Wolfgang (Extraordinario)
Wolfgang (Extraordinari) (2024) *
Duración: 105 min.
Música: Clara Peya
Fotografía: Sergi Vilanova
Guion: Laia Aguilar, Carmen Marfà, Yago Alonso, Valentina Viso (Novela: Laia Aguilar)
Dirección: Javier Ruiz Caldera
Intérpretes: Miki Esparbé (Carles), Jordi Catalán (Wolfgang), Àngels Gonyalons (Matilde), Anna Castillo (Mía), Berto Romero (Paco), Nausicaa Bonnín (Ingrid), Ruth Llopis, (Patricia).
Un niño toca con gran maestría al piano ante un grupo de personas. Lo interrumpe una mujer mayor, que le dice que no conocen a esa gente, que están velando un cadáver.
Se lo lleva a otra sala y le pide que la espera mientras ella arregla papeles.
El niño se coloca unos cascos, aunque observa que otras mujeres hablan de él, y mira también la fotografía de la joven mujer que está en el féretro.
Anota en una libreta lo que observa: personas vivas, 63, muertas, 5, con cara triste, 42, con lágrimas, 12…
Se le acerca una señora mayor, amiga de su abuela que le dice que las personas buenas cuando mueren se convierten en una estrella, por lo que ahora cuando mire al cielo una de esas estrellas será su madre que le protege, a lo que el niño le responde que su madre aún no ha muerto ya que las células de la piel pueden tardar 24 horas o más en morir, y, como solo pasaron 22, hay una octava parte de ella que sigue allí.
Va luego con su abuela a su casa. Le dice que coja lo que quiera y que en una semana irá el camión de la mudanza a buscar lo demás, aunque él solo quiere el piano.
Mientras meriendan, Wolfgang, el niño, pregunta a su abuela por qué su madre se fue a estudiar piano a París, y le cuenta que porque quería irse de Barcelona y había allí una escuela muy buena, la Academia Grimald, y él dice que también quiere estudiar allí.
Le explica que la única opción que previó su madre es que vaya a vivir con su padre en unas semanas, elección que a ella también le sorprende.
También el niño se sorprende y le dice a su abuela que él no tiene padre, y la abuela le dice que su padre se llama Carles.
Sigue con sus clases de piano con Mia, que observa que ese día está más torpe.
La abuela le dice que vivirán cerca y podrán seguir viéndose a menudo y que cada domingo irá a comer a casa.
Mia le dice que continuarán dando allí las clases cada martes y cada jueves, y su abuela le dice que lo nota nervioso, pues van a cambiar sus rutinas y no entiende por qué Ingrid tomó esa decisión.
Wolfgang se toma cada frase que escucha de forma literal, y como oyó decir a su abuela que eso es lo que faltaba para caer al pozo, él pregunta dónde está ese pozo.
Llega entonces Carles, y Wolfgang se esconde debajo de la mesa y al verlo dice que a lo mejor no es un buen momento y que puede regresar otro día, aunque Matilde le asegura que nunca será un buen momento.
Le dice a su hijo que le lleva un regalo. Una caja de Lego que el niño le devuelve.
Él recuerda que le dijeron que le encantaban los Lego, aunque la abuela le dice que esos le gustaban con dos años y ahora está construyendo una réplica de la Estación Espacial Internacional y le dice que lo pueden cambiar por otra cosa que le guste.
Le dice su abuela que se irá con él aunque no le guste, pues así lo decidió su madre.
Consigue hacerlo salir, pero se pregunta si de verdad debe ir a vivir con ese señor.
Mientras van en el coche, Carles recibe la llamada de Paco, su representante, que le informa de que no le dan un papel, pues hay otro actor más importante, Carlos Cuevas.
Llega con su hijo y con su suegra a su casa, donde tiene un jardín privado, aunque Matilde observa que está muy descuidado. Carles le dice que así podrá jugar a la pelota sin miedo a romper nada, aunque Wolfgang le aclara que a él no le gusta el deporte.
Carles trabaja en una serie que se emite a diario en televisión, por lo que Matilde le pregunta cómo podrá organizarse con el niño, y dice que le ajustarán el horario.
Carles le muestra su habitación, en la que lo colocó todo como en su casa.
Matilde le recuerda que martes y jueves tiene clase con Mia, su psicóloga y profesora de piano.
Invita a Matilde a que se quede a cenar con ellos, pero ella le recuerda que tarde o temprano tendrán que quedarse solo.
Su hijo se instala en su nueva habitación y ve la libreta en que apunta sus cosas.
Sale luego y le dice que con su madre cenaban a las 6 de la tarde y que como es martes, le toca lasaña de verduras, y le muestra su cuadrante semanal de comidas.
Pide por ello Carles una lasaña de un restaurante de Barcelona y le dice que la semana siguiente intentarán hacerla ellos, pues aunque en la serie en que trabaja su personaje es cocinero, solo hace bocadillos y tapas.
Pero el niño dice que no quiere nada y dice que quiere volver a su casa, pues no quiere vivir allí ni con él, pues no sabe cocinar, dice palabrotas y tiene un trabajo ridículo y no entiende por qué su madre quiso que viviera con un "bajo-cien" como él.
Luego añade a su lista de cosas inútiles la de tener un padre.
Ya a solas ve vídeos que grabó de su madre, cantando.
Busca luego información sobre la academia Grimald.
Sale de su habitación y pide su piano y Carles le dice que está en casa de la abuela, pero él dice que tiene que ensayar y dice que lo necesita ya y ve que se dirige a la salida mientras su padre le dice que es demasiado tarde, aunque cuando trata de pararlo se pone tenso y se pone a contar y debe decirle que irá a por el piano para calmarlo.
Acaban llevando el piano de noche con la ayuda de Paco y les obliga a moverlo, y determina que el mejor lugar es delante de la televisión.
Le cuenta a Paco que Wolfgang está diagnosticado como TEA (Trastorno del Espectro Autista), es decir, Asperger.
Paco le pregunta cómo le explicará que no se ocupara de él hasta ahora y él dice que Ingrid lo quiso así porque no estaba preparado.
Antes de irse, Paco le dice que J. Bayona busca actores para su próximo proyecto, aunque debe ser para el día siguiente y debe llevar al niño al cole y rodar su serie.
Ven tocar a Wolfgang y observan su gran habilidad y Paco le propone ser su representante y llevarlo a algún talent show.
Cuando se levanta ve que su hijo ya está levantado y vestido y dice que llegarán tarde.
En el colegio va dos cursos por encima de lo que le corresponde y su coeficiente intelectual es de 152, muy por encima de sus compañeros, aunque no a nivel emocional y social.
En su trabajo se sorprenden cuando se enteran de que tiene un hijo.
Comienza a rodar y se retrasan por culpa de un actor que no lleva bien aprendido su guion y aunque pide que adelanten sus planos porque tiene que ir a recoger a su hijo, no es tan importante su papel para ello y llega tarde por ello.
Wolfgang sigue poniendo vídeos de su madre, esta vez en la playa y mientras lo hace recibe un correo de la academia Grimald en que le informan que fue seleccionado para el examen de acceso en la academia, el 10 de junio en París.
Busca en el ordenador vuelos a París.
Su padre llega ya a tiempo al cole y aprende a hacer las lasañas, y observa a su hijo mientras duerme y se muestra orgulloso.
Lo llama entonces Paco para decirle que gustó su grabación para Bayona
Mia acude a su casa para las clases y Wolfgang le cuenta que se aburre en el cole porque los niños solo hablan de cosas inútiles.
Dice que tocó mal deliberadamente y pese a ello la profesora de música le dijo que nunca había oído a nadie tocar tan bien al piano.
Le cuenta luego que cada año se presentan 100 niños en la academia Grimald y solo seleccionan a 10 y no entiende por qué su madre no se convirtió en pianista profesional pese a que era muy buena, y le dice que él quiere ser tan bueno como ella.
Carles prepara una crema de calabacín que hizo siguiendo una receta de Internet.
Mia le pregunta si habló con Wolfgang sobre la muerte de su madre, y le dice que sí, pero le pregunta si cree que deben volver a hacerlo, a lo que le responde que los traumas deben salir a la luz para superarlos.
Wolfgang prepara un listado con las cosas precisas para viajar en tren a París.
Debe sacar el billete por Internet y le coge la tarjeta a su padre, al que descubre en la cama con su amiga Patricia.
Le cuenta que estaban ensayando, aunque el niño le pregunta si ha eyaculado, y cuando le dice que no le dice que lo haga, pues lo necesita.
Un día lo lleva a la playa pese a que él dice que no le gusta, y para animarlo le pone en el coche un disco que el niño detesta. Le grita a su padre que tiene hipersensibilidad auditiva y se tapa los oídos y sufre un ataque.
Ni puede entender que, como le dice su padre, le gustara a su madre.
Paran para relajarse y observan el cielo. Wolfgang le cuenta que su madre veía notas en las nubes y después de un rato podía descubrir una sinfonía entera. Y su padre le dice que lo sabe, aunque Wolfgang le dice que él solo ve nubes.
En la playa ve como el resto de los niños se divierte jugando en el agua, pero él ni se quita la camiseta ni se baña pese a que los hijos de Pepe, Pau y Ona tratan de animarlo.
Ve que su padre sí se baña.
De pronto Pau y Ona lo cogen entre los dos y lo llevan hasta el agua, donde lo tiran.
Wolfgang no se mueve y mientras está así ve bajo el agua a su madre flotando.
Debe sacarlo Carles después de verlo un rato sin moverse.
De vuelta, le dice que quiere irse a casa de la abuela, por lo que lo lleva con ella, que, mientras juegan al ajedrez le pregunta qué tal está con Carles.
Le dice que no sabe jugar al ajedrez ni cocinar y no se hace la cama y es imprudente al volante, copula haciendo ruido y llega tarde a todas partes.
Y le cuenta luego que casi se ahogó, pero que pronto dejará de verlo, pues hará las pruebas para la Academia Grimald y será el mejor pianista del mundo.
Matilde va a ver a Carles al rodaje de la serie.
Le pregunta por el ahogo, y le dice que solo jugaban y que él no sabía que no nadaba, aunque su abuela le asegura que sí sabe nadar.
Él le pregunta si habló con él de su madre, y Matilde le dice que es un niño y hay cosas de las que no se le debe hablar, pues ella lo conoce mejor que nadie.
Le dice cuando todos los del rodaje lo oyen que no por tener un hijo se es padre, que se lo tiene que ganar.
Cuando va a recogerlo al colegio esa tarde, Carles le dice que tiene una sorpresa.
Lo lleva a ver un concierto de una joven que tiene solo 17 años, Alexandra Dovgan, en el Palau de la Música Catalana, para gozo de Wolfgang, que aplaude mucho.
Por eso a la salida, contento, le cuenta que quiere estudiar en la Academia Grimald y le dice que la prueba es el lunes, aunque esto se lo dice mientras él habla con Paco por teléfono y no se entera.
Él tiene su billete ya y coge sus ahorros.
A Carles le extraña que no quiera ese día ir a ver a su abuela pese a que debe quedarse solo, por lo que decide llevarlo con él al casting para hacer el papel de un médico, aunque su hijo le dice que no sabe nada de medicina, y él le recuerda que es actor.
Llegan 10 minutos tarde porque Wolfgang se niega a cruzar con los semáforos en rojo.
Entra a hacer la prueba y deja a su hijo fuera, en un banco, donde pide que le espere.
Le hacen la prueba que dicen, tendrá que supervisar Jota, que el lunes, que les conocerá a él y a otros candidatos.
Sale muy contento, y entonces ve que su hijo no está en el banco.
Lo busca en el lavabo, pero a quien encuentra es a Carlos Cuevas que le cuenta que al día siguiente cena con Jota, aunque a él, en ese momento, solo le preocupa su hijo.
Sale a la calle, aunque no sabe qué rumbo tomar y nadie parece haberlo visto y grita su nombre, pero de forma inútil.
Está en la estación del tren, pero como va solo no le dejan pasar.
Se marcha por ello y lo siguen los guardias jurados, y se siente agobiado al ver que van a por él y se oculta entre unos contenedores de maletas.
Carles acude al hospital, de donde le avisaron, y donde está ya Matilde.
Le dicen que el niño sufrió una lipotimia causada por un ataque de ansiedad y debe quedarse esa noche en observación.
Su padre no entiende lo que le cuentan de que se iba a París y Matilde le cuenta que quería hacer las pruebas de la Academia Grimald.
Le dicen que solo puede quedarse en el hospital una persona y ambos dicen que serán ellos y le dicen que entre abuela y padre, es el padre quien debe quedarse y Matilde le dice que no está preparado para hacerse cargo.
Cuando se quedan a solas le regaña por lo que hizo y le recuerda que tiene solo 10 años y que no puede irse solo, aunque él dice que es inteligente para ir donde quiera.
Carles se queja de que a pesar de que intenta acercarse a él, lo trata como una mierda, pues lo llevó al teatro, que le gustaba, y se lo pagó así.
Él le pregunta dónde estaba cuando era pequeño y vivía con su madre, pues no estuvo ni en su primer cumpleaños ni cuando tocó su primera pieza, y que no lo llamará papá por haberse ocupado de él cuatro días.
Mientras duerme mira su mochila y encuentra los pasajes del tren y la carta de la Academia junto con un mapa de París y una foto de su madre frente a la academia.
Viaja en avión con él a París y en un taxi recorren la ciudad observándolo todo.
Van luego al hotel pero Wolfgang ve que es un hotel sin piano y él necesita practicar.
Salen a pasear por la ciudad y lo lleva hasta un rincón donde hay un banco que le dice que es muy especial, pues es allí donde conoció a su madre.
Él estaba haciendo entonces un show callejero y ella estaba sentada en el banco, y cuando acabó se acercó y se sentó allí con ella y comenzaron a hablar y después fueron a un bar que se ve desde allí a tomar una cerveza y comenzaron a hablar y cuando cerraron fueron a otro local a bailar, y que la canción que le puso en el coche de Bowie, era su canción, aunque Wolfgang le dice que es imposible, pues su madre tenía un gusto exquisito para la música.
La pusieron en el local y mientras bailaban, se dieron el primer beso, aunque, le dice, después, cada uno se fue a su casa.
Wolfgang le recuerda que le tuvieron a él, y él le dice que sí, pero no esa noche.
Que vivieron unos meses preciosos, pero luego ella quiso regresar a Barcelona y él creía que haría carrera allí, aunque le confiesa que en realidad tenía miedo, pues era muy joven y no se veía haciendo de padre, y cuando volvió a Barcelona él tenía casi dos años, y, aunque llamó a su madre, ella le dijo que estaban bien y que la abuela le ayudaba mucho y no necesitaba nada de él.
Le dice que si volviera atrás lo haría diferente.
Sorprende al niño que sepa tanto de París, aunque, le dice, vivió un tiempo allí.
Le pregunta qué harán si le cogen en la Academia, y le dice que hay residencias para estudiantes y podrá ir a verlo de vez en cuando.
Lo lleva a un restaurante y fuera toca una orquesta, y él sugiere a su hijo que les pida que le dejen tocar el órgano, aunque él dice que no es Bach.
El organista le pregunta si quiere tocar y la compañera de este le pregunta si sabe tocar jazz y él dice que no sabe, que necesita partituras, aunque su padre lo anima y va tocando al ritmo que le marca el organista e incluso improvisa.
Al día siguiente acuden a la Academia y, antes de entrar, le dice que si lo prefiere regresan a Barcelona y vuelven en un año, aunque él prefiere hacerlo ya.
La sala de espera está llena de gente.
Llama Paco y Wolfgang ve que no se lo coge y le pregunta por qué no lo hace y recuerda que tenía el casting y su padre le dice que cree que no habría sido un buen médico.
Lo pasan y le preguntan por qué quiere estudiar en Grimald y él responde que porque quiere ser el mejor pianista del mundo porque es lo que su madre habría querido.
Comienza a tocar y mientras lo hace vienen a su cabeza imágenes de su madre y tiene un pequeño fallo.
Le ofrecen la posibilidad de volver a empezar, pero no deja de pensar en su madre y en la imagen de ella que vio bajo el agua, y vuelve a fallar, por lo que sale corriendo.
Carles corre tras él por las calles de la ciudad hasta uno de los puentes sobre el Sena.
Allí lo ve agarrado a la barandilla por la parte de dentro y que varios transeúntes tratan de convencerle para que pase al otro lado.
Cuando llega Carles, su hijo le pide que no le toque y le dice que no es el mejor, aunque Carles le dice que él lo ve perfecto, aunque él grita que no lo es y que ha fallado y que no para de equivocarse y por eso todos le odian, pues su madre no lo soportaba y él tampoco lo soporta y por eso no quiso ser su padre.
Carles le dice que fue él quien lo hizo mal, pero que ahora está allí y no se irá.
Wolfgang le pregunta por qué lo dejó entonces su madre.
Él le dice que su madre lo quería muchísimo y él pregunta por qué no se quedó entonces con él, a lo que le responde que porque quería cuidarlo pero no podía, porque era muy inteligente pero muy sensible y sufría por ello más que los demás y ese dolor se transformó en una tristeza infinita, y aunque a veces se puede superar, su madre no pudo hacerlo y un día se despertó y era un día más oscuro y lo intentó, pero no pudo y se quitó la vida.
Él pregunta si lo hizo porque no lo quería lo suficiente, a lo que le responde que lo quería muchísimo, pero estaba enferma y no es culpa suya ni de nadie.
Una vez convencido, accede a cruzar la barandilla y dar la mano a su padre, pero resbala y acaba cayendo al río.
En el agua vuelve a ver el cadáver de su madre flotando y nada hacia él, aunque según se acerca la ve cómo se aleja.
Recuerda aquel momento en que regresó a casa con su abuela más pronto de lo habitual porque le habían anulado una clase y la encontró en la bañera muerta.
La vuelve a ver flotando y alejándose de nuevo y de pronto emerge a la superficie, sujetado por su padre, que se lanzó tras él y lo saca hasta la orilla.
Los recibe Matilde a su regreso a Barcelona, y se queda con ella.
Carles le dice que Wolfgang le contó lo que ocurrió con su madre, aunque Matilde le dice que puede olvidarse de la custodia.
Wolfgang inicia una nueva lista con razones para no volver a tocar el piano.
Cuando va a verlo Mia, él le dice que sabe que no va a ser el mejor pianista. Y ella le dice que cree que se vive mejor sin ser el mejor.
Él dice que no tocará en el concierto de fin de curso, pues está haciendo un listado de razones para no tocar nunca más el piano y le salieron 23.
Ella le recuerda que se pasa el día haciendo listas de cosas negativas, y según esas listas su padre lo hace todo mal y él todo perfecto y tiene que empezar a entender que no es perfecto, y cuando lo acepte, entenderá que el resto tampoco lo es.
Le pide por ello que intente cambiar esas cosas negativas por otras positivas de Carles.
Él recuerda, como bueno, que lo llevó al Palau de la Música o que no fue al casting para llevarlo a París a él y que se tiró al río para salvarlo.
Matilde acude a casa de Carles con unos operarios para recoger el piano, aunque antes de cargarlo al camión sale Carles y les pide que no lo hagan, que el piano y el niño se quedan allí, y que irá a buscarlo, y, aunque Matilde le pregunta si cree que un juez le dará la custodia, él le dice que ella no es mejor, pues el niño halló a su madre muerta y le pregunta por qué no se lo contó.
Ella le dice que Wolfgang no sabe lo que vio, pues no lo hablaron, pues es solo un niño, y Carles le dice que el problema es que no se hablan las cosas, y está traumatizado.
Ella le dice que lo ve, pero necesita olvidarlo todo y pasar página, y Carles le dice que lo que necesita es entender lo que pasó.
Coge un taxi y va hasta la casa de Matilde, donde le abre Mia, que le dice que ha hecho muy bien en ir y los deja a solas.
Lo ve haciendo deberes en el salón.
Le cuenta que cuando su madre le contactó fue como un shock y le dijo que necesitaba pensarlo, aunque enseguida le dijo que sí porque le daba una segunda oportunidad y él nunca habría pensado que tendría un hijo tan extraordinario y le asegura que ya no piensa irse.
Cuando llega, Matilde dice que cuando murió su madre pensó en decirle la verdad, pero era muy difícil y Wolfgang se queja de que todos le mintieran.
Ella le dice que no tenía palabras para explicarle algo así a un niño. Que su madre ya no quería vivir más, pero solo quería protegerlo a él.
Le pregunta a su padre si él también pensó que era mejor no decírselo, a lo que él responde que no, pues cree que es mejor decir siempre la verdad, aunque a veces los adultos no están preparados para hacerlo.
Su abuela le dice que lo quiere y que lo hizo lo mejor que pudo y el niño la abraza.
Padre y abuela acuden juntos a la función del colegio, a la que va también Paco.
Indican que interpretará las variaciones de Mozart mientras Paco tiene que salir porque recibe una llamada.
Y cuando comienza a tocar ven que no interpreta a Mozart, sino el "Modern Love" de David Bowie, la canción preferida de su madre.
Cuando, tras hablar por teléfono Paco regresa a la sala, le dice a Carles que le llamaron de la película de Bayona, pues alguien les envió una lista con 10 razones para que le dieran otra oportunidad.
Mientras escucha la canción que interpreta su hijo se le saltan las lágrimas.
Algún tiempo después se graba "El cirujano del frente", dirigida por Bayona y protagonizada por Carlos Cuevas, en la que Carles tiene un papel de extra como herido de guerra, y aunque da ideas a Bayona para ampliar su papel, este le indica a Carlos que solo debe llegar hasta la camilla y taparle la cara, pues ya estará muerto.