuerda que se cortó una oreja para dársela a una prostituta, contándole que sí, pero que Gaby no es prostituta. Y se la entregó para que se la llevase a un amigo.

Le pregunta qué hace cuando se pone furioso, diciéndole que sale y mira una brizna de hierba o la rama de una higuera para calmarse, pues siente que Dios es la naturaleza y que esta es bella.

Le pregunta por qué le dice que es pintor, diciendo que tiene un don y es un pintor nato y no sabe hacer otra cosa pese a haberlo intentado.

Pero el sacerdote le dice que su pintura es desagradable y fea y nadie compra sus pinturas y es pobre, pagándole su hermano Theo la estancia y no cree que Dios le diera un don para ser pobre, diciendo Vincent que quizá Dios le hizo pintor para gente que aún no ha nacido.

Dice que se considera un exiliado. Un peregrino en esta tierra y Jesús también fue un desconocido en vida al que el pueblo quería crucificar.

Le cuenta que su padre era pastor y antes de pintar él intentó ser un hombre de Dios.

El sacerdote le indica que su tarea es decidir si está bien para irse y decide que así sea, pues ya hicieron por él todo cuanto podían.

Va a hablar con el Doctor Rey que le debe dar el alta y le pide además que entregue a madame Ginoux el álbum que le dio, con sus dibujos, guardándolo entre otros libros de contabilidad sin mirarlo.

Vincent va a casa de su hermano Theo y ve que tiene allí sus obras y que no ha vendido nada, aunque la crítica de Aurier era maravillosa.

Vincent dice que no se merece lo que ese hombre dijo y dice que le importa bien poco lo que opinen los demás, que solo le importa lo que opine él, diciéndole su hermano que es un gran pintor.

Él dice que la gente dice que no sabe pintar y que sus pinturas son torpes, burdas y feas y antes le importaba lo que dijeran, pero ya no y si no pudiera pintar mataría.

Le dice a su hermano que quiere marcharse, pues no es ese su sitio, y le dice que conoce una posada encantadora en un pueblecillo, Auvers-sur-Oise, donde Pisarro conoce a un médico, el doctor Paul Gachet que conoce su obra y ama el arte y tal vez pueda ayudarle.

Traba en efecto amistad con él y frecuenta su casa y le cuenta, mientras le pinta, que pinta para dejar de pensar y deseaba compartir lo que veía.

Pensaba que un artista debía enseñar a mirar el mundo, algo que ya no cree, pues ahora solo piensa en su relación con la eternidad y es feliz cuando pinta.

El doctor le dice que a veces se le ve triste, diciendo él que hay mucha destrucción y fracaso cuando se va a ejecutar un cuadro, pero encuentra dicha en el dolor. Y los ángeles están cerca de los que están tristes y a veces odia la idea de recuperar la salud, ya que en el arte siempre hay una pizca de locura, aunque el médico le dice que él no está loco.

Un día, mientras pinta en un descampado aparecen unos jóvenes, uno de ellos disfrazado como Buffalo Bill y con pistolas y lo derriban y uno de ellos acaba disparándole de forma accidental, por lo que le pide que no se lo cuente a sus padres.

Se llevan su cuadro y sus pinturas y lo entierran, dejándolo herido y lanzando luego la pistola al río.

Vincent pese a la herida consigue llegar al pueblo, atendiéndole el doctor Gachet, que observa su balazo en el vientre y le pregunta si se pegó él un tiro, diciendo que tal vez, que no lo recuerda y le pide que no culpe a nadie, aunque ni tiene el arma ni recuerda cómo lo ha hecho.

Le pide que le diga a su hermano que vaya, diciéndole el doctor que lo hizo ya y que llegará pronto, aunque cuando lo hace ve que acaba de fallecer.

Preparan su sepelio rodeado de sus obras.

Recibió un disparo el 27/07/1890 y murió el 29 de una herida de bala en el estómago sin mencionar a los chicos ni nada sobre el incidente que rodeó su muerte.

Pintó 75 cuadros en los 80 días que pasó en Auvers.sur-Oise.

La señora Ginoux nunca supo que el libro de contabilidad que Vincent le devolvió contenía 65 dibujos. El libro se encontró 126 años después. En 2016.

Calificación: 3
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